El golpe en la memoria colectiva

Uruguay

El fin de semana los uruguayos recordaron con tristeza aquel 26 de junio de 1973, que cambiaría la historia del país de manera inusitada. Múltiples circunstancias hicieron posible el quiebre institucional y el advenimiento del golpe cívico militar. En el plano internacional, la plena vigencia de la guerra fría y en el local; el pretexto del combate a la insurgencia armada nacional. 

William Mariño- La República (Uruguay) 

El mes de junio de 1973 es un mes de brutal represión, pero también hubo hermandad, solidaridad y, por qué no, alegría, la alegría de estar en la lucha por un mundo mejor, enfrentando a un enemigo feroz y asesino, que se prevalecía de la fuerza que le brindaban las armas.

Aquel 27 de junio fue la culminación de varios años de arbitrariedades y represión contra el pueblo; el fascismo estaba cada día más cerca. Ese año 1973 venía bravo: en las fuerzas armadas las luchas intestinas eran tremendas. En febrero los constitucionalistas se enfrentan a los golpistas, la Armada contra el Ejército; se conocerán los comunicados 4 y 7; el Frente Amplio en la voz de su Presidente, el General (R) Líber Seregni pide la renuncia de Bordaberry, «como paso previo e imprescindible para comenzar una etapa de dialogo y reunificación entre los orientales honestos».

Eran momentos de constantes movilizaciones por libertad, por derogar las Medidas Prontas de Seguridad instauradas por el gobierno de Pacheco en 1968, contra las detenciones de obreros por realizar paros; a fines de mayo es detenido y muere fruto de las brutales torturas sufridas el obrero Oscar Felipe González en el cuartel de la ciudad de Durazno.

” Comenzó, así, la heroica huelga que duró 15 días: todo el Uruguay amaneció paralizado. Nosotros, los militantes, moviéndonos como se podía, llevando mensajes de un lugar a otro de Montevideo. Las únicas noticias firmes eran las que pasaban las radios y TV, pues los diarios no se editaron por varios días y esas noticias provenían de comunicados militares. Hoy a la distancia vemos cosas que si no fueran trágicas serían cómicas “

El 26 de junio por la tarde, el Senado aprueba la investigación de torturas cometidas en un cuartel de Paysandú, luego se suspende la reunión que es convocada nuevamente para las 22 y 30. El golpe estaba ahí, ya se sentía el ruido de los tanques y a la sesión no concurren los colorados pachequistas ni los blancos conservadores. A quienes estábamos en los locales sindicales, se nos ordenó irnos y estar atentos a lo que ocurriera.  A las 2 de la madrugada el malón fascista del Ejército ocupó el Palacio Legislativo;  la Convención Nacional de Trabajadores dio cumplimiento a una resolución de que en caso de un golpe militar se respondería con la huelga general y ocupación de los lugares de trabajo.

Comenzó, así, la heroica huelga que duró 15 días: todo el Uruguay amaneció paralizado. Nosotros, los militantes, moviéndonos como se podía, llevando mensajes de un lugar a otro de Montevideo. Las únicas noticias firmes eran las que pasaban las radios y TV, pues los diarios no se editaron por varios días y esas noticias provenían de comunicados militares. Hoy a la distancia vemos cosas que si no fueran trágicas serían cómicas.

 

Azúl Cordo- La Diaria (Uruguay) 

El aire pesado y húmedo, extraño para respirar a fines de junio, envolvió a cientos de personas que en la tarde del sábado marcharon desde el Hospital de Clínicas hasta la sede del Ministerio de Defensa Nacional (MDN) bajo la consigna “Fuera Huidobro. ¡Queremos Justicia!”. Convocó la Coordinadora Veintisietedejunio, que aunó a Plenaria Memoria y Justicia, el Frente de Participación Estudiantil, Asamblea Popular, el Partido Comunista Revolucionario, el Sindicato Único de Automóviles con Taxímetro y Telefonistas, la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay y la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES), entre otras organizaciones sociales y manifestantes independientes, con la adhesión de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay..

“Estamos contra la impunidad de los más de 500 represores que siguen sueltos en nuestras calles, estamos contra la excarcelación de [José] Gavazzo y los privilegios de los que gozan los torturadores de la reclusión VIP. Estamos denunciando las obstaculizaciones (o la inoperancia) de las autoridades con respecto a las investigaciones y políticas de derechos humanos, donde el ministro de Defensa ha sido el principal responsable”, sostenía la convocatoria.

