Retrato de un enigma llamado Lula

Brasil

Más allá de su biografía asociada a la épica de sobrevivencia de las familias pobres, demostró una combatividad incomparable como líder político. Construyó una alternativa en tiempos de absoluta hegemonía del neoliberalismo, para darle prioridad a las políticas sociales. Ahora tendrá que formular un nuevo programa de país para luchar por otro mandato en 2018.

El ex presidente Lula en el lanzamiento de Memorial de la Democracia - Foto: Ricardo Stuckert/Instituto Lula

Emir Sader – Blog (Brasil)

Lula es un enigma, que no es fácil de descifrar. Los que no consiguen hacerlo, son devorados por él. Fue lo pasó con la derecha y la ultra izquierda brasileñas.

Más allá de su extraordinaria biografía –con la que nos acostumbramos, que se asocia con un carácter épico de sobrevivencia de las familias pobres de Brasil, con la combatividad para proyectarse como líder político incomparable- él supo, como nadie, intuitivamente, descifrar las condiciones contradictorias que heredaba de la era neoliberal y construir un modelo económico y político que hizo posible y mayor transformación social del país que era el más desigual del continente más desigual.   

¿Pero qué enigma es ese? Es la capacidad de construir una alternativa al neoliberalismo en tiempos de absoluta hegemonía neoliberal, en escala mundial, regional y local. Lula supo traducir la posición histórica del PT –la prioridad de lo social-, en políticas concretas, para lo tuvo que construir un esquema político que viabilizase un gobierno con esa prioridad, en condiciones en que no tenía mayoría en el Congreso y la izquierda no era mayoría en el país. Supo construir una alianza con sectores del empresariado, para posibilitar la superación de la larga y profunda recesión heredada del gobierno de Fernando Enrique Cardozo (FHC).

Lula supo localizar, antes que todo, las dificultades dejadas por el neoliberalismo. No sólo la recesión económica, la desarticulación del Estado, la apertura de la economía, la desindustrialización, el peso del agronegocio, la precarización de las relaciones de trabajo, una política externa de subordinación absoluta a los EEUU. Sino también las que habrían de ser mantenidas, como el control de la inflación.

” Combinando la centralidad de las políticas sociales, el papel activo del Estado como inductor del crecimiento económico y la prioridad de los procesos de integración regional y de los intercambios Sur- Sur, Lula consiguió revertir lo esencial de la herencia maldita que había recibido luego de 10 años de neoliberalismo en Brasil ” 

Por eso Lula combinó un ajuste de las cuentas pública con la promoción de las políticas sociales como la centralidad de acción de su gobierno. Los que sólo miraron el primer aspecto, se quedaron en la denuncia de ‘traición’ de Lula –la ultraizquierda- o de su fracaso –la derecha-. 

Lula articuló un ajuste con la promoción de las políticas sociales, de combate al hambre en su primera fase. Cuando la derecha y la ultra izquierda se unieron en una campaña de denuncia en los medios con acusaciones en el Congreso, aseguraban que lo tenían derrotado –no se atrevieron a intentar el impeachment por miedo a una reacción popular-, pero intentaron hacer sangrar al gobierno hasta derrotarlo en las elecciones de 2006 –los efectos de las políticas sociales comenzaron a hacerse sentir-. Lula los derrotó y consiguió su reelección, apoyado en la prioridad de las políticas sociales.

Combinando la centralidad de las políticas sociales, el papel activo del Estado como inductor del crecimiento económico y la prioridad de los procesos de integración regional y de los intercambios Sur- Sur, Lula consiguió revertir lo esencial de la herencia maldita que había recibido luego de 10 años de neoliberalismo en Brasil: superar la recesión económica y articular el crecimiento económico con la distribución de la renta.

Esa es la llave del enigma Lula, la construcción de alternativas de salida al modelo neoliberal, a pesar de la herencia recibida, en un marco internacional con hegemonía neoliberal. Lula actuó por la acción en los enlaces de menor resistencia a la hegemonía neoliberal. Por eso la derecha fue derrotada sucesivamente en cuatro elecciones, por eso la ultraizquierda fracasó sin construir una alternativa propia, la opción contra los gobierno iniciados por Lula siguen –en Brasil, como en otros países con gobiernos progresistas- en la derecha. 

Por eso también Lula mencionó recientemente su disposición de luchar por un nuevo mandato presidencial en 2018. Pero esta vez no bastará la mención de los incuestionables logros de los gobiernos desde 2003, será necesario proponer un nuevo programa al país, con el Brasil que queremos, en todos los planos, y construir las alianzas políticas, sociales y económicas que viabilicen ese nuevo proyecto.

 

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