Los ajustes del retroceso anunciado

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Finalmente fue aprobada la propuesta del presidente Michel Temer que congela los gastos públicos a 20 años. La reforma constitucional es el mayor golpe a los derechos sociales, afecta directamente las partidas destinadas a la salud y el presupuesto para la educación. La PEC 241 fue el objetivo desde el primer momento. Los otros proyectos de ajuste.

 

Foto: Marcos Corrêa/PR

Redacción- Brasil de Fato (Brasil)

En la noche del lunes (10) fue votada la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 241 en la Cámara de Diputados. Se trata de uno de los pilares programáticos del gobierno de Michel Temer y el mayor golpe a los derechos sociales inscriptos en la Constitución de 1988.

El proyecto crea un techo de gastos primarios federales reajustado por el Indice Nacional de Precios al Consumidos Amplio (IPCA), y, en la practica, congela los gastos en salud y educación por 20 años. Con 366 votos a favor, 111 en contra y dos abstenciones, la propuesta avanza a la próximas instancias de decisión legislativa.

El resultado de esta primera votación generó una ola de criticas por parte de legisladores, movimientos populares y de internautas en las redes sociales. Diversas manifestaciones contra el proyecto ya fueron marcadas por todo el país.

Durante la votación en la Cámara, apenas seis partidos llamaron a votar en contra – PT, PDT, Rede, PSOL, PCdoB e PMB – y el resto se posicionaron a favor de la medida. La totalidad de los diputados del PMDB y del PSDB, principales aliados del gobierno no electo, votaron favorablemente al cambio constitucional.

” El resultado de esta primera votación generó una ola de criticas por parte de legisladores, movimientos populares y de internautas en las redes sociales. Diversas manifestaciones contra el proyecto ya fueron marcadas por todo el país. Durante la votación en la Cámara, apenas seis partidos llamaron a votar en contra “

Sectores oficialistas llaman a la propuesta del nuevo régimen fiscal, mientras la oposición la ha bautizado de “PEC de la Muerte”, a causa de sus impactos en áreas como salud y educación públicas.

Para que una PEC sea aprobada son necesarias dos votaciones favorables en cada Cámara – Senadores y Diputados. Tres quintos de los diputados deben manifestarse favorablemente, lo que significa un mínimo de 308 votos.

Críticas

Estudiantes ocuparon el gabinete de la Presidencia de la República en São Paulo, localizado en la Avenida Paulista, región central de la capital del estado. El objetivo del acto, capitaneado por la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), era permanecer en el local durante la votación de la PEC 241. Los alumnos también protestaban contra el proyecto bautizado como “Escuela sin Partido” y la medida provisoria de la reforma de la enseñanza media.

Además de la UNE y de la Unión Estadual de los Estudiantes de São Paulo (UEE-SP), participaron de la ocupación la Unión Paulista de los Estudiantes Secundarios (Upes) y otros movimientos. Los manifestantes permanecieron en el local por siete horas, saliendo del edificio después de negociaciones.

“No dejaremos que acaben con nuestro futuro. Hoy fue un acto importante. Espero que toda la población tenga recibido el recado: vamos a resistir”, dijo Peter Lucas, director de la Unión Estadual de Estudiantes de São Paulo (UEE-SP).

El diputado federal Jean Wyllis (PSOL-RJ), después de la votación, utilizó el Facebook para manifestarse. El legislador destacó que el público que acompañaba la votación gritaba “asesinos” para los diputados que votaron a favor de la PEC: “De cierta forma esas personas tienen razón. Alguien que aprueba una PEC así, en una instancia, está colaborando con la muerte de brasileños y brasileñas que tendrán su derecho a la salud afectado”.

” Estudiantes ocuparon el gabinete de la Presidencia de la República en São Paulo, localizado en la Avenida Paulista, región central de la capital del estado. El objetivo del acto, capitaneado por la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), era permanecer en el local durante la votación de la PEC 241 “

En Twitter, el diputado Paulo Pimenta (PT-RS) dijo que la “aprobación de la PEC arroja a Brasil al abismo por 20 años y condena a nuestra población en nombre de los banqueros y de los mercados”.

El tema fue uno de los asuntos más debatidos en Twitter el lunes (10), tornándose un trending topic mundial. Según el perfil de Fabio Malini, profesor de la Universidad Federal de Espírito Santo, en apenas un día, 186.713 tweets fueron generados – equivalente a cuatro veces lo acumulado en la semana. De acuerdo con él, en un determinado momento, a cada tres minutos, miles de tweets sobre ese tema eran posteados. Analizando el comportamiento de los posts, la inmensa mayoría de los posicionamientos en la red eran contrarios a la PEC.

La crítica despunta como un fenómeno con potencial para tomar las calles. Diversos actos y actividades ya fueron marcados por todo Brasil, articulados en su gran mayoría por movimientos de estudiantes secundarios.

Ayelen Oliva- Panamá Revista

En sintonía con el gobierno, la Cámara de Diputados con respaldo del Senado, acostumbrada durante este último tiempo a bloquear las iniciativas del Ejecutivo, se ha convertido en una fábrica de normas, leyes, enmiendas y reformas urgentes que dejan en evidencia la coordinación entre los dos pesos pesados de la política, como es el Movimiento Democrático (PMDB) y la Social Democracia Brasileña (PSDB), que juntos llegan a duplicar la cantidad de bancas del PT en el Congreso sin hacer mayores esfuerzos.

