Los contrastes del "retorno al mundo"

Argentina
Tomás Bontempo

La política exterior del gobierno de Macri hizo un giro radical de 360 grados en comparación al modelo integracionista y multipolar que pregonaba el kirchnerismo. Las contradicciones entre la proclamación de desideologización, por un lado, y la demanda por ampliar las opciones internacionales que definen una ideología a favor del neoliberalismo, por otro. 

Tomás Bontempo- Cuadernos de Coyuntura UBA 

En los últimos tiempos surgieron distintas expresiones del retorno de la Argentina a esa construcción subjetiva denominada “mundo”. Este acto significaba el cierre de una dark age y el retorno de una posición de aislamiento que, desde su perspectiva, había sido dañina para la imagen y el prestigio del país.

A partir de ello, nos proponemos analizar una serie de paradojas en la gestión de la actual política exterior: por un lado, la proclamación de la desideologización en el tratamiento de ciertas cuestiones; por otro, la demanda por ampliar las opciones internacionales y la definición de prioridades que en algunos casos pueden restringir dichas opciones. ¿Qué ha pasado en los primeros meses de la actual gestión?

La desideologización de la política exterior

Cuando el filósofo esloveno Slavoj Žižek menciona que la actualidad se declara post-ideológica, también afirma que “la negación de la ideología lo único que hace es proporcionar la prueba definitiva de que estamos más que nunca inmersos en ella”. Sin embargo, existen factores notorios que atentan contra el discurso de la desideologización de las relaciones exteriores del país.

El impeachment contra Dilma Rousseff representa un caso ilustrativo de esta afirmación. En aquella oportunidad el gobierno argentino reaccionó casi inmediatamente, emitiendo un comunicado en el cual expresó el respeto por “el proceso institucional que se está desarrollando” y la confianza “en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña”.

Es decir, el gobierno argentino expresó un apoyo fuerte a Michel Temer, que posteriormente se ratificó con la recepción en Buenos Aires del canciller brasilero, José Serra, dos semanas después. Allí se habló de la flexibilización del MERCOSUR y del fortalecimiento de la vinculación entre aquel y la Alianza del Pacífico (AP), escalón para posteriormente sumarse a las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

” Cuando el filósofo esloveno Slavoj Žižek menciona que la actualidad se declara post-ideológica, también afirma que ‘la negación de la ideología lo único que hace es proporcionar la prueba definitiva de que estamos más que nunca inmersos en ella’. Sin embargo, existen factores notorios que atentan contra el discurso de la desideologización ” 

El gobierno argentino quedó prácticamente solo -a excepción clara de Paraguay- frente a la polémica destitución de Rousseff. Otros países incluso llamaron a consulta a sus representantes en Brasilia -Ecuador, El Salvador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua- y países como Chile y Ecuador expresaron su preocupación, en un marco de suma precaución. Pero la actitud de Argentina no solo contrastó con la de sus pares, sino con la propia ya que, tiempo atrás, la canciller Susana Malcorra había sostenido que “creemos que hay que ser muy cuidadosos de lo que se dice, apoyamos a la presidenta que ha sido electa democráticamente”.

El gobierno argentino quedó prácticamente solo -a excepción clara de Paraguay- frente a la polémica destitución de Rousseff. (…) Pero la actitud de Argentina no solo contrastó con la de sus pares, sino con la propia ya que, tiempo atrás, la canciller Susana Malcorra había sostenido que “creemos que hay que ser muy cuidadosos de lo que se dice, apoyamos a la presidenta que ha sido electa democráticamente”.

Un segundo caso en el que esta paradoja se torna evidente es en la relación con Venezuela. La administración Cambiemos comenzó su gestión con una actitud evidentemente agresiva frente a la administración de Nicolás Maduro. Tiempo más tarde, a través de Malcorra moderó su postura en la OEA -donde preside el Consejo Permanente- rompiendo con la postura más férrea promulgada por el Secretario General, Luis Almagro, y rechazando de forma coherente la aplicación de la polémica Cláusula Democrática, en sintonía con la propuesta de la UNASUR. Pero luego, el Ejecutivo recibió en medio de su gira por la región a Enrique Capriles, uno de los principales líderes de la oposición venezolana y promotor del referéndum revocatorio para el presente año. Además, contrastando un poco más al discurso de la desideologización, se sigue evitando que Venezuela asuma la presidencia pro témpore del Mercosur, así como la designación de un embajador argentino en Caracas.

