Surrealismo y poesía

Latinoamérica y El Mundo
El Telégrafo

El poeta y cantautor español Luis Eduardo Aute cuenta en esta entrevista quiénes fueron sus referentes artísticos, hace un diagnóstico sobre los escritores actuales y explica la relación entre la juventud y la vanguardia. “No existe poesía sin ninguna urgente necesidad de transgredir alguna convención que se ha establecido en el tiempo”, sostiene enfáticamente. 

Redacción- El Telégrafo (Ecuador)

En los 10 minutos que dura la entrevista con Luis Eduardo Aute, el poeta y cantautor español reconoce no tener tiempo, pero sí muchas obligaciones. “Quisiera concentrarme más en las cosas que van sucediendo por ahí, en todos los ámbitos, en la música, en la literatura, en el cine… quisiera tomar 5 años sabáticos y dedicarme a ver qué hay”, dice el artista que se encuentra en Ecuador participando en la octava edición del Festival Internacional de Poesía Paralelo Cero.

El pasado lunes fue condecorado por los organizadores del evento con el Premio Poeta de dos Hemisferios y la Asamblea Nacional le entregó, a manera de galardón, un Acuerdo Legislativo junto a los poetas Hugo Mujica (Argentina), Ana María Iza, Miguel Donoso Gutiérrez y Fernando Cazón Vera (Ecuador).

¿Cuál es su postura frente a la poesía, cómo la asume?

La poesía es un concepto porque puede haber poemas que no sean nada poéticos sino alcanzan ese vuelo mágico, esa transgresión de la realidad, ese cruzar al otro lado del espejo, esa sensación de vértigo cuando lees un poema, o una conmoción que puedas sentir al ver las palabras de un poema. Si el poema no tiene esa cualidad, esa dimensión poética, no es poesía, será un poema, pero no poesía.

¿De su trabajo poético deviene su trabajo musical?

Una cosa es un poema y otra una canción, son primas hermanas pero no son lo mismo. En cualquier caso a la poesía como concepto intento rozarla en cualquiera de mis actividades, ya sea pintando, dibujando o haciendo canciones. Cuando compongo una canción trato de que esta trascienda el propio hecho de ser una canción, que sin música el texto de mis canciones posea esas cualidades que tiene el vuelo poético en un poema.

¿El poema y la canción serían entonces soportes para alcanzar algo más?

Son más que soportes. Ahí el medio es el mensaje, pero el medio también construye el contenido, debe hacerlo. Yo no entiendo la disociación entre contenido y forma. Eso es lo difícil… intentar hacer que sea la misma cosa.

¿En qué autores ha encontrado esa comunión entre forma y contenido? ¿Quiénes son sus referentes?

Referentes hay muchos que han ejercido una influencia en mí, pero especialmente como grupo están los surrealistas franceses, como André Breton, pero bueno, fuera de esa corriente también están Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, el Conde de Lautréamont, Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Carlos Edmundo de Ory y muchos más. Cada uno por un motivo más puntual, pero la corriente que más influencia ha ejercido sobre mí es la poesía surrealista.

Y en cuanto a las nuevas generaciones, ¿cómo ve el panorama actual de la poesía?

La verdad no estoy muy al tanto de lo que se está haciendo porque no me da el tiempo para todo, pero veo que cada vez proliferan más lecturas y recitales de poetas. Por lo menos en España cada vez hay más encuentros de ese tipo, con mucha gente joven, y todos con personalidades fuertes y muy transgresoras también, intentando recrear cuál es y debe ser el sentido del poema. Siento que hay más propuestas eclécticas, en tanto juntan poemas con imágenes, con experiencias sonoras. Hay una búsqueda de neovanguardias por llamarla de alguna manera. Unos sin respeto a la poesía más tradicional y otros manteniendo cierto respeto por los poetas clásicos.

¿Algún nombre de ellos que quisiera destacar?

El que estuvo aquí el año pasado, Juan Carlos Mestre, es una de las voces no de la tan nueva generación, pero digamos que sí es una voz contemporánea.

¿No se necesita ser joven para ser vanguardista?

No, no, pero sí para ser rupturista. El hecho de ser joven invita a romper todo aquello que se considere académico, es la antiacademia. Ahora hay artistas jóvenes que son muy vanguardistas, aunque creo que las vanguardias, en sí, desaparecieron en los años treinta. Nacieron con los surrealistas y murieron con Marcel Duchamp. En cuanto a poesía, no sé, está Allen Ginsberg que empieza y acaba con una manera de reinterpretar la poesía. Sin embargo, no existe poesía sin ninguna urgente necesidad de transgredir alguna convención que se ha establecido en el tiempo, tanto con la forma con lo que se quiere contar.

Leer el artículo aquí