Seguridad y educación en el debate

Uruguay

A un mes de las elecciones, las polémicas electorales se dan en torno a dos ejes: seguridad y educación. Los candidatos blancos dejan ver sus falta de ideas y la inexistencia de un proyecto sólido al proponer bajar la edad de imputabilidad o crear una nueva Guardia Nacional. En cuanto a la enseñanza, lanzan iniciativas descabelladas y exageran las carencias de la escuela pública.

Luis Lacalle Pou (Partido Nacional), Pedro Bordaberry (Partido Colorado) y Pablo Mieres (Partido Independiente) - Foto ArchivoEditorial- República (Uruguay) 

Estamos a menos de un mes de los comicios y la campaña de blancos y colorados sigue centrándose en dos ejes: seguridad y educación. En cuanto a seguridad ciudadana, cada día que pasa se profundizan las críticas a los gobiernos del FA por su supuesta inoperancia en el combate a la delincuencia.

A pesar de sentirse solo y abandonado en su cruzada contra los menores infractores, el senador Bordaberry insiste en las bondades de su propuesta de bajar la edad de imputabilidad como panacea para volver a vivir en paz. Poco importa la sólida argumentación en contra de la reforma constitucional; poco importa que militantes colorados y blancos se hayan incorporado a la campaña por el No a la Baja; poco importa que varios organismos internacionales e incluso la Iglesia Católica se hayan pronunciado en contra de criminalizar a los adolescentes: el candidato colorado no se arredra y se mantiene aferrado a su iniciativa.

En tiendas blancas, los problemas de inseguridad se resuelven con la creación de una Guardia Nacional dependiente del Ministerio del Interiorcon jurisdicción en todo el territorio nacional, altamente entrenada y debidamente equipada, destinada a actuar en las zonas rojas. El equipo de asesores blancos parece ignorar que ya existe una Guardia Nacional Republicana con todas las características requeridas por el Partido Nacional y que actúa eficazmente desde 2010, como lo señala Casal Beck en su columna de ayer en página 2.

«Queda demostrado, una vez más, que los partidos tradicionales se han lanzado a la lid electoral sin ideas, sin un programa sólido, sin propuestas creíbles o atendibles; su discurso es un modelo de ignorancia e improvisación»

Vale la pena hacer notar que en otros temas, los blancos también han presentado como propuestas novedosas cosas que ya están en funcionamiento.

En lo que respecta a la educación, blancos y colorados soslayan deliberadamente la realidad de lo hecho bajo las dos administraciones frentistas, lanzan iniciativas descabelladas y magnifican las carencias de la enseñanza pública. Nada dicen de las 946 construcciones, ampliaciones y mantenimientos edilicios ordenadas por la ANEP en los últimos años. Tampoco explican su rechazo a la creación de la Universidad de la Educación, una institución clave para mejorar la calidad de la formación docente y, por ende, para elevar el nivel educativo de nuestros niños y jóvenes.

Queda demostrado, una vez más, que los partidos tradicionales se han lanzado a la lid electoral sin ideas, sin un programa sólido, sin propuestas creíbles o atendibles; su discurso es un modelo de ignorancia e improvisación. A lo único que apuestan es a manipular a la opinión pública por medio de la tergiversación de la realidad.

 

Leer el artículo aquí