La inclusión social en la agenda

Latinoamérica 

El Secretario General de la Unasur, Ernesto Samper resaltó que la inclusión social no fue central en el proyecto político de la organización. Por eso, la agenda social que propone busca acabar con el desequilibrio de género, centrarse en la problemática ambiental y garantizar la vigencia de los Derechos Humanos. También habló de economía, narcotráfico y política. 

Ernesto Samper, Secretario General de la Unasur- Foto: infolibreRedacción- Alainet (Ecuador) 

Bajo la secretaría general de Ernesto Samper, la Unión de Naciones Suramericanas –UNASUR- centrará su agenda regional en tres frentes prioritarios: en lo social, la inclusión; en lo económico, la competitividad y en lo político, la seguridad ciudadana junto con la profundización de la democracia.

Así lo sintetizó Samper, quien asumió el cargo hace dos meses, en un diálogo radial difundido en vivo el viernes 7 de noviembre, con medios del Foro de Comunicación para la Integración de NuestrAmérica.  El ex presidente de Colombia agrega también tres prioridades que prevé impulsar durante su mandato, ya que le llama la atención que no hayan sido centrales o articuladores del proyecto político de Unasur.  Estas son: los desequilibrios de género –principalmente la discriminación que afecta a las mujeres en los planos económico y laboral–; el tema medioambiental (comenzando con la Conferencia de las Partes sobre cambio climático, a realizarse en Lima en diciembre próximo) y las garantías de la vigencia de los derechos humanos.  En estos temas, espera poder reportar avances de aquí al final de su mandato en dos años.

” Se llama la atención que no hayan sido centrales o articuladores del proyecto político de Unasur.  Estas son: los desequilibrios de género –principalmente la discriminación que afecta a las mujeres en los planos económico y laboral–; el tema medioambiental (comenzando con la Conferencia de las Partes sobre cambio climático, a realizarse en Lima en diciembre próximo) y las garantías de la vigencia de los derechos humanos “

Respecto a la inclusión social, enfatizó que el problema para América Latina no es solamente de la reducción de la pobreza, sino el de la “reducción de la desigualdad”, precisando: “Tenemos la parte más desigual del planeta. Tenemos brechas de género, brechas rurales–urbanas, brechas sociales, brechas laborales, la desigualdad sigue siendo el gran problema social de América Latina, y por eso la agenda social que estoy proponiendo para reorientar la tarea de los consejos sectoriales que funcionan en Unasur y para encontrar respuestas concretas, tiene que ver con la inclusión social”.  Mencionó, como ejemplo, que el Instituto de Salud de Unasur –ISAGS- está diseñando un banco de precios de referencia de medicamentos de consumo popular en cada país, porque de un país a otro “las diferencias son abismales”.

En cuanto a la agenda económica, no basta que Suramérica sea una región muy rica –señaló el nuevo Secretario General–; “tenemos que agregar valor y salirnos del mito de que va a ser simplemente el mercado que va, como por arte de magia, a generar nuevas fuentes productivas para el empleo que necesitamos generar para los latinoamericanos”.  Implicaría, entre otros, trabajar en infraestructura, conectividad, ciencia, tecnología, capacitación tecnológica, afirmó.

Y respecto a la seguridad ciudadana, Samper estima que la población latinoamericana es la más amenazada en el mundo, no solo por las tasas de criminalidad urbana, sino por otros riesgos, como los ciclones y tormentas en el Caribe, o los desajustes ambientales en la zona sur, producidos por el efecto del calentamiento global.

Escenario político

El secretario general recordó que Unasur, a diferencia de otros procesos de integración, “es ante todo un escenario político” que permite que los países compartan “unos ideales de orden político: la preservación de la región como una zona de paz, la consolidación, profundización y mantenimiento del proceso democrático, la defensa de la democracia, y la defensa de los derechos humanos”.  Los 12 países miembros ocupan 18 millones de km2, en los cuáles habita el 70 % de la población de América Latina.

Si bien Unasur nació como un diálogo entre gobiernos, se ha previsto ampliarlo a otros estamentos de la sociedad.  Bajo esta intención, se conformó el Foro de Participación Ciudadana (en la reunión realizada en Cochabamba, en agosto de este año), que según Samper pretende servir de escenario para que sectores campesinos, de trabajadores, estudiantes, mujeres, entre otros, “tengan un sitio donde puedan encontrar comunes denominadores y que esto sirva para alimentar la base de legitimidad que puede en este momento estar soportando la consecución de los objetivos que se ha planteado Unasur” y puedan “hacer suyos los objetivos” de la Unión Suramericana.  Asimismo, se está convocando a los parlamentos (cuyos presidentes se reunirán en Quito a inicios de diciembre, cuando se inaugurará el edificio de la secretaría general), como también los órganos judiciales, entre otros.

Políticas soberanas y paz

En la entrevista, las preguntas giraron en torno a aspectos como la arquitectura financiera regional, la política frente a las drogas, la ciberdefensa, la paz y la defensa de la democracia.

Respecto a la arquitectura financiera, y en particular ante el caso actual de la deuda argentina, Ernesto Samper fustigó los estragos que está causando la libre circulación de capitales que está al centro de la globalización y que atenta al desarrollo.  Resaltó que Unasur ha sido totalmente solidaria con la propuesta argentina de conseguir una normatividad internacional que permita a los países negociar acuerdos, de manera soberana, con sus acreedores para reestructurar su deuda externa, y de que estos acuerdos, si se suma la mayoría, se extiendan obligatoriamente a todos los acreedores.

