Tras primer debate, sigue la campaña

Brasil

Dilma Rousseff, Marina Silva y Aécio Neves se enfrentaron entre sí en el primer debate para las presidenciales del 5 de octubre.  La mandataria fue el blanco central de sus adversarios, aunque el socialdemócrata Neves también buscó confrontar con Silva, quien le sacó el segundo lugar en las preferencias electorales. Neves y Silva tienen programas económicos similares.

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Brasil 247 (Brasil)

Los principales candidatos a la presidencia de Brasil debatieron en el canal de TV Bandeirantes durante casi tres horas entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, respondiendo preguntas de periodistas y hechas por los propios postulantes.

La presidenta Dilma Rousseff y candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT) fue el blanco preferido de todos sus adversarios, aunque el candidato socialdemócrata Aécio Neves también buscó confrontar con la ambientalista Marina Silva, quien le arrebató el segundo lugar en los sondeos de intención de voto.

Además de Dilma Rousseff, Aécio Neves y Marina Silva participaron candidatos de partidos menores, como Pastor Everaldo (del Partido Social Cristiano  – PSC), Luciana Genro (Partido Socialismo y Libertad – PSOL), Levy Fidélix (Partido renovador Laborista Brasileño – PRTB) y Eduardo Jorge (Partido Verde).

En el debate de casi tres horas no hubo intercambio de ofensas personales.

Marina Silva comenzó a hablar debido al sorteo y pidió ayuda para ser electa tras reemplazar como candidata al fallecido ex gobernador Eduardo Campos. También dijo que había que superar la polarización ocurrida en las elecciones desde 1994 entre el Partido de los Trabajadores y el Partido de la Social Democracia Brasileña. “La polarización ya dió lo que tenía que dar”, aseguró.

Confrontando directamente con Dilma, Marina acusó a la mandataria de que “no reconoce los problemas del país, por lo que no los puede resolver”.

“La jefa de Estado retrucó asegurando que los problemas no se resuelven sólo con discursos”

Y agregó: “Una de las cosas más importantes es reconocer los errores. Ese Brasil que la presidente Dilma acaba de mostrar, colorido, no existe”.

Marina también acusó a Dilma de no tener “visión estratégica”, diferenciándola de sus antecesores Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso.

La jefa de Estado retrucó asegurando que los problemas no se resuelven sólo con discursos. 

Dilma, en tanto, recordó su estrecha alianza con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y también se refirió a los programas más importantes de su gobierno, como el Ciencia Sin Fronteras, un plan de becas para estudiar en el exterior; el programa de enseñanza técnica Pronatec, y Más Médicos, para llevar atención sanitaria a municipios remotos de Brasil.

La mandataria también recibió preguntas sobre el bajo crecimiento económico y supuestos actos de defraudación a la petrolera estatal Petrobras.  

En tanto, el senadoe Aécio Neves aseguró que Marina Silva desconocía totalmente la situación en regiones de su estado, Minas Gerais, y anunció que de ganar la elección nombraría ministro de Hacienda al ex presidente del Banco Central Armínio Fraga, un economista muy respetado por el mercado financiero.

BBC Mundo (Gran Bretaña)

La presidenta, Dilma Rouseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), defendió la política social de su gobierno y culpó a la crisis financiera internacional del lento crecimiento de su país.

Pero las miradas estaban centradas en Silva, que era aspirante a vicepresidenta por el Partido Socialista de Brasil hasta que tuvo que asumir la candidatura tras el accidente de Campos.

“Aunque se quedó corta en cuestiones específicas, hizo una apasionada defensa de la necesidad de una amplia reforma política para sacar el poder de las manos de las elites tradicionales”, señaló Wyre Davis, corresponsal de la BBC en Brasil, en referencia al desempeño de Marina Silva en el debate.

“Hubo críticas entre los candidatos pero ningún hecho que parezca cambiar el rumbo de la campaña y Rousseff evitó confrontar directamente con Silva”, señala el corresponsal de BBC Mundo en Río de Janeiro, Gerardo Lissardy.

“Hubo críticas entre los candidatos pero ningún hecho que parezca cambiar el rumbo de la campaña y Rousseff evitó confrontar directamente con Silva”

Analistas concuerdan en que si bien la elección no fue decidida en el debate, tras lo ocurrido en las últimas semanas, no hay un claro favorito y hay más posibilidades que nunca de que haya una segunda vuelta.

