Represión y criminalización de la protesta en Paraguay

El 11 de diciembre hubo una manifestación frente al Congreso que pretendía llamar la atención por la situación que viven los ciudadanos del Bañado Sur -en Asunción-, donde corre el crack o chespi y la policía persigue a los niños consumidores. 

Maximiliano Mendieta – E”a (Paraguay)
“Un miércoles, 11 de diciembre de 2013, un día después de la celebración del día internacional de los derechos humanos, nos manifestamos pacíficamente, con los y las compañeras de las organizaciones “Desde Abajo”, “El hormiguero” y “Madres Luchadoras del Bañado Sur por la Salud de sus Hijos”, frente al congreso nacional, señalando la participación directa de este poder del Estado, en la desigualdad social, la extrema pobreza y la criminalización de la pobreza de las personas que viven en el Bañado Sur”, cuenta Mendieta.
“Una vez en frente a la valla que divide a policías y manifestantes, entre los que se encontraban, en un acto ejemplar de ejercicio de la democracia; niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores, la policía empieza a reprimir cobardemente, excediéndose, profundamente, en sus funciones. En ese sentido, los mismos, no sólo agreden con cachiporras en las cabezas sino que dispararan, intencionalmente y sin necesidad, balines de gomas, no solo apuntando al rostro de madres de familia, sino contra la humanidad de una niña de nueve años de edad, la que recibe cuatro impactos de balines, en cuatro partes diferentes del cuerpo”, relata.
Considera que “sin embargo, toda esta agresión, criminalización y persecución institucional, principalmente desde el Ministerio del Interior, a través de Francisco Devargas, y desde el Ministerio Público, a través del Fiscal Cristian Bernal (quien debe ser investigado y destituido, inmediatamente, por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados) no impone pánico en las organizaciones del Bañado Sur, sino al contrario, como dicen sus integrantes, genera más unión, más convicción, más formación, más organización y más movilización”.
“Así las cosas, Alejandro sigue imputado y se encuentra afrontando un proceso impulsado por el Fiscal Bernal, plagado de atentados en contra del garantismo constitucional y procesal penal, lo que convierte a Alejandro en la imagen de la nueva criminalización del Estado paraguayo a través de este gobierno, que no solo se queda en las zonas rurales sino que se traslada, también a las zonas urbanas”, reporta.

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