” ‘Queremos rescatar el 27 de junio como un día de lucha; saber qué pasó y dónde están los compañeros desaparecidos, y hacer justicia con responsables militares y civiles”, puntualizó Claudio Álvarez, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de ADES-Montevideo, a la diaria. Criticó que ‘muchos militares acusados de delitos de lesa humanidad sigan en funciones’ “

“Queremos rescatar el 27 de junio como un día de lucha; saber qué pasó y dónde están los compañeros desaparecidos, y hacer justicia con responsables militares y civiles”, puntualizó Claudio Álvarez, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de ADES-Montevideo, a la diaria. Criticó que “muchos militares acusados de delitos de lesa humanidad sigan en funciones, o que sean ascendidos sin pasar por un proceso de investigación seria; que no se investiguen las denuncias que hacen las organizaciones de derechos humanos; y que se refuercen ‘fichajes’ de luchadores sociales por medio del programa de vigilancia El Guardián o mediante infiltraciones en movilizaciones docentes”, acciones que calificó como “continuidades del terrorismo de Estado”.

Como una trinchera

Frente al Hospital de Clínicas se recordó “la atención que recibieron muchos compañeros heridos durante la resistencia al golpe de Estado”. La marcha continuó por la avenida Garibaldi, al grito de “¡No queremos más fachos! ¡No queremos milicos!”, hasta el local de la Asociacion de Funcionarios del CASMU, en cuyo fondo funcionó un berretín, un “refugio solidario” donde se dio resguardo a militantes “sin preguntar su pertenencia política”. Los pasos lentos avanzaron hacia 8 de Octubre mientras la coordinación vociferaba desde el parlante que “la memoria histórica no desaparece: se hace desde la lucha”.

Siete policías con cascos y escudos, parados en el predio del MDN, observaban la movilización que finalizaba. Sobre la valla amarilla instalada delante de las rejas del lugar se colgaron más carteles con fotos de desaparecidos y trapos con leyendas dirigidas al ex presidente José Mujica (“Pepe: no hay pobres viejitos. Hay milicos asesinos”). En el asfalto, un grafiti sellaba: “Huidobro traidor. Retiren tropas mercenarias de Haití”.

Frente al MDN se emplaza el Liceo 8. La proclama recordó a Santiago Rodríguez Muela, estudiante de ese centro asesinado por una patota que el 11 de agosto de 1972 ingresó al local para interrumpir una asamblea. En la figura de este joven los manifestantes homenajearon “a todos los estudiantes que resistieron al despotismo y lucharon por un mundo mejor”. “Nuestros jóvenes siguen luchando. Hoy empuñan las armas de la solidaridad”, expresaron.

 

Editorial- La República (Uruguay) 

A esta altura parece claro que el golpe de Estado respondió a la necesidad de desarticular el movimiento sindical, acallar la protesta de los sectores populares, neutralizar a la oposición política y contar con instituciones y jerarcas genuflexos de modo de asegurarse de que no hubiera incómodos contralores.

El combate a la insurgencia armada fue el pretexto perfecto para la escalada de violencia desatada desde el gobierno de Pach
eco Areco, primero y de Juan María Bordaberry, después. Recordemos que el MLN fue militarmente derrotado en forma definitiva a mediados de 1972, luego de la debacle sufrida por la organización a partir de los sucesos de abril de aquel año. Por eso denunciamos la falsedad del argumento esgrimido por la derecha para justificar o explicar el quiebre institucional.

” Múltiples circunstancias hicieron posible el quiebre institucional y el advenimiento de la dictadura. En el plano internacional, la plena vigencia de la guerra fría llevó a EEUU a desplegar su estrategia intervencionista; no en vano la CIA estuvo detrás de los golpes de Estado que tuvieron lugar en el cono sur “

Los sectores más gorilas sostienen que el golpe fue necesario para que las Fuerzas Conjuntas pudieran combatir eficazmente a la subversión; los más moderados recurren a la teoría de los dos demonios: acusan a la guerrilla tupamara (el demonio uno) de haber iniciado las acciones violentas, con lo que el otro demonio (los golpistas), una vez derrotado el MLN, siguieron de largo y se adueñaron del Estado.

Múltiples circunstancias hicieron posible el quiebre institucional y el advenimiento de la dictadura. En el plano internacional, la plena vigencia de la guerra fría llevó a EEUU a desplegar su estrategia intervencionista; no en vano la CIA estuvo detrás de los golpes de Estado que tuvieron lugar en el cono sur: Brasil primero (1964), Bolivia, Perú, Uruguay, Chile y, finalmente, Argentina (1976). En el plano interno, el Parlamento -dominado por los sectores conservadores- se mostraba incapaz de dar una respuesta adecuada a la crisis, a la protesta y a la represión.

Esto fue minando poco a poco el prestigio del sistema político y los dirigentes cayeron en un descrédito generalizado a los ojos de la población. Por contagio, la democracia empezó a ser percibida de la misma manera, lo que llevó a que las instituciones republicanas fueran vistas como un obstáculo.

Al cabo de 12 años sin democracia, los uruguayos aprendimos, finalmente, a valorarla en toda su dimensión.

 

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