Río de Janeiro ensayará un carnaval fuera de época para probar la inmunidad colectiva 

El intendente de Río de Janeiro, Eduardo Paes, anunció su intención de hacer un ensayo de una fiesta masiva en la isla de Paquetá, que tiene 4.000 habitantes y está ubicada en la Bahía de Guanabara, para probar las medidas de seguridad sanitaria antes de decidir sobre la realización del carnaval 2022.

El objetivo es vacunar a toda la población con dos dosis y realizar un carnaval fuera de época cuyos resultados serán la base para determinar si la tradicional y masiva celebración podrá realizarse en 2022 en toda la ciudad.

La idea es vacunar a los 4.000 habitantes de Paquetá, a 15 kilómetros del puerto de Río de Janeiro, para generar una inmunidad colectiva como la realizada en el estado San Pablo con Serrana, que llegó a ese objetivo cuando se vacunó más de 70% de la población con la CoronaVac y se frenaron las muertes y casos graves de Covid-19.

“Si todo sale bien, ya tendremos nuestro primer evento de prueba”, dijo Paes en las redes sociales.

El estado Río de Janeiro es el segundo en muertes en Brasil, con más de 50.000, después de San Pablo, y se encuentra en situación crítica de ocupación hospitalaria, según un informe del laboratorio Fiocruz.

Sin embargo, la ciudad maravillosa es la segunda capital más avanzada en vacunación del país detrás de Sao Luiz, capital de Maranhao, que está inmunizando a los mayores de 30 años sin enfermedades previas.

El carnaval que nunca llegó

El carnaval de 2020 terminó poco antes de que en América Latina se declarara el primer caso positivo, el 26 de febrero, un hombre de 60 años de clase alta de San Pablo que en el feriado había viajado al norte de Italia, donde se contagió.

En 2021 y por primera vez en la historia Brasil no tuvo carnaval por la pandemia de coronavirus, algo que ni siquiera había logrado la ola de gripe española en la Río de Janeiro de 1919. 

Los desfiles más grandes del mundo, las fiestas callejeras interminables y hasta los feriados por la llegada del Rey Mormo fueron suspendidos.

Para los brasileños, el Carnaval comienza dos o tres semanas antes, con las comparsas callejeras en acción los fines de semana y los ensayos en los galpones de las escuelas de samba, verdaderos centros de percusión y baile popular que son la esencia, el ADN que forma parte del alma de este país de 216 millones de habitantes.

Para evitar aglomeraciones, todas las ciudades prohibieron los feriados de Carnaval, con la expectativa de que en julio -durante el mes de las vacaciones escolares- pueda ocurrir la fiesta pero fuera de época. 

En noviembre, la liga de las escuelas de samba de la ciudad propuso celebrar el Carnaval en julio si había avances decisivos en la vacunación, pero ante el empeoramiento de la evolución de la enfermedad esa alternativa también fue descartada.

Sin embargo,  el del estado Río todavía no autorizó celebraciones a fin de año ni en el carnaval 2022.

En Río de Janeiro, el Carnaval es una industria cultural que genera un fuerte impacto económico en la ciudad y de la que dependen miles de familias, no solo del sector turístico.