Las claves para las Primarias

Argentina

La discusión sobre el resultado de las PASO se reduce en dos contrapuestos: continuidad/ruptura y balotaje/segunda vuelta. El gobernador bonaerense Daniel Scioli, precandidato del FPV, cuenta con el respaldo absoluto del partido y con los mejores números en las encuestas. Mauricio Macri, representante del poder económico, apela a un discurso camaleónico e inconsistente.

Daniel Scioli, precandidato a presidente por el FPV- Foto: Télam / Prensa Daniel Scioli

Alejandro Horowicz- Tiempo Argentino (Argentina)

Continuidad o ruptura? Con la bandera a cuadros de la largada ondeando en la semana decisiva, la sociedad argentina despejará una pregunta política clásica: continuidad del oficialismo gobernante, o ruptura. En caso que el electorado terminara optando por la ruptura, ¿cuál versión opositora estaría en condiciones de competir en la recta final? Si algo muestra el trabajo de los encuestadores, leídos con cierta sistematicidad, a lo largo de los últimos tres meses, es que el binomio encabezado por el gobernador bonaerense nunca dejó de primeriar.

Pare la mano tallador, tengo que recordarle que todavía un año atrás Sergio Massa encabezaba la intención de voto en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país. Daniel Scioli lo secundaba, por cierto, bastante rezagado. Vale la pena detenerse en el punto. Es cierto que Massa medía bien, pero como existe una compleja relación entre los resultados de las encuestas y quien las paga –nadie contrata mediciones donde su chance no existe– esos resultados deben tomarse con pinzas. Eso no supone desconocerlos, sino relativizarlos. Sobre todo, cuando la imagen positiva de Cristina Fernández sigue siendo tan elevada, tras 12 años de gobierno K.

El vencedor de las elecciones de medio tiempo, el que golpeara duramente al Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, era entonces el niño mimado de la prensa comercial concentrada. ¿El motivo? Un candidato anti K tenía posibilidad matemática de vencer. Al igual que Francisco de Narváez, en el 2009, el denominado peronismo federal derrotó en las urnas al Frente para la Victoria. Pero los vencedores de las elecciones donde no se deciden cargos ejecutivos, cuando llega la hora de la verdad muestran encabezar compuestos políticos altamente inestables. Todo es circunstancial. Ni siquiera los nombres de su propuesta sobreviven.

” Los votantes inclinados a la continuidad, salvo situaciones excepcionales como el estallido del 2001, suelen siempre ser muchos más que los que apuestan al fin de ciclo. Así se explica que en los resultados electorales contabilizados hasta el momento –salvo en Mendoza y Tierra del Fuego – el oficialismo, más allá del signo político, ha sido el esperado vencedor “

Por eso, los dirigentes que encabezaron la batalla campera –la exitosa lucha contra las retenciones agrarias durante el 2008– fueron deglutidos por el sistema. Basta observar los destinos políticos de Lilita Carrió y Felipe Solá para constatar hasta qué punto se han vuelto irrelevantes. Carrió compite por la candidatura presidencial contra Mauricio Macri y Ernesto Sanz, a fuerza de negarse a reconocer lo obvio; y el ex gobernador de Néstor Kirchner vuelve a intentar, en soledad, recuperar su lugar en el tablero sin que ninguna encuesta, propia o ajena, considere que pueda alzarse con la victoria. Todas lo ubican tercero, cómodo.

Entonces, la discusión sobre el resultado de las PASO se reduce a la distancia. Es decir ¿habrá balotaje, o la elección se decidirá en primera vuelta? En ese punto el tecnicismo de las encuestas, y el comportamiento de los encuestadores oculta y revela datos importantes. Los votantes inclinados a la continuidad, salvo situaciones excepcionales como el estallido del 2001, suelen siempre ser muchos más que los que apuestan al fin de ciclo. Así se explica que en los resultados electorales contabilizados hasta el momento –salvo en Mendoza y Tierra del Fuego – el oficialismo, más allá del signo político, ha sido el esperado vencedor.

Ahora bien, una lectura atenta de las encuestas en la provincia de Buenos Aires permite entender que si Daniel Sciolli pisara en las PASO el 40 por ciento del padrón su victoria en primera vuelta debiera descontarse. Conviene dejar establecido que la segunda fuerza electoral nacional son los que no votan, ya que superan holgadamente el 25 por ciento del total. Como los porcentajes electorales se computan en base al total de los votantes, si se restan los que no votan, superar el 40 por ciento requiere un caudal bastante menor. Para que quede claro: de cada 100 votantes, 25 no concurren al cuarto oscuro, de modo que se alcanza el 50 por ciento del total con 37,5 votantes. Traducido brutalmente, el 37,5 % del padrón basta para obtener el 50 % de los votos emitidos. Y pocos creen que el candidato oficialista no alcanzará en primera vuelta lo que los analistas consideran piso electoral.

