La Colimba, retroceder 20 años

Argentina

La propuesta de opositores y de un sector del oficialismo de reinstaurar el servicio militar obligatorio ha sido rechazada desde el gobierno, que lanzó este año una iniciativa juvenil integradora llamada plan Progresar. Quienes promueven la vuelta a “la colimba” apuntan a reprimir la rebeldía de los jóvenes y contener comportamientos que se resuelven con inclusión social.

Candelaria Lagos - Télam

Julia Izumi – Tiempo Argentino (Argentina)

Qué difícil resulta asumir que a 20 años de la histórica decisión de Carlos Menem de eliminar el servicio militar obligatorio surjan desde la política algunas voces que promueven el regreso a aquella experiencia como una forma de “contener” a los jóvenes que ni trabajan ni estudian.

Es paradójico porque los promotores de esta idea pertenecen a distintas fuerzas políticas, incluido un sector del oficialismo que tiene responsabilidad de gestión en la provincia de Buenos Aires. La aceptación de Alejandro Granados de la posibilidad de someter la idea a un plebiscito choca con violencia con las líneas trazadas por el gobierno nacional y el propio kirchnerismo para resolver el problema. El plan Progresar es la política de gestión más concreta, pero el partido de gobierno venía tejiendo desde tiempo atrás una estrategia de formación de cuadros militantes juveniles que en muchos casos surgieron de los mismos sectores a los que estaría dirigida el retorno de la “colimba”. Tanto, que hubo contagio hacia otras expresiones opositoras.

“Aún haciendo abstracción de la historia de las FF AA en Argentina y aceptando que atravesaron un proceso democratizador, el servicio militar obligatorio tendría por objeto reprimir la rebeldía juvenil para someterla a una autoridad domesticadora. Lo opuesto a la celebración de la discusión, el debate, la participación democrática que le viene dando revancha a la política de la mano de las nuevas generaciones”

Inquieta que la propia política confíe más en la formación y el disciplinamiento que supuestamente son capaces de imponer las Fuerzas Armadas en lugar de apostar a resultados que en el mismo sentido –o en uno superior– brindaría la militancia política. Cualquiera que se haya tomado en serio su pertenencia a una fuerza política podrá convenir que no se es militante sin disciplina, no se es militante sin formación intelectual y doctrinaria, no se es militante sin actuar solidariamente con el otro. Los locales, unidades básicas, comités, ofrecen más posibilidades que los cuarteles. Aún haciendo abstracción de la historia de las FF AA en Argentina y aceptando que atravesaron un proceso democratizador, el servicio militar obligatorio tendría por objeto reprimir la rebeldía juvenil para someterla a una autoridad domesticadora. Lo opuesto a la celebración de la discusión, el debate, la participación democrática que le viene dando revancha a la política de la mano de las nuevas generaciones.

Werner Pertot – Página 12 (Argentina)

A veinte años del asesinato del soldado Omar Carrasco, el senador provincial Mario Ishii y el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, propusieron reabrir el debate sobre el Servicio Militar Obligatorio. “Para quien no trabaja ni estudia y duerme hasta las dos de la tarde, servicio militar”, fue la consigna del ex intendente de José C. Paz. En tanto, el ministro se mostró a favor de una consulta popular sobre el tema. En contra salieron desde el Gobierno el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el ministro de Defensa, Agustín Rossi. “No estoy de acuerdo con volver al Servicio Militar Obligatorio”, aclaró Parrilli. En el Frente Renovador, Jesús Cariglino había propuesto ya el retorno al servicio militar, mientras que en el Frente Amplio Unen Julio Cobos plantea un “servicio social” en los cuarteles. En el PRO se oponen.

Todo comenzó con una propuesta del intendente massista Jesús Cariglino, quien consideró que se debía reinstaurar el servicio militar para que “los jóvenes se alineen en sus estudios”. Le siguió el acto en el Luna Park donde Ishii presentó su bloque. Allí el ex intendente llamó a una “consulta popular para que los ciudadanos expongan si quieren o no que se retome el Servicio Militar Obligatorio para los jóvenes que no estudian ni trabajan, los chicos llamados ni-ni”. En entrevistas posteriores, fue más específico: “Para quien no trabaja ni estudia y duerme hasta las 2 de la tarde, servicio militar. El 90 por ciento de la gente acepta esta idea porque no puede contener a sus hijos”. Ishii dijo que busca que “se formen en oficios” y contribuyan en “tareas contra la inseguridad”, aunque éstas son dos cosas que no ocurren en el servicio militar.

“‘No suma nada para la sociedad ni para los chicos. Hay muchos ni-ni en los sectores altos del poder adquisitivo y nadie los estigmatiza’, dijo Oscar Parrilli”

El planteo de Ishii no tuvo una recepción muy cálida en Balcarce 50. “Yo lo aprecio a Mario Ishii. Es un buen compañero, pero no estoy de acuerdo con volver al servicio militar. No suma nada para la sociedad ni para los chicos”, destacó Oscar Parrilli. “Hay muchos ni-ni en los sectores altos del poder adquisitivo y nadie los estigmatiza”, advirtió Parrilli.

Luego de que el gobierno nacional lo descartara, el ministro de Seguridad de Daniel Scioli reflotó el tema para darle su apoyo a una consulta popular para reinstalar el Servicio Militar Obligatorio. “Yo creo que sería importante. Una consulta popular siempre es buena para saber lo que piensa la mayoría de la gente”, dijo Granados. “Habría que pensarlo mucho, ver qué función cumpliría. Si las funciones que cumplirían las Fuerzas Armadas en un futuro no muy lejano son colaborar con la seguridad interior, sería bárbaro”, manifestó, pese a que la Ley de Defensa y la Ley de Seguridad Interior prohíben específicamente que las Fuerzas Armadas intervengan en cuestiones de seguridad interior. 

 

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