Récord de desocupación juvenil en Latinoamérica: 10 millones de jóvenes no tienen trabajo

La Organización Internacional del Trabajo advirtió que la tasa de desocupación entre los jóvenes de América Latina y El Caribe alcanzó en 2018 su máximo histórico desde 1991, cuando empezaron los promedios regionales. La cifra llegó al 18 por ciento, lo que significa que cerca de 10 millones de jóvenes no consiguen incorporarse al mercado laboral. El desempleo afecta más a las mujeres, quienes tienen un 27 por ciento menos de participación laboral que los hombres.

Con motivo del Día Internacional de la Juventud 2019, la oficina de la OIT para América Latina y el Caribe informó en Lima que el desempleo en la región afecta sobre todo a “jóvenes entre 15 y 24 años de edad». El informe elaborado detalla que en casi todos los casos, ya sea a nivel regional, subregional o nacional, la tasa de desocupación juvenil “duplica a la tasa general y triplica a la de los adultos mayores de 25 años” , por lo que el organismo pidió a los países que tomen en cuenta “ el empleo de los jóvenes como un tema prioritario».

Según los datos, de un total estimado de 110 millones de jóvenes en el tramo de edad de 15 a 24 años, 56,3 millones no forman parte de la fuerza laboral, en su mayor parte estudiantes. En tanto que de los 53,7 millones que ya se han incorporado a la fuerza de trabajo, al menos 9,6 millones no consiguen empleo, lo que equivale a cerca de 40% del total de los desempleados en la región.

«Y todo parece indicar que no se reducirá en el futuro próximo, de acuerdo con las últimas estimaciones realizadas por la OIT», alertó Guillermo Dema, especialista regional en empleo juvenil de la Oficina de la OIT para América Latina y el Caribe. Dema también puso el acento en la calidad del empleo al que acceden los jóvenes. «Deben enfrentar déficits de trabajo decente e informalidad», puntualizó.

Para Dema el desempleo «es la punta del iceberg, porque es lo más visible» de la problemática que enfrenta ese sector de la sociedad, por lo que América Latina y el Caribe están «frente a un desafío político que demanda una demostración de voluntad en la aplicación de políticas innovadoras y de efectividad demostrada».

El experto dijo que en la región «es necesario mejorar la calidad de la educación y de la formación profesional, y también abordar el desfase entre las habilidades y conocimientos que adquieren los jóvenes y lo que requiere y valora el mercado laboral».

«El crecimiento económico robusto permite generar mayor trabajo y esto impacta también a los jóvenes. Pero si bien el crecimiento es clave, no es suficiente. Hay que poner en marcha políticas específicas para generar empleos», enfatizó.

Las mujeres, las más afectadas

El estudio también hizo hincapié en que “persiste una gran brecha entre los géneros” porque la tasa de participación laboral femenina fue del 48 por ciento en 2018, muy inferior a la masculina, que fue del 75 por ciento. “Los alarmantes 27 puntos porcentuales de disparidad registrados en 2018 en la participación laboral debieran impulsar medidas políticas destinadas a mejorar la igualdad de género en los mercados de trabajo ”, recomendaron los especialistas.

La OIT aclaró que es “más pronunciada” que en los adultos la reducción de las brechas de género en la participación laboral, una tendencia que calcula “continuará en el futuro”. “Es evidente que hay factores causantes positivos, como la mayor tasa de escolarización, las mayores posibilidades de jubilación y la mayor esperanza de vida”, explicaron.

Sin embargo, al mismo tiempo alertaron que las mujeres siguen siendo las más perjudicadas entre las personas en la categoría de «fuerza de trabajo potencial», un grupo clasificable como fuerza de trabajo subutilizada. En este grupo de quienes buscan empleo pero no están disponibles para incorporarse a un empleo, o que están disponibles pero no buscan empleo.

“Hay muchas más mujeres (85 millones) que hombres (55 millones). En consecuencia, la correspondiente tasa de subutilización de la fuerza de trabajo es más elevada en el caso de las mujeres –del 11,0 por ciento– que en el de los hombres –del 7,1 por ciento”, al tiempo que destacaron que en el caso de las mujeres “es mucho más probable que trabajen a tiempo parcial” por las tareas de cuidado no remunerado que realizan, “aunque un importante porcentaje de ellas afirma que preferiría trabajar más horas”.