Segunda jornada de protestas en Ecuador: indígenas, estudiantes y sindicatos contra la suba de combustibles

Tras una jornada de marchas y bloqueos, manifestantes de Ecuador anunciaron que mantendrán por segundo día consecutivo la protesta contra las políticas económicas del presidente conservador Guillermo Lasso. “Vamos a continuar el segundo día de la movilización y resistencia a nivel nacional”, confirmó Leonidas Iza, presidente de la mayoritaria Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie).

Provocadas por la suba de hasta un 12% de los combustibles, las protestas, en las que también participaron estudiantes y trabajadores, son las mayores en los cinco meses de la gestión de Lasso.

El gobierno informó que hubo 37 detenidos, cinco policías heridos y dos militares retenidos por manifestantes, quienes se encontraban en buen estado. En la capital, un manifestante sufrió una lesión al ser golpeado en la frente por una cápsula de bomba lacrimógena y un periodista recibió el impacto de una bala de goma disparada por un policía, de acuerdo con Fundamedios, que promueve la libertad de expresión.

“Se logró controlar las manifestaciones”, tuiteó Lasso, un exbanquero de 65 años. “Este gobierno garantiza el derecho a la protesta, cuando esta sea pacífica y se dé dentro del marco de la ley”, agregó.

La Conaie bloqueó algunas rutas en varias provincias ecuatorianas, mientras en Quito, sindicatos y estudiantes se sumaron a una marcha, todo pese al estado de emergencia que rige desde la semana pasada para combatir al narcotráfico, aunque no se restringieron derechos como los de reunión y protesta.

Aumenta el combustible, aumenta el costo de vida

“Este es el inicio de un paro progresivo, todo depende del señor gobierno, debe congelar los precios de los combustibles, reducir el costo de la vida”, opinó William Bastantes, un docente en la Universidad Central de 48 años.

En Zumbahua, una localidad del centro andino, los manifestantes cerraron el acceso con piedras y neumáticos en llamas. Mujeres con ponchos, picas y palos salieron a la carretera acompañadas de hombres que movieron grandes piedras para bloquear el tránsito.

“Esta convocatoria (la) hemos hecho para rechazar todo lo que está imponiendo el gobierno nacional”, dijo Julio César Pilalumbo, un líder de Zumbahua, en los páramos de la provincia de Cotopaxi, de mayoría indígena.

“Vamos a resistir y no vamos a declinar ante ninguna represión”, añadió.

Lasso decretó nuevos precios de combustibles, con lo que el sábado el galón (3,8 litros) de diésel trepó a 1,90 dólares, frente a un dólar que costaba hace más de un año, y el de gasolina corriente a 2,55 dólares.

Y aunque a la par anunció un congelamiento indefinido de las tarifas, que se reajustaban mensualmente desde 2020, no logró apaciguar el descontento popular.

Desempleo y crisis económica

La Conaie, que en 2019 también encabezó masivas manifestaciones contra la eliminación de subsidios a combustibles que dejaron once muertos, rechaza las alzas mensuales aplicadas desde 2020.

Los indígenas, que lograron la remoción de tres presidentes entre 1997 y 2005, y que representan un 7,4% de la población, exigen al gobierno que congele los precios en 1,50 dólares para el diésel y dos dólares para la gasolina corriente.

“No tenemos de donde pagar, no hay trabajo para los jóvenes que se prepararon”, manifestó Fabiola Gualotuña, una profesora que vive en Zumbahua y debe viajar a una comunidad vecina para dar clases.

Ecuador, que exporta petróleo pero importa combustibles, encara una crisis reflejada en una deuda externa de casi 46.000 millones de dólares (45% del PIB) y un déficit fiscal de 5% del PIB, además del 47% de pobreza y miseria, y 28% de subempleo y desempleo.

El mandatario enfrenta investigaciones en la Fiscalía y el Congreso por su relación con el escándalo de los Pandora Papers, que reveló los paraísos fiscales de los poderosos.

En medio de la agitación, el gobierno presentará al Congreso, controlado por la oposición, reformas tributarias y laborales con miras a reactivar la economía, pero que los sindicatos temen que precaricen el mercado laboral.