Las reformas y los poderosos

Chile 

En menos de un año de la actual gestión de Michelle Bachelet, se impulsaron numerosas transformaciones altamente favorables para el país. Aunque la clase empresarial demostró su desprecio ante las nuevas medidas, las reformas tributarias, educacionales, ambientales y sociales son grandes logros de este gobierno que permiten progresar hacia un Chile más justo y solidario. 

Daniel Melo- El Mostrador (Chile) 

El conjunto de reformas propuestas por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, junto a la creciente conciencia del país respecto a la importancia de respetar el medio ambiente y los derechos de los ciudadanos, han puesto una vez más de manifiesto la histórica vocación simplista de nuestro gran empresariado, y su inclinación por los negocios fáciles, sin riesgos y con tasas de ganancia seguras y exuberantes.

De esta forma, se han acumulado en los meses recientes, reacciones y declaraciones de cierto sector del empresariado que han transitado entre la histeria, la mala intención e, incluso, la amenaza. Con amplia cobertura de medios de comunicación, algunos han pretendido instalar la idea de que nos enfrentamos a un grupo de actores  y movimientos sociales irresponsables, gobierno incluido, respaldados por un Poder Judicial cómplice, que  inexorablemente nos conducen a perder, una vez más, la oportunidad de alcanzar el esquivo desarrollo económico.

Sin ir más lejos, las infundadas declaraciones del presidente de la CPC, Juan Andrés Santa Cruz, respecto a los supuestos efectos catastróficos derivados de la aplicación de la Agenda Laboral impulsada por el gobierno, dan cuenta de su visión del trabajo como un factor productivo más, supeditado por completo al control y los intereses del gran capital. Asimismo, revelan su intención de mantener el absoluto manejo y conocimiento previo de los niveles de ganancia, eliminando por completo el riesgo consustancial a la actividad empresarial, a costa de negar a los trabajadores un derecho tan básico y de sentido común como la huelga y la negociación colectiva.

” Las reformas en materias laborales, tributarias, educacionales y constitucionales, así como la adecuación de la normativa ambiental chilena a mínimos estándares ambientales que ha propuesto la presidenta Bachelet, con el apoyo de más del 60 por ciento de la ciudadanía, resultan un imperativo, aunque no le gusten a los máximos dirigentes gremiales del gran empresariado “

En cuanto a la supuesta judicialización de los grandes proyectos de inversión, lo cierto es que,  tal como se los recordara en la última Enade el presidente de la Corte Suprema,  solo una ínfima minoría ha llegado a tribunales. Y si esto ha sucedido es, simplemente, porque hacen las cosas mal.  Tan negligentes resultan en algunos casos sus actos, que ni si quiera los repetidos sermones sobre lo necesario de este tipo de proyectos, ni la presión mediática, ni –en algunos casos- las amenazas, corrigen las aberraciones que algunos emprendedores cometen en nuestro medio ambiente.

En esta línea, resulta preocupante lo informado hace unas semanas por el diario El Mercurio, respecto a que la mayor fortuna del país (el Grupo Luksic), supeditaría la inversión de 10 mil millones de dólares para la expansión de Los Pelambres a un escenario de mayor certeza judicial. Esto es un ejemplo claro de esta situación.

¡Cuán distinta resulta, entonces, la clase empresarial chilena a sus contrapartes a nivel mundial! Costaría mucho calificarlos de genuinos emprendedores, como es la regla en otras latitudes. Y esto, lamentablemente, ha sido una constante histórica.

Alguien dijo alguna vez que ni siquiera un palo para amarrar los caballos en la Plaza de Armas legó la oligarquía chilena, algo que el terremoto de Chillán hizo dramáticamente evidente. Pedro Aguirre Cerda y los presidentes que lo siguieron, comprendieron que solo el Estado podría hacer las inversiones que el país requería con urgencia. Aun hoy, la columna vertebral de la infraestructura caminera, eléctrica, hídrica, portuaria, entre otros ámbitos, tienen su origen en la labor de la CORFO, Enap, Codelco y otras empresas del Estado durante la época que los historiadores han denominado como Estado de Compromiso.  El desarrollo del país, en definitiva, lo ha impulsado históricamente la institución que esta misma clase tanto suele despreciar y cuya acción declara aborrecer como enemiga del progreso.

Aún más, los niveles de acumulación capitalista actual tienen su origen en el subsidio generoso del Estado a buena parte de las actuales mayores fortunas del país, a quienes les fueron prácticamente regaladas durante la dictadura de Pinochet buena parte de las empresas que el Estado había creado en el periodo histórico anterior y que tanto contribuyeron al desarrollo del país.

Hoy, con el Estado sometido a la camisa de fuerza del principio de subsidiariedad, obviamente elevado a rango constitucional, los chilenos estamos cautivos de la esperanza de que, algún día, aparezcan verdaderos emprendedores.

La clase empresarial chilena, además de su escasa vocación para asumir riesgos, contraria a la definición misma de emprendimiento, no puede seguir manteniendo su carácter rentista y depredador de recursos naturales y derechos sociales condicionando, amenazante, sus decisiones de inversión a una pretendida seguridad y certeza que los pondría incluso por sobre la ley.

