Sebastián Piñera promulgó una ley que impone hasta cinco años de prisión para quien viole la cuarentena

El presidente chileno Sebastián Piñera endureció las sanciones para quienes no respeten la cuarentena en un intento desesperado por contener el avance de los contagios de coronavirus, que este jueves superaron los 225.000 mientras se acerca a los 4.000 muertos en el país. Finalmente, el oficialismo logró el miércoles aprobar su proyecto de ley para imponer penas de cárcel a los ciudadanos que no cumplan con las medidas.  Los cambios en el Código Penal aprobados por el Poder Legislativo estipulan tres situaciones sancionadas con penas de prisión.

“Mientras mayor sea el nivel de cumplimiento de las cuarentenas, menor será la duración necesaria de las mismas y menor el grado de restricción de la libertad y alteración de la vida de las personas”, señaló el presidente Sebastián Piñera, al promulgar este jueves la ley. 

Este cambio en la legislación penal se produce tras las críticas de las autoridades hacia parte de los ciudadanos que, sobre todo en Santiago de Chile, no cumplían con el confinamiento obligatorio. El parte oficial del jueves contabilizó 4.475 nuevos contagios en las últimas 24 horas y 226 fallecidos, para un total de 225.103 infectados y 3.841 fallecidos en el país, donde el sistema sanitario ya mostró los primeros signos de colapso. 

Qué dice la ley 

En el grado más severo, el proyecto señala penas de hasta 5 años de cárcel para quien “en tiempo de pandemia, epidemia o contagio, genere, a sabiendas, riesgo de propagación de agentes patológicos con infracción de una orden de la autoridad sanitaria”.

En este caso, el texto legislativo se refiere a los pacientes positivos de coronavirus que, en lugar de mantener la situación de cuarentena domiciliaria u hospitalaria, se encontraran en la vía pública sin permiso explícito de la autoridad sanitaria.

En otros casos, se pena con hasta 3 años de cárcel a quien ponga en peligro la salud pública por infracción de las reglas higiénicas o de salubridad, en relación, por ejemplo, a quien salga a la vía pública sin el permiso pertinente en lugares bajo cuarentena, ya que en Chile la medida no se aplica a nivel nacional sino selectiva.

La reactivación en Chile

Una normativa laxa en la entrega de permisos de salida, la autorización para seguir funcionando a miles de empresas, el mal uso de los permisos y la demora en la entrega de las ayudas estatales a los más pobres son factores que contribuyen a la escasa adhesión al confinamiento estricto en Chile.

Bajo el último decreto de cuarentena oficial para Santiago, el 15 de mayo, 174.000 empresas de un total de 427.000 fueron autorizadas a seguir operando, lo cual provoca que cerca de 2,3 millones de trabajadores sigan movilizándose por la ciudad.

Los rubros permitidos para salir a trabajar son laboratorios, farmacias, veterinarias, bancos, empresas de correo y entregas a domicilio, supermercados, panaderías, centros de abastecimiento y ferreterías, entre otros. En Santiago pueden haber tres farmacias-perfumerías en menos de 500 metros y durante la crisis todas han permanecido abiertas.

También es posible realizar compras de todo tipo en línea a las tiendas por departamento locales, mueblerías y una cadena extranjera de artículos deportivos.

Esta semana redujeron de cinco a dos el número de permisos de salida por semana y la instauración de un permiso único de trabajo, al que se sumaron funcionarios públicos, servicios de alimentación y comercio que sean esenciales.