Restauración forestal

Latinoamérica 

Además de los beneficios ambientales que supone, la restauración de tierras en la región es un elemento esencial para promover la equidad, la reducción de la pobreza y las alternativas de desarrollo en las zonas rurales pobres. En este sentido, los países de América Latina y el Caribe lanzaron la iniciativa 20×20 para plantar 20 millones de hectáreas y restaurar ecosistemas. 

Foto: MilenioMarta Úbeda- El Ciudadano (Chile) 

La situación medioambiental de los países de América Latina y el Caribe necesita la ayuda de iniciativas como la de 20×20 para recuperar las hectáreas de tierra perdida en los últimos años. En el 2012, el 49% de las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina y el Caribe fue resultado de la silvicultura, el uso del suelo y la agricultura. Es necesario reducir esa cifra tan elevada de emisiones para asegurar la supervivencia de los últimos bosques tropicales y templados de América Latina y el Caribe, que son, aproximadamente, la mitad de los existentes en todo el mundo.

Uno de los factores principales en la degradación de la tierra fue la agricultura. Desde el año 2000, la agricultura en América Latina y el Caribe se expandió en 36 millones de hectáreas sin pensar en las consecuencias que tendría para los bosques ni los paisajes naturales.

Por estas cifras, surgió la iniciativa 20×20 compuesta de compromisos regionales, nacionales y mundiales que, tras conseguir 365 millones de dólares USD de financiación privada, pretende que para el año 2020 estén ya en marcha programas para restaurar ecosistemas y bosques, mejorar la producción agricola y, por lo tanto, reducir la pobreza. La iniciativa recibe apoyo de Instituto de Recursos Mundiales (WRI), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Las actividades en las que se basará esta iniciativa son el almacenamiento del dióxido de carbono, la reforestación, una agricultura más productiva, la lucha por evitar la deforestación y mejorar las formas de subsitencia. La iniciativa 20×20 contribuye a conseguir el Desafío Bonn, un objetivo global basado en la restauración de 150 millones de hectáreas en todo el mundo.

Los 20 millones de hectáreas que serán restaurados con la iniciativa 20×20 se dividen:

1. México: 8,5 millones de hectáreas
2. Perú: 3,2 millones de hectáreas
3. Guatemala: 1,2 millones de hectáreas
4. Colombia: 1 millón de hectáreas
5. El Salvador: 1 millón de hectáreas
6. Ecuador: 0,5 millones de hectáreas
7. Chile: 0,1 millones de hectáreas
8. Costa Rica: 50 000 hectáreas
9. Programa Regional de Conservación Patagónica: 4,1 millones de hectáreas
10. Programa Regional “Bosques Modelo”: 1,6 millones de hectáreas

“La restauración de tierras en la región es un elemento esencial para promover la equidad, la reducción de la pobreza, alternativas de desarrollo en las zonas rurales pobres, así como un mecanismo para lograr una baja en carbono, el futuro más resistente“, dijo el ministro de Medio Ambiente Gabriel Vallejo, Colombia.

Un análisis llevado a cabo por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha identificado más de 200 millones de hectáreas con posibilidades para ser restauradas en el territorio de América Latina y el Caribe. Actualmente se está realizando un análisis que permita cuantificar los beneficios económicos y climáticos de la consecución de los objetivos de la iniciativa 20×20.

“El CIAT ha entendido desde hace mucho tiempo el vínculo fundamental entre la agricultura y el cambio climático. Estamos comprometidos a apoyar la iniciativa 20×20 como un enfoque rentable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que la promoción de la mejora de la calidad del suelo, la retención de nutrientes y la producción agrícola“, indicó Rubén Echevarría, Director General del CIAT

A través de la iniciativa 20×20, los países y los inversionistas pretenden restaurar los bosques y mejorar la preductividad a través de la agroforestería sostenible. Se espera que este proceso de restauración proporcione beneficios económicos, sociales y medioambientales a través de la mejora de los medios de vida locales, servicios como la recuperación de la biodiversidad, la prevención de la erosión y la purificación del agua, evitar la deforestacón, y el almacenamientos del carbono.

 

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