Los buitres de acá y de allá

Argentina

La suba del dólar en los mercados legal e ilegal y la batalla contra los fondos buitre son temas que, incentivados desde los medios de comunicación y las páginas web, generan incertidumbre, fundamentalmente, en los sectores medios de la población. El principal desafío del gobierno pasa por ganar esa guerra contra el terror infundido desde el establishment a través de la prensa.

Presidencia de Argentina

Mariano Beristain – Infonews (Argentina)

Ayer el día estuvo signado por dos corrientes de humor definidas por el alza del dólar, tanto en el mercado legal como en el ilegal, y la batalla que enfrenta a la Argentina con los fondos buitre. Las dos obedecen a situaciones que tienen puntos en común. Durante toda la mañana el run run del dólar oficial estuvo asociado a un fuerte salto de 7 centavos y medios hasta ubicarlo en los bancos a $ 8,40. Desde el punto de vista estrictamente técnico-económico, hay varios elementos que explican esta alza que quebró la tranquilidad que se observó en los últimos siete meses, tras la devaluación de enero. En primer lugar, la oferta de divisas se redujo porque se está acabando la “época dulce” del año correspondiente a la liquidación de la cosecha de granos. Pero, simultáneamente, “hubo que hacer desembolso de divisas para pagar la compra de energía”, explicó una fuente del Banco Central. Paralelamente, los importadores se apresuraron a cerrar algunas compras. Menor ingreso y mayores obligaciones con el exterior, permiten comprender, en parte, el sobresalto del dólar. Todos los operadores coincidieron en que el BCRA se mantuvo prescindente y evitó intervenir en el mercado verde hasta que le puso un coto durante el cierre para evitar que siguiera subiendo con sólo vender U$S 10 millones. Con muy poco, el Central mostró una vez más su poder de fuego y le sirvió como mensaje para dejar en claro que sigue controlando la situación. Misiva clara para los mercados y el propio gobierno.

Mientras esto ocurría el dólar ilegal se despegó 40 centavos hasta ubicarse muy cerca de los $ 14 y generó un halo de incertidumbre entre los sectores medios.

 “Hoy, el principal desafío del oficialismo ya no consiste en ganar la batalla por la “razón” sino en tratar de llevar tranquilidad y certidumbre. Ganar la guerra contra el terror”

El dólar paralelo o ilegal se transa en un mercado muy pequeño que en un día normal negocia entre U$S 30 y U$S 50 millones, con picos máximos de U$S 70 u U$S 80 (cuando el mercado oficial que comparten importadores y exportadores moviliza U$S 500 millones) pero tiene un impacto inmediato en las páginas web y en los titulares de los medios de comunicación, que generan comezón e incertidumbre, particularmente en los sectores medios. Además, también intervienen elementos decisivos de la situación política-económica del país. El problema de los fondos buitre ayer dio un respiro. La decisión del juez de Nueva York Thomas Griesa de frenar la embestida del pedido de los fondos NML Capital y Elliot para que declare en “desacato” a la Argentina por haber cambiado el lugar de pago trajo un poco de calma. Más allá de que en los hechos resulte impracticable declarar a un país en “desacato”, una figura penal que sólo se aplica en Estados Unidos a las personas y que hubiera puesto al desnudo un conflicto entre los Estados Unidos y la Argentina, lo cierto es que se trata de una señal que contribuye a generar un poco de distensión en el medio de un conflicto desgastante que se extiende en su mayor intensidad desde el 16 de junio de 2014. El problema de los fondos buitre no reside tanto en determinar quien tiene la razón. Más allá de algunos (con mucho peso, por cierto) que siempre se ponen en contra de aquellos que representan a un gobierno elegido por el voto popular, los sondeos de opinión respaldan al gobierno en esta pelea con los fondos buitre, según se desprende de un sondeo de la encuestadora Poliarquía. El problema hoy no radica tanto en manos de quien está la razón sino en morigerar aquellos resortes sociológicos que afectan las fibras más sensibles de los argentinos. Transmitir tranquilidad, neutralizar la política del miedo. El establishment a través de sus principales medios de comunicación conoce bien el modo de azuzar los fantasmas subrepticios de la clase media asociados al miedo y la inseguridad. Hoy, el principal desafío del oficialismo ya no consiste en ganar la batalla por la “razón” sino en tratar de llevar tranquilidad y certidumbre. Ganar la guerra contra el terror. El ejemplo más claro de ello es el dólar ilegal. Ante el menor ruido y la internalización en la sociedad por parte de los medios del efecto default (asociado visceralmente a la gran crisis del 2001-02) la clase media se vuelca desesperada a la caza de dólares, ya sea a través del circuito legal de la AFIP o en las cuevas, mientras que los sectores medios-altos o las empresas con conocimiento o acceso al mercado financiero lo hacen a través del dólar bolsa o el contado con liquidación (una operación que consiste en comprar activos financieros que también cotizan Wall Street para dolarizar la cartera). Más allá de los aspectos circunstanciales o psicosociales, existen cuestiones objetivas relacionadas con aspectos económicos y políticos que tampoco pueden pasar desapercibidas. La economía ya no tiene la fortaleza de los primeros diez años (con un bache en 2009), déficit fiscal y adelgazamiento del comercial, y lleva dos semestres sin crecer con su respectivo correlato en los niveles de desocupación y una mayor tirantez interna en la distribución de la riqueza. “La lectura de los mercados es muy elemental. Ven que hay dificultades, entonces van al dólar. Empezás a tener síntomas de recesión por caída del consumo que se percibe en los alimentos. No hay ruptura de cadena de pagos pero la calle está dura. Eso tensiona mucho”, explica con claridad el economista Arnaldo Bocco. Hay un tema tan o más sensible que el dólar: el empleo. Todos estos condimentos le abren una puerta a los sectores sindicales y empresariales que, por razones político-ideológicas,- atentan contra el modelo socioeconómico kirchnerista. En este marco, se explica el alineamiento empresarial contra el paquete de leyes de defensa del consumidor. El contexto también le da aires al titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez para pedir un dólar a $ 10, reclamando un nivel de devaluación que agravaría la inflación y golpearía a los sectores trabajadores, tanto de ingresos fijos como eventuales. Para no cometer el mismo error alcanza con viajar unos meses atrás y recordar enero de este año. Bocco reconoce que existen “fuertes presiones devaluatorias del sector financiero y los exportadores” y que puede haber un “deslizamiento del tipo de cambio”. Pero también recalca que si el Banco Central “actuá sobre el dólar” está en condiciones de frenar cualquier escalada de la divisa.

 

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