Informó asimismo que el 6 de noviembre, en Quito, se logró un principio de acuerdo sobre un mecanismo regional de solución de controversias, cuando surjan entre gobiernos e inversionistas, que se espera pueda ser aprobada, al menos parcialmente, en la próxima Cumbre presidencial que se celebrará en Ecuador en diciembre.  También se espera que próximamente se desbloquee el Banco del Sur, que está a la espera de que los gobiernos participantes entreguen los fondos de arranque.

En el tema de las drogas, Samper considera que la región suramericana es la que más autoridad moral tiene, a nivel internacional, para presentar una política alternativa frente a la política de prohibición o de lucha contra las drogas.  “Está clara que esta política prohibicionista, que ya tiene 100 años, ha fracasado, porque la existencia de 300 millones de consumidores de drogas ilícitas está demostrando que los esfuerzos de controlar el problema a través de interdicción, de la fiscalización y de la represión no han dado resultado”.  Destaca que en la región esta política ha significado ser duro con los blandos y blando con los duros, concentrando el mayor peso de la represión en los eslabones débiles de la cadena de las drogas: campesinos cultivadores, pequeños correos y sobre todo los consumidores.  Por ello, de cara al congreso de Naciones Unidas convocado para el 2016, plantea presentar una política que evite tanto el fundamentalismo prohibicionista como el fundamentalismo legalizador (que implicaría dejarle todo al mercado), y más bien avanzar “en una serie de conceptos fundamentales como la responsabilidad del Estado, la descriminalización de las conductas sociales asociadas a este problema, la no punición carcelaria en muchos casos, y por supuesto, que también haga énfasis en la persecución de los carteles y
el crimen organizado”.

Nueva sede de UNASUR en Quito

Samper resaltó particularmente el trabajo del Consejo de Defensa de Unasur y su nuevo concepto de seguridad hemisférica, alejada de la doctrina que reinaba hace 30 o 40 años de la “seguridad nacional”, con apoyo externo.  “La hipótesis de seguridad en la cual estamos trabajando ahora en Unasur es el concepto de seguridad hemisférica… tenemos que resolver nuestros propios problemas de seguridad”.  Implica ya no trabajar con la hipótesis de conflicto (si bien hay interesados en ese escenario, como la industria de armamento) sino más bien con la hipótesis de confianza: o sea, salidas pacíficas negociadas de los conflictos.

En ese marco, reconoce que es un reto muy grande y un tema fundamental la ciberdefensa y ciberseguridad, particularmente debido al uso de las redes para actividades ilícitas o irregulares.  “Son redes que son virtuosas para de alguna manera globalizarnos, pero también son muy peligrosas desde el punto de vista que transmiten una serie de patologías globales que nos están comenzando a afectar y hacer daño”, afirmó.

Le preguntamos cómo equilibrar los intereses de seguridad y defensa de los Estado con los derechos de la ciudadanía a la privacidad y seguridad de sus comunicaciones.  “Hay una propuesta para que este tema de la ciberdefensa sea abordado de manera conjunta con los responsables de las comunicaciones en cada uno de los países –respondió Samper- porque se trata fundamentalmente de hacer seguras las redes, y esa seguridad tiene que ver no solo con que no puedan circular estas amenazas, sino con que los ciudadanos tengan la garantía que sus relacionamientos individuales no van a ser objeto de ningún tipo de interferencia; allí creo que hay una inquietud válida”.

“En el tema de las drogas, Samper considera que la región suramericana es la que más autoridad moral tiene, a nivel internacional, para presentar una política alternativa frente a la política de prohibición o de lucha contra las drogas”

Respecto a las negociaciones de paz en Colombia, el ex presidente colombiano se mostró optimista frente a la eventual firma de un acuerdo en La Habana; no obstante –dijo- será a partir de ese momento que comience la parte dura: “reconstruir un país que ha estado 50 años resolviendo sus problemas con la violencia”, lo que pasa por la reconciliación, la justicia, la verdad y la reparación.  Unasur está abierta a contribuir para esa transición del conflicto al posconflicto.

En cuanto a la defensa de la democracia, Samper destacó que las intervenciones más emblemáticas de Unasur han sido en momentos de crisis y amenazas de ruptura, frente a lo cual continuará vigilante.  “Dondequiera que haya una amenaza real de desestabilización de cualquier país, la función del secretario general es hacer rápidamente la denuncia y convocar a los mecanismos que están en los estatutos de Unasur -el consejo de cancilleres o inclusive el consejo presidencial-, para que se tomen rápidamente las decisiones que sean adecuadas”.

Repolitizar y desideologizar las relaciones

Samper ha afirmado en varias oportunidades que “hay que repolitizar las relaciones”.  Por ello, se entiende no tener miedo “de hablar de nuestras realidades, incluso en los temas que nos diferencian”.  Considera a Unasur como el escenario para dirimir controversias entre los países de la región.  Según él, implica también “desideologizar” las relaciones, “porque tenemos que partir de la base del respeto que cada uno debe tener por el pensamiento del otro…  Podemos vivir con estas distintas visiones”.  Al respecto, destaca que hace una década hubiese sido impensable lo que ocurrió en la Cumbre de las Américas de Cartagena en 2012, donde en presencia del presidente de EEUU se cuestionó la política de lucha contra las drogas, y se habló del embargo a Cuba y de la reforma de la ONU. 

Samper considera que lo que diferencia a Unasur de otros procesos de integración, como la Unión Europea, es que “Europa es un proceso de integración que está buscando convertirse en región, y nosotros somos una región que está buscando llegar a la integración”.  Dentro de este proceso, destaca dos palabras que considera estarán en escena cuando se inaugure el edificio de Unasur en la Mitad del Mundo, el próximo 5 de diciembre: la convergencia, en torno a los mismos objetivos, y la solidaridad, en tanto es una realidad efectiva en la integración suramericana y un ejemplo para otros procesos.

 

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