Siete locos y un porteño por adopción

Argentina

En las pinturas de Eduardo Iglesias Brickles el espíritu de Roberto Arlt está muy presente. Una muestra homenajea su obra en el Palacio Duhau. Si en los noventa caracterizaba a sus pinturas un clima de inquietud que instaló la dictadura en cada esquina de Buenos Aires; en estas obras más recientes asoma la visión melancólica de un horizonte sin futuro.

El rufián melancólico - Xilopintura

Aníbal Cedrón – Caras y Caretas (Argentina)

No hace mucho, a fines de 2012,  falleció un querido colega y gran artista, Eduardo Iglesias Brickles, a los 68 años. Así la muerte se anticipó con un asesino manotazo y nos lo arrebató en la plenitud de la vida. Pero yo pienso que los muertos como Iglesias Brickles, con un fuego congelado que abrasa, laten junto a los vivos de una manera terca. Es que toda la obra pictórica que realizó prolonga definitivamente esa cercana presencia, pues en ella vibra como en un arco de violín,  su alma, sus ojos y manos de artista.

Ahora esa ausencia dolorosa vuelve adquirir presencia vital en la muestra Homenaje que se realiza en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau, con una selección realizada por Hugo Bocciardo, las obras de su último periodo, desde 2006 hasta poco antes de morir, en 2012. Sólo una es de 2003: Desde el lado del Sur,  lo cual tampoco es una presencia antojadiza, porque nos señala de entrada en la exposición, el aquí y ahora, circunstancias, la perspectiva de su mirada.  Desde esa óptica, elige como escenario a Buenos Aires, pues a pesar de haber nacido en Curuzú Cuatiá, Corrientes, el 19 de junio de 1944, era porteño por adopción, y en ella despliega su imaginería poblada de obreros, cabecitas negras, héroes y heroínas de batallas olvidadas, que conviven con escépticos, milagreros, y vivillos, propio de una anomia social y cultural propia de la época.  También estos personajes marginales fugan a otros tiempos, no arbitrariamente, y fueron extraídos por Iglesias Brickles de la cosmovisión singular y tan porteña de Roberto Arlt. Cabe recordar que su última muestra en vida se inspiró en la novela del formidable escritor, Los siete locos, cargada del escepticismo y humor ácido que le eran tan propios. 

“El artista inauguró ese ambiguo género –grabado y pintura– que le otorgó a sus imágenes una fuerza inédita y también una marca de estilo en un momento en que la voluntad de estilo había comenzado a ser una cuestión menor en las aspiraciones de los artistas, bajo la prédica postmodernista, que invitaba a copiar los estilos  norteamericanos”

 

Sus imágenes no fugan arbitrariamente a tiempos de Arlt. Si en los noventa caracterizaba a sus pinturas un clima de inquietud que instaló la dictadura en cada esquina de Buenos Aires; en estas obras más recientes asoma la visión melancólica de un horizonte sin futuro, y esta visión coincide con la de Arlt, pues hace convivir sus personajes, con la retórica ampulosa que alimenta la política desde la crisis de los años 30 y la imposibilidad de salir de la recurrencia infinita que exhibe sin pudor. Así, las fugas de las imágenes de Iglesias Brickles, responden a plena conciencia del lugar que el artista le otorga a cada uno de los significantes que rescata de su memoria visual. También une toda su obra, la factura y técnica que emplea, como eximio grabador: la  xilopintura –óleo sobre madera tallada–, que reafirmaba como objeto. Le valió ser ganador del Gran Premio de Honor del Salón y Konex de Plata. Habría que remontarse a las primeras décadas del siglo XX para rastrear en el núcleo de los expresionistas alemanes algo parecido. Fue así cómo el artista inauguró ese ambiguo género –grabado y pintura– que le otorgó a sus imágenes una fuerza inédita y también una marca de estilo en un momento en que la voluntad de estilo había comenzado a ser una cuestión menor en las aspiraciones de los artistas, bajo la prédica postmodernista, que invitaba a copiar los estilos  norteamericanos. Desde un lugar que no se distanciaba del todo de la estética de los 80, Iglesias Brickles participó a su modo del “objetualismo” que marcó a los 90. También hizo suya una estética que incorporaba la cultura pop. Sólo que sus estrategias cruzaron la cantera inagotable de las historietas con el expresionismo alemán y la Sachlichkeit, con De Chirico, De Pisis, el espíritu del Novecento y las vanguardias rusas.

Recuerdo que pueden contemplar en el “Homenaje a Eduardo Iglesias Brickles”, en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau, en avenida Alvear 1661, Caba. La muestra permanecerá abierta hasta el 28 de mayo, de lunes a domingos de 0 a 24 horas.