” Cabe destacar que todas las reformas que actualmente se impulsan, resultan ambiciosas y valiosas, dada la deplorable situación en que se encuentra nuestro país en materia de derechos sociales. Estas transformaciones no hacen más que poner a nuestro país dentro de los estándares básicos del resto de los países capitalistas avanzados, al contrario de lo que vociferan los fanáticos del libre mercado “

Las reformas en materias laborales, tributarias, educacionales y constitucionales, así como la adecuación de la normativa ambiental chilena a mínimos estándares ambientales que ha propuesto la presidenta Bachelet, con el apoyo de más del 60 por ciento de la ciudadanía, resultan un imperativo, aunque no le gusten a los máximos dirigentes gremiales del gran empresariado, quienes demuestran con algunas de sus declaraciones un verdadero desprecio por la democracia y la voluntad mayoritaria.

Cabe destacar que todas las reformas que actualmente se impulsan, resultan ambiciosas y valiosas, dada la deplorable situación en que se encuentra nuestro país en materia de derechos sociales. Estas transformaciones no hacen más que poner a nuestro país dentro de los estándares básicos del resto de los países capitalistas avanzados, al contrario de lo que vociferan los fanáticos del libre mercado (fanáticos, por cierto, cuando les conviene).  De ahí el respaldo que dichas reformas han obtenido de organismos internacionales como la OCDE, FMI, Banco Mundial, entre otros.

Así las cosas, estas transformaciones propuestas constituyen una oportunidad de oro para que nuestras élites económicas nos demuestren, de una vez por todas, que conceptos como responsabilidad social empresarial, diálogo, emprendimiento, innovación y tecnología, así como el respeto a la ley y a los fallos de los tribunales serán parte, al fin, de sus decisiones de inversión.

Marlen Borges- Prensa Latina (Cuba) 

Con menos de un año de mandato, la presidenta de la República, Michelle Bachelet, impulsó numerosas transformaciones que sin dudas, cambian hoy el rostro de Chile. Las reformas tributaria y educacional, el fin del binominal, el Acuerdo de Unión Civil y la creación del Ministerio de la Mujer, son parte de los compromisos cumplidos por su Gobierno.

También, la firma del proyecto de ley sobre la despenalización del aborto en tres causales; feto inviable, pelig
ro para la vida de la madre o casos de violación, una polémica iniciativa que tendrá un largo camino por recorrer con el rechazo de grupos conservadores. La mayoría de los cambios finalizan con años de disposiciones y mandatos impuestos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Una de las primeras reformas instituidas por Bachelet fue la tributaria, la cual permitirá al Ejecutivo recaudar ocho mil 300 millones de dólares anuales. Los principios enunciados en la iniciativa fueron generar una estructura tributaria más equitativa y justa en el reparto de la carga, establecer nuevos incentivos a la inversión y el ahorro, y disminuir la evasión y la elusión, para que los contribuyentes paguen lo que les corresponde.

Otra novedad en esta Administración, fue el cambio del sistema electoral con la eliminación del binominal. Un hecho celebrado como un triunfo histórico, al derrumbarse uno de los bastiones de la dictadura de Pinochet. Con la nueva propuesta, que comenzará a regir en los comicios legislativos de 2017, se elevan de 120 a 155 el número de diputados y de 38 a 50 la cifra de senadores.

Además, se estableció una ley de cuotas para que ningún sexo supere el 60 por ciento de candidatos. En otro orden, se aprobó la reforma educacional que elimina el financiamiento compartido, regula la admisión y prohíbe el lucro en escuelas con fondos del Estado.

” Con menos de un año de mandato, la presidenta de la República, Michelle Bachelet, impulsó numerosas transformaciones que sin dudas, cambian hoy el rostro de Chile. Las reformas tributaria y educacional, el fin del binominal, el Acuerdo de Unión Civil y la creación del Ministerio de la Mujer, son parte de los compromisos cumplidos por su Gobierno. También, la firma del proyecto de ley sobre la despenalización del aborto en tres causales “

Con la nueva legislación, en los próximos dos años 730 mil niños tendrán educación gratuita garantizada, en 2018 será 93 por ciento, y en un plazo de 10 años más del 97 por ciento de los alumnos. Asimismo no habrá más lucro con los recursos públicos. 

El Acuerdo de Unión Civil fue otro de los proyectos aprobados, con el cual se estableció un nuevo estado que protege el patrimonio y los intereses de los convivientes y de sus hijos. Por otra parte, se celebró como verdadero triunfo la creación del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, el cual se encargará de diseñar, coordinar y evaluar las políticas, planes y programas para promover la igualdad y procurar eliminar todas las formas de discriminación.

Para la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Claudia Pascual, se hizo realidad un sueño de miles de féminas y organizaciones que han luchado por sus derechos. Al cierre del año legislativo el 31 de enero pasado, el Vicepresidente, Rodrigo Peñailillo, la ministra secretaria general de la Presidencia, Ximena Rincón, y el vocero de Gobierno, Álvaro Elizalde, expresaron complacencia por los logros.

Así como hemos avanzado en distintas políticas sociales que permiten tener un país más justo y solidario, también hemos avanzado en los compromisos que la mandataria Bachelet hizo en la campaña presidencial, dijo Peñailillo. Rincón señaló que fue un trabajo intenso de la agenda entre el Gobierno y el Parlamento y el resultado los dejó muy satisfechos. Para Elizalde, se cerró un año legislativo con reformas significativas para progresar hacia un país más justo y solidario.

 

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