Sin acuerdo, sigue la retención de pagos

Argentina

El límite venció y no hubo acuerdo con el mediador del juez Thomas Griesa. Se produjo un hecho sin antecedentes: Argentina pagó a sus bonistas pero el dinero no les llegó. Aunque el establishment hable de default no es correcto. Habrá que encontrar denominaciones nuevas a esta retención de pagos por una orden judicial que responde claramente a los intereses de los fondos buitre.  

Prensa Jujuy

Gustavo Cirelli – Tiempo Argentino (Argentina)

La imagen no cuenta con antecedentes con los que pueda compararse: un ministro de Economía argentino en Nueva York defendiendo los intereses nacionales, soberanos, con duras críticas al sistema financiero que, entre otros tsunamis, arrastró desde 2008 a los Estados Unidos y a Europa a una crisis de la que aún no se reponen. Axel Kicillof no desaprovechó la oportunidad de describir el rol que cumplen y cumplieron las calificadoras de riesgo en ese cambalache de finanzas internacionales.

Además, describió a los buitres, criados al calor de Wall Street, como lo que son: carroñeros. Detalló por qué esos fondos no aceptaron la propuesta argentina de ingresar al canje en condiciones “similares a las que accedieron los bonistas en 2005 y 2010”. No hay margen, tampoco intención de hacerlo de otra manera ya que un acuerdo en el sentido en que el clan Singer y el juez Griesa buscan imponer es “fácticamente imposible” porque dispararía la aplicación de la cláusula Rufo lo que provocaría una avalancha de juicios millonarios contra la Argentina.  

Kicillof dijo algo más, que debería resultar obvio, pero que no lo es por los antecedentes de dependencia que ha tenido el país ante los organismos e intereses internacionales: “Nos regimos por nuestras leyes, por lo contratos que firmamos, tenemos obligaciones que nos marca nuestra función y una de ella es defender los intereses de los argentinos”. ¿Una obviedad? No.

“No hay margen, tampoco intención de hacerlo de otra manera ya que un acuerdo en el sentido en que el clan Singer y el juez Griesa buscan imponer es “fácticamente imposible” porque dispararía la aplicación de la cláusula Rufo”

Lo paradójico es que desde Buenos Aires, en los últimos días, ex funcionarios de gobiernos que endeudaron al país se dedicaron a criticar la posición oficial frente a los “holdouts”.

En paralelo, los buitres, con la excusa del discurso de Kicillof, interrumpieron la negociación con los bancos (“una solución entre privados”, como dijo el ministro).

Ayer nada se cerró en Nueva York.

“Vamos a buscar una solución justa, equitativa, sostenible y legal para el 100% de nuestros acreedores”, reiteró Kicillof ante las versiones apocalípticas sobre el futuro de la Argentina. Y cerró: “Mañana será otro día, el mundo seguirá andando”. Así parece.

Redacción – Télam (Argentina)

El juez Griesa “no tiene ni careta. Ha inclinado la cancha absolutamente y ya está en una situación metajurídica, invadiendo jurisdicción extranjera, restringiendo cobros”, explicó Alejandro Vanoli, presidente de la Comisión de Valores a la TV Pública.

Para el titular de la CNV, “el juez debe dar tiempo, y eso es reponer el stay y evitar que esta discusión perjudique a otros privados.

Es incomprensible esta postura, a menos que uno empiece a pensar que hay razones muy poderosas”.

Según Vanoli, “la ultraderecha financiera en Estados Unidos tiene una importancia muy grande y está tratando de tirar abajo un acuerdo con gran parte de bonistas de todo el mundo”.

“Estamos viendo con toda crudeza cómo los intereses del sector financiero más concentrado internacional, de alguna manera gobiernan una globalización financiera que amenaza la soberanía de los Estados y el crecimiento, las políticas autónomas de los pueblos”

“Gobiernos europeos, el Fondo Monetario, los propios diarios del establishment financiero no entienden cómo este juez, que aparentemente no entiende nada del mercado de bonos o juega otro partido, está generando un clima que dificulta una solución”, dijo el funcionario.

“Si sólo hubiera sentido común -interpretó- se estaría mucho más cerca de una solución, porque hay alternativas desde lo jurídico y lo financiero para una solución transaccional”.

Vanoli consideró que “después de la crisis de 2008 uno podía esperar que algo iba a cambiar, pero esto es un gatopardismo puro: siguen estando las condiciones de desregulación financiera, la falta de regulación de los flujos de capitales, de los paraísos fiscales, cosas que no se han abordado ni solucionado”.

“Estamos viendo con toda crudeza cómo los intereses del sector financiero más concentrado internacional, de alguna manera gobiernan una globalización financiera que amenaza la soberanía de los Estados y el crecimiento, las políticas autónomas de los pueblos”, concluyó.

 

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