La rapidez que están tomando los cambios en Brasil no deberían sorprendernos si consideramos que ya hacia fines del año pasado, desde el PMDB de Michel Temer, habían lanzado un documento llamado “Un puente para el futuro” con los detalles del plan de ajuste fiscal que proyectaban para la economía. Si bien no se le prestó demasiada atención en el momento, fue recién en mayo, cuando el partido decidió quitarle oficialmente el apoyo a Dilma, que desde los medios comenzaron a seguir con atención la letra chica.

No hizo falta que pasara mucho desde la asunción de Temer para que una mayoría de Diputados aprobase una nueva reforma a la ley que regula el petróleo en Brasil, consiguiendo borrar el piso del 30% de obligatoriedad a la exploración petrolera con la que contaba la estatal Petrobras. Fue esa misma ley la que en 1997 terminó con el monopolio de la empresa estatal en  la exploración y que recién se modificó en 2010, por iniciativa del presidente Lula, como consecuencia del descubrimiento de nuevos yacimientos que estaban ocultos en medio del mar.

” Pero la lista de cambios económicos proyectada por el nuevo gobierno es larga y precisa. En los próximos meses, el Planalto impulsará una reforma integral al sistema previsional que modificará la tendencia al crecimiento de la inversión que, durante los últimos 20 años, pasó a de un 0,3% del PIB (1997) a un 2,3% “

En diciembre de 2009, mientras se discutía esa reforma en el Congreso, el actual Canciller y por ese entonces candidato a presidente de Brasil, José Serra, prometía en campaña a la directora de Desarrollo de Negocios de Chevron, que más temprano que tarde eliminarían el piso de obligatoriedad de participación de Petrobras. Según publicó al año siguiente Folha de Sao Paulo, en base a unos telegramas filtrados por WikiLeaks, Serra le sugirió a la directora de Chevron, Patricia Pradal, que dejase que “esa gente del PT haga lo que quiera. Vamos a demostrar que las rondas de licitación no van ser efectivas y, a continuación, daremos cuenta a todos de que el viejo modelo era el que funcion
aba, así volveremos al antiguo sistema”. Hombre de palabra, a las pocas semanas de oficializarse su designación al frente de la Cancillería, Serra devolvió con su iniciativa la vieja regulación a las empresas extranjeras.

Luego del petróleo, el paso siguiente tampoco resultó complicado. El Congreso acaba de aprobar una propuesta de enmienda constitucional (PEC 241) para congelar la inversión pública para los siguientes 20 años. Una auténtica “política de Estado” que aunque aún necesita de otra votación en la Cámara baja y de otras dos en el Senado, pocas dudas quedan acerca de que esta nueva regulación, que sólo podrá ajustarse de acuerdo a la tasa de inflación del año anterior y que no podrá revisarse sino una vez pasados 10 años,  encontrará algún freno en el Senado. Por supuesto, esta medida incluye un límite al presupuesto en sectores como la Salud o la Educación que comenzará a aplicarse a partir del 2018.

El intento de la dirigencia del PT de frenar esta iniciativa con una cautelar presentada ante la Corte Suprema que, por supuesto, fue rechaza, demuestra que a pesar de todo, desde la oposición, todavía siguen confiando en las reglas de juego del viejo Estado democrático.

Pero la lista de cambios económicos proyectada por el nuevo gobierno es larga y precisa. En los próximos meses, el Planalto impulsará una reforma integral al sistema previsional que modificará la tendencia al crecimiento de la inversión que, durante los últimos 20 años, pasó a de un 0,3% del PIB (1997) a un 2,3% según los últimos números. Tendencia al crecimiento que para algunos resulta mal ejemplo.

” Si algo quedó claro en Brasil después de este último tiempo, es que el presidencialismo de coalición al que nos tiene acostumbrado la política brasileña es frágil e inestable y que es por eso que la expectativa de vida del actual acuerdo de gobernabilidad será siempre baja, sobretodo cuanto más cerca estemos de las elecciones “

En ese sentido, buscarán fijar una edad mínima jubilatoria de 65 años con la idea de llegar a los 70 para la nuevas generaciones. También buscará incrementar el monto de las contribuciones para que se aplique un 50% sobre la media de sus contribuciones y promoverá una desvinculación con el salario mínimo.

Pero la lista continúa. Entre las siguientes medidas llegará el ajuste para el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Durante el gobierno interino, Temer había anunciado que el BNDES debía unos 500 billones de reales que debían ser devueltos al Tesoro. Lo que no aclaró es que gran parte de ese monto habían sido préstamos destinados al sector productivo del país. Como antesala, hace unas semanas se dio a conocer que el BNDES no financiará más el desarrollo de centrales térmicas de carbón y petróleo, y que también disminuirá su participación en las inversiones hidroeléctricas.

A esto se le suma la revisión que desde Hacienda propuso el ministro Henrique Meirelles, otro peso pesado de la actual política brasilera que compite al interior del gobierno con Serra. Meirelles aseguró que revisará la política de subsidios para el sector productivo y ya anunció que “cualquier nuevo programa de gobierno que implica la concesión de subsidios será creado sin que haya ningún tipo de compensación financiera”, con lo que buscan recuperar 2 billones de reales al año.

En síntesis, el terremoto político no pasó sino que abrió paso a un desastre económico aún más profundo del que heredó. Si algo quedó claro en Brasil después de este último tiempo, es que el presidencialismo de coalición al que nos tiene acostumbrado la política brasileña es frágil e inestable y que es por eso que la expectativa de vida del actual acuerdo de gobernabilidad será siempre baja, sobretodo cuanto más cerca estemos de las elecciones presidenciales del 2018. Es por eso que desde el gobierno saben que tienen que saldar favores y cumplir metas antes de que el propio desarrollo de las investigaciones por las causas de corrupción en Petrobras se lleve todo puesto.

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