Y como indica Gerardo Lissardy, una encuesta del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadísticas (Ibope) señala que Silva le ganaría a Rousseff por nueve puntos si fueran a una segunda vuelta.

“Con las encuestas indicando que hay cerca de 8% de indecisos y que el desenlace en octubre es más incierto que nunca, seguramente en los próximos debates subirá la temperatura”, agrega Lissardy.

Juan Manuel Karg – Telesur (Venezuela)

¿Cuál es el proyecto económico que pretende impulsar Silva, y en qué puntos se contrapone con el modelo impulsado durante los gobiernos de Lula y Dilma? Este es el punto más interesante para esclarecer que hay en juego en la elección: según el economista Eduardo Gianneti da Fonseca, uno de los principales asesores de Marina desde su candidatura presidencial en 2010, la plataforma económica de la ex ministra de Lula es muy similar a la del candidato Aecio Neves.

De acuerdo a Gianetti, el paquete de medidas que se deberían impulsar en la economía brasilera constaría de poner fin a los controles de precios fijados por el gobierno en determinados productos, establecer una “libre flotación cambiaria” sin la intervención del Banco Central, y avanzar en los denominados “agronegocios”. Como se ve, toda una política económica de corte ortodoxo, cuyos alcances son largamente conocidos en América Latina. Si bien los primeros elementos llaman la atención por la filiación política previa de Silva, fue la ex candidata verde quien abandonó el gobierno del PT con duras críticas a las supuestas “concesiones” de Lula a las industrias agrícolas y forestales en el Brasil. Por tanto, su repentino cambio en este aspecto es el que más ha llamado la atención a la opinión pública del país: ha pasado de la crítica a la deforestación al pragmatismo económico en el tema –en base a su alta rentabilidad- con sólo una campaña presidencial de por medio.

“Según el economista Eduardo Gianneti da Fonseca, uno de los principales asesores de Marina desde su candidatura presidencial en 2010, la plataforma económica de la ex ministra de Lula es muy similar a la del candidato Aecio Neves”

No sólo eso, su candidato a vicepresidente será nada menos que Luiz Roberto de Albuquerque –“Beto”-, cuyas dos últimas campañas como diputado federal fueron financiadas principalmente por Klabin y Semientes Roos, empresas ligadas al agronegocio, tal como difundió recientemente el periódico Folha de Sao Paulo. Por ende, la no reciente conexión de Albuquerque con dichas industrias demuestra el pragmatismo al cual se ha encomendado Silva, posiblemente envalentonada con las proyecciones electorales que le vaticinan un posible lugar en la segunda vuelta.

El factor Lula

Hay un elemento no menor que ya se puede ver en la campaña que ha lanzado Dilma Rosseuff: un aumento notable en la participación del ex presidente Lula da Silva, como búsqueda de garantizar la continuidad del proyecto político por el emprendido en 2002. Se sabe: Lula da Silva es, por lejos, la figura política con mejor
imagen en el país, habiendo abandonado la presidencia en 2010 con una aceptación de 7 de cada 10 brasileros por su gestión. Si bien durante el primer período de gobierno de Rousseuff prefirió una baja exposición pública, concentrándose a su vez en su instituto de investigaciones sociales y políticas –Instituto Lula-, con el cual ha incidido en debates sobre la integración regional, recientemente el PT ha optado por reflotar la participación de Lula en el debate público.

¿Cuál es el objetivo?

Que Lula participe en los spots gratuitos, que comenzaron hace pocos días atrás, y a su vez que pueda hacer actos de campaña en el interior del país en apoyo a Rousseuff. “Su disposición para la campaña es total”, dijo recientemente Rui Falcao, presidente nacional del PT,  admitiendo que harán uso de su carta más fuerte para mantener a Dilma en el Palacio de Planalto. A estas horas, se habla hasta de la posibilidad de que Lula ocupe un lugar más específico en un hipotético próximo periodo de gobierno, a fin de planificar una posible vuelta a Brasilia en 2018. Sin embargo, antes que atender a esos rumores, Rousseuff, Falcao, y el propio Lula deberán cargarse la campaña al hombro, a fin de evitar que Marina Silva siga creciendo en las encuestas y force un ballotage que, inevitablemente, va a polarizar al país entre dos proyectos diferentes. 

 

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