Los militantes del fin de ciclo.

La foto del presidente de la Sociedad Rural, rodeado por la plana mayor del PRO, en el predio palermitano, no deja lugar a demasiadas dudas. Por si alguien no la hubiera decodificado, Luis Etchevehere llamó a votar contra el oficialismo, transformando un encuentro de sindicalismo patronal campero en acto militante. Y esto sucede en medio de un abrupto giro discursivo del jefe de Gobierno porteño. Las redes sociales no convalidaron ese “cambio en el cambio”. Macri concitó un crecimiento exponencial de comentarios, claro que el tono abiertamente crítico hace saber que la propuesta de Jaime Duran Barba, por el momento al menos, no alcanzó su objetivo. Para los participantes activos de Facebook, pasar de enemigo de la estatización de YPF y Aerolíneas Argentinas a repentino defensor de la intervención del Estado, muestra un rango de inconsistencia intolerable. No solo porque en su momento los legisladores del PRO votaron en contra de la reconversión, siempre es posible revisar una postura y admitir el error, sino porque hasta cinco minutos antes Horacio Rodríguez Larreta sostuvo lo contrario. Y a nadie se le escapa que Larreta, a diferencia de Macri, no es un improvisado en esas lides. No en vano antes del 2001 fue un cuadro privatizador del gobierno de Carlos Saúl Menem, al tiempo que un defensor conceptual del papel del mercado en la asignación de recursos económicos.

En rigor el viraje de Barba es imposible de evitar sin renunciar a la posibilidad discursiva de la victoria. Es necesario pasar de los convencidos a los por convencer y para ello es inevitable presentar una ambigüedad tan elástica que abrigue las fantasías de los dueños del country, al mismo tiempo que interpele las de su personal doméstico. Pelear los votos en la provincia de Buenos Aires impone construir un puente discursivo hacia los votantes populares; puente donde el empleado de seguridad y su mujer puedan imaginarse cambiando de lugar. La movilidad social ascendente, la posibilidad de pegar el salto hasta los consumos de clase media, en lugar de quedar congelados en el mismo sitio hasta el fin de sus días. Sin recurrir al imaginario del ascenso social, que el peronismo siempre suministró, no hay victoria electoral posible.

” Un elemento todavía debe ser considerado: ¿Scioli garantiza la continuidad? Críticos tan tranquilos como Patria y Pueblo – sobrevivientes del naufragio de la ‘izquierda nacional’ llaman a no votar al gobernador bonaerense. Sin embargo, desde la cumbre del poder la fórmula oficial cuenta con todo el respaldo

Para conformar la base dura del PRO –el reducto ideologizado – Barba recurrió al desinterés político. Los que desean que no los molesten para poder ocuparse de sus propias cosas, reducen los complejos problemas de la globalización a “las empresas deciden”. Por tanto, lo privado y solo lo privado tiene sentido.
En cambio, para los demás la decisión empresaria nunca es otra cosa que un gol en contra. De modo que en YPF y Aerolíneas Argentinas el Estado no puede ser prescindente.

La profunda inopia conceptual de Carrió, que hace centro en república sí república no, la lleva a oponerse a la “dictadura de la mayoría”. Es decir, a rechazar la democracia plebeya desde la mirada clásica de un gorila modelo 1945. La defensa irrestricta de una justicia que pudo convivir sin estado de derecho, sin que las mismas penas correspondieran a los mismos delitos, hasta la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la obliga a aterrizar en las “las razones” de Mirta Legrand. Si el momento mas democrático del ciclo iniciado en el 2001 se equipara a “dictadura de la mayoría” –Carrió dixit-, Barba se transforma en doble agente kirchnerista. No faltan quienes aseguran que la experta radical en Derecho Constitucional enloqueció, la psiquiatría clínica es un territorio complejo y no pienso internarme en campos que no domino. Pero algo queda claro: en todo caso se trata de una locura socialmente representativa, que permite que el último delirio de la diputada llegue a la tapa de los diarios.

Un elemento todavía debe ser considerado: ¿Scioli garantiza la continuidad? Críticos tan tranquilos como Patria y Pueblo – sobrevivientes del naufragio de la “izquierda nacional” – llaman a no votar al gobernador bonaerense. Sin embargo, desde la cumbre del poder la fórmula oficial cuenta con todo el respaldo. Y la denominada izquierda K terminó por aceptar que no hay vida fuera del paraguas del Frente para la Victoria. Entonces terminará siendo Scioli o nada.  

 

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