Sacerdotisas católicas se rebelan contra el Vaticano

Casi 180 mujeres se ordenaron como sacerdotisas de la Iglesia Católica Romana. Aunque están excomulgadas, celebran misa y bautismos. Su rebeldía se también se refleja en una posición política distinta a la del Vaticano en temas como el de la homosexualidad. De las 7 primeras en ser ordenadas, 3 ya son obispas. Creen que no hay razones bíblicas ni teológicas para ser marginadas y están convencidas que en la doctrina católica hay machismo.

Marcela Belchior – Adital (Brasil)

El 29 de junio de 2002, el arzobispo argentino Rómulo Braz ordenó a las primeras siete mujeres sacerdotisas en la historia de la Iglesia Católica. Para que ninguna Arquidiócesis pudiese revocar el sacramento, realizó la ceremonia a bordo de un barco en el río Danubio, Alemania. Casi 12 años después, hay 180 mujeres ordenadas.

Entre ellas está la colombiana Olga Lucía Álvarez, 72 años. Hace tres años, ella se convirtió en la primera sacerdotisa de América del Sur. Olga cuestiona ante la poderosa Iglesia Católica el papel de la mujer en el catolicismo, rebelándose en contra de las políticas del Vaticano y su jerarquía. Celebra misas y ejecuta todas las funciones que cualquier sacerdote católico puede desempeñar.

La rebeldía de esas mujeres costó caro: ellas serán excomulgadas, el máximo castigo dentro de la Iglesia Católica. La institución religiosa que hoy está bajo liderazgo del Papa Francisco comprende que solamente los hombres pueden ser sacerdotes.

“Aunque la jerarquía nos diga que estamos excomulgadas, no aceptamos. Es absurdo que nos estén negando que prestemos un servicio ministerial dentro de la Iglesia. No hay ninguna razón ni bíblica ni teológica para que nos marginen de la forma como nos han marginado. Solamente hay un canon, dentro de los cánones de la Iglesia, el 10-24, que dice que sólo los hombres bautizados pueden aspirar a la orden sacerdotal”, argumenta Olga.

“Para Olga, hay machismo en la doctrina católica, por lo que rebate el secretario general del Episcopado: “La Iglesia no es una institución social, política, sino una institución divina, que hace presente el misterio de Dios, de Jesucristo encarnado como hombre”” 

El secretario general del Episcopado colombiano, monseñor Daniel Falla, explica que la Iglesia entiende que los sacerdotes simbolizan a Jesucristo en la Tierra y, por lo tanto, se debe mantener la tradición de la representación masculina. Siendo el caso de las sacerdotisas latae sententiae, o sea, aquel en que el fiel incurre en el momento en que comete la falta previamente condenada por la religión, motivo de excomunión automática. “Digamos que ellas mismas se han excomulgado. No están en comunión con la Iglesia, con lo que se quiere preservar a lo largo de la historia. No las podemos llamar miembros de la Iglesia Católica Apostólica Romana”, explica Falla.

Para Olga, hay machismo en la doctrina católica, por lo que rebate el secretario general del Episcopado: “La Iglesia no es una institución social, política, sino una institución divina, que hace presente el misterio de Dios, de Jesucristo encarnado como hombre. Si olvidamos esto, seguramente podría ser visto como algo machista, pero cuando tratamos de conservar la esencia de la Iglesia, entendemos que no es una posición machista”, contra argumenta.

La sacerdotisa colombiana no tiene parroquia y rechaza la opulencia. “Puedo trabajar en las comunidades, me llaman y me piden”, dice. Ella recorre comunidades de barrios de Medellín y Soacha, donde interpreta de otra manera el Evangelio católico.

La Iglesia Católica, durante milenios, ha excluido a la mujer de cualquier posición de poder. Actualmente el Vaticano no reconoce a las mujeres sacerdotisas y parece distante la posibilidad de ser aceptadas en la institución. El Papa Francisco aparece como la figura que representa la transformación y modernización de la Iglesia Católica.

“Recientemente, fue ordenada la primera mujer afro-colombiana. Marina Tereza Sánchez es la tercera sudamericana que se ordena sacerdotisa. “Ser la primera sacerdotisa afro es un gran compromiso con nuestras comunidades latinoamericanas en general”, complementa”

A lo largo de su primer año de pontificado, Francisco ha reafirmado la intención de valorizar el papel de las mujeres en la Iglesia, ampliando los espacios para una presencia femenina más incisiva. “Para mí, la presencia de Francisco en la Iglesia es muy importante. No porque vaya a ordenarnos o aceptar, porque eso no es fácil para él. Lo que más me importa de este hombre es que es puro Evangelio”, afirma Olga.

La Asociación de Sacerdotisas Católicas Romanas, aunque se base en el mismo evangelio de los sacerdotes tradicionales, se distancia de las políticas que han sido implementadas por los jerarcas del Vaticano. Para ellas, por ejemplo, la homosexualidad no es una cuestión moral, siendo motivo de inclusión.

Como si no hubiesen desafiado suficientemente al Vaticano, muchas de esas sacerdotisas son mujeres casadas y con hijos. Para ellas, el celibato es otro acto económico, para que las propiedades de la Iglesia no sean compartidas con las familias. Ellas también han tratado de renunciar a la imagen opulenta y poderosa de las gigantescas catedrales y de los valiosos adornos religiosos. “Nuestras obispas y obispos no tienen mitra ni báculo, que son símbolos de poder. Ellos son de nuestro mismo nivel”, afirma Olga.

De las siete primeras sacerdotisas ordenadas, tres fueron elegidas para ser ordenadas como obispas, para que tuvieran autoridad de ordenar nuevas sacerdotisas. Recientemente, fue ordenada la primera mujer afro-colombiana. Marina Tereza Sánchez es la tercera sudamericana que se ordena sacerdotisa. “Decidí ordenarme porque eso es parte de la identidad de representantes de Dios”, justifica. “Ser la primera sacerdotisa afro es un gran compromiso con nuestras comunidades latinoamericanas en general”, complementa.

 

* Con informaciones de Caracol Televisión.

 

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