Ampliación de las opciones internacionales (reproducción de las agendas de terceros)

En algunas cuestiones Argentina continúa las relaciones ya establecidas, aunque con matices ideológicos distintos. Es así la relación con Colombia, que se fortaleció durante la gestión kirchnerista cuando se suscribieron cinco tratados. También se muestra una evidente continuidad con China, con quien se mencionó la necesidad de “reafirmar la asociación estratégica a largo plazo”.

Hubo, sin embargo, cambios de perfiles evidentes. La política exterior vinculada a Malvinas es un ejemplo de ello. La canciller se reunió con su par en Londres, al tiempo que anunciaba que la cuestión de las islas no era más “el tema principal” en la relación con el Reino Unido y se disolvía la respectiva secretaría de la Cancillería.

” A lo largo de estos meses se ha expresado que la inserción de Argentina en el mundo reside en un desempeño prioritario en el área de las negociaciones y los consensos de manera pragmática, aunque reafirmando que el destino político de nuestro país reside en la propia región. Las prioridades del Estado en acción “

En algunas cuestiones Argentina continúa las relaciones ya establecidas, aunque con matices ideológicos distintos. Es así la relación con Colombia, que se fortaleció durante la gestión kirchnerista cuando se suscribieron cinco tratados. También se muestra una evidente continuidad con China, con quien se mencionó la necesidad de “reafirmar la asociación estratégica a largo plazo”.

Con respecto a los Estados Unidos, desde la visita de Barack Obama se han producido las mayores novedades. Junto con la UE parecen ser las prioridades globales para el gobierno argentino, en detrimento de la agenda Sur-Sur. La visita del subsecretario de comercio de Estados Unidos, Stefan Selig incluyó sus elogios sobre las medidas de liberalización comercial que genera el gobierno nacional. En cuanto al ámbito de la Defensa, el ministro de la cartera, Julio Martínez, recibió al almirante Kurt W. Tidd, quien se desempeña como Comandante del Comando Sur, del cual depende la polémica cuarta flota, reactivada en el año 2008. En ese marco, se acordó la reanudación de ejercicios militares conjuntos y capacitación bilateral.

Contrastes

A lo largo de estos meses se ha expresado que la inserción de Argentina en el mundo reside en un desempeño prioritario en el área de las negociaciones y los consensos de manera pragmática, aunque reafirmando que el destino político de nuestro país reside en la propia región. Las prioridades del Estado en acción, sin embargo, demuestran otras dinámicas y ciertas paradojas.

No obstante, es importante comprender que los procesos no son necesariamente homogéneos. La gestión de la política exterior no guarda únicamente indicadores que comprometen sus respectivos canales institucionales con el error
técnico de la reproducción de las agendas, sino que también evidencia cortocircuitos presentes entre la presidencia, cancillería, hacienda y jefatura de gabinete. Simultáneamente, la campaña de Malcorra a la Secretaria General de ONU se cuela de lleno en las relaciones formales e informales del Estado nacional con sus pares, resultando en ocasiones en una especie de diplomacia paralela.

La gestión de la política exterior no guarda únicamente indicadores que comprometen sus respectivos canales institucionales con el error técnico de la reproducción de las agendas, sino que también evidencia cortocircuitos presentes entre la presidencia, cancillería, hacienda y jefatura de gabinete.

Louis Althusser sostiene que “lo que parece suceder así fuera de la ideología (con más exactitud en la calle) pasa en realidad en la ideología”. En la política exterior actual hay, como antes, amigos y enemigos, y eso se basa en determinadas ideas e intereses. Al final, el filósofo argelino parece tener razón cuando nos dice que “la ideología no dice nunca ‘soy ideológica’”.

*Magíster en Integración Latinoamericana (UNTREF)

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