Según la OIT, las trabajadores domésticas fueron las más golpeadas por la pandemia

Un informe de la Organización Mundial del Trabajo develó que al menos 14,8 millones de trabajadoras domésticas en América Latina sufrieron por la pandemia pérdida de empleos, reducción de las horas de trabajo y disminución de ingresos.

El trabajo, que recoge datos del peor momento de la pandemia durante el segundo semestre de 2020, indica que la pérdida de empleo entre las trabajadoras domésticas rondaba el 50 por ciento. Además, de acuerdo al documento, de los 10 países con más pérdidas, siete eran de la región latinoamericana.

El director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro alertó sobre la “enorme” tasa de informalidad en la región, que abarca al 71,3 por ciento, en el trabajo doméstico, una situación que empeoró con la pandemia.

En ese sentido, resaltó que “la región deberá tomar medidas extraordinarias para superar los efectos devastadores de esta crisis en el empleo”, aludiendo a que “este es el momento de aplicar más y mejor las leyes sobre el trabajo doméstico poniendo especial énfasis en “superar la informalidad y extender la protección social”.

El informe señala que los países deben poner atención en el cumplimiento de las medidas existentes y abordar temas que son relevantes como la jornada laboral, tiempo de descanso, respeto de los niveles salariales, entre otros.

En el marco de la crisis sanitaria, quedó demostrada la importancia de la protección social, pero solo el 9,8 por ciento de las trabajadoras domésticas de la región “estaban cubiertas legalmente por todas las ramas de la seguridad social”.

“Al enfermar y no contar con cobertura de protección social, a muchas le fue denegado el derecho de acceder a las prestaciones de seguridad social y a los cuidados justamente cuando estos eran más necesarios”, indicó Pinheiro.

El informe también insiste en la importancia de adoptar medidas para conseguir la formalización, también incluye recomendaciones sobre la ampliación de las medidas de seguridad y salud en el trabajo y facilitar la existencia de organizaciones de trabajadoras domésticas y de organizaciones de empleadores de trabajadoras domésticas, eliminando los obstáculos a la libertad sindical y de asociación.