Una historia de poder y racismo

Chile
El Mostrador

Ernesto Orellana presenta una obra de sátira política que revisa y se entromete en la existencia histórica del racismo en Chile, a partir de la construcción autoritaria de la patria, la República, sus instituciones y héroes. “Surge para desenmascarar a una clase política dirigente que se construye históricamente en base a principios racistas”, sostiene el director.

Redacción- El Mostrador (Chile)

Una obra que revisa la existencia histórica del racismo en Chile se estrena este miércoles en el teatro SIDARTE.

Se trata de Inútiles, que se muestra en el marco del Ciclo de Teatro Hoy de Fundación Teatro a Mil entre el 2 y el 19 de junio, escrita y dirigida por Ernesto Orellana. Un montaje de la Compañía Teatro SUR, que vuelve tras una exitosa puesta en escena de Los Justos, de Albert Camus.

En palabras de su autor, se trata de una sátira política que revisa y se entromete en la existencia histórica del racismo en Chile, a partir de la construcción autoritaria de la patria, la República, sus instituciones y héroes, y que surge con la idea de “desenmascarar una clase política dirigente que se construye históricamente en base a principios racistas”.

“‘La perpetuación en el poder, la organización de la república, instituciones, derechos sociales, costumbres morales y clases sociales, provienen de un proceso independentista que jamás borró el colonialismo y la sociedad de castas instaurado con el imperio español’, reflexiona Orellana. ‘Todo lo contrario, aprovecharon lo aprendido’ “

“La perpetuación en el poder, la organización de la república, instituciones, derechos sociales, costumbres morales y clases sociales, provienen de un proceso independentista que jamás borró el colonialismo y la sociedad de castas instaurado con el imperio español”, reflexiona Orellana. “Todo lo contrario, aprovecharon lo aprendido, junto a la inspiración ilustrada y la formación en el ejército, para adueñarse del nuevo reino y clasificar el territorio en un proceso neocolonial que quiso exterminar del paisaje a todo aquel que quisiera oponérsele”.

Una cena aristocrática

“Inútiles” es una comedia delirante, e irónica, que revisa la violencia clasista del presente, en una puesta en escena contemporánea que observa cómo nos hemos ido construyendo culturalmente y en qué hemos llegado a convertirnos, inútilmente.

La obra transcurre en un lugar conocido como “La Frontera”, entre medio de los bosques al sur del Reino de Chile, donde una familia aristócrata se reúne en su hacienda para celebrar la “Cena de acción de gracias”. Una noticia inesperada cambiará sus planes, caerán las máscaras, surgirán deseos, secretos, predicciones sobre el fin del mundo, y la noche terminará convirtiéndose en una Junta que hasta el día de hoy, perdura.

Para el autor, el montaje revisa la historia de una oligarquía ha sido incapaz de comprender (e invisibiliza) el valor de la cultura popular y las acciones que el pueblo puede y ha ejercido.

“El valor supremo de ciertas acciones por sobre otras, ha sido producto de cómo ellos mismos -y en conjunto con sus camaradas historiadores oficiales, como los conservadores Barros Arana y Villalobos- han ido organizando el reparto de los bienes de la nación”, explica.

” ‘El clasismo que hoy nos define como sociedad es inútil, la relación del estado con el pueblo mapuche es inútil, nuestra legitimación a la clase política es inútil. La relación que tenemos con nuestros recursos naturales es inútil, el reparto de los bienes de Chile es inútil. Somos unos inútiles, porque hemos permitido que este orden de las cosas se instale’ “

Todo mediante un plan de organización centralista y autoritario que, “a través de una representación militarista y en base a las fortunas personales de una serie de familias oligarcas con evidentes fines capitalistas, y con un férreo apoyo valórico de la iglesia, obviaron la agitada organización y representación popular, excluyendo de las decisiones a la gran mayoría del pueblo, sometiéndola a una gran empresa de familias, que hoy, continúan repartiéndose Chile”.

Según Orellana, este pueblo sometido y alcoholizado ha rendido tributo durante todos estos años a una serie de “héroes” patriotas, todos hombres, impresos en las calles, las alamedas, las universidades, los centros culturales, billetes y hospitales, que en rigor, no son y han sido jamás, ejemplares.

“El clasismo que hoy nos define como sociedad es inútil, la relación del estado con el pueblo mapuche es inútil, nuestra legitimación a la clase política es inútil. La relación que tenemos con nuestros recursos naturales es inútil, el reparto de los bienes de Chile es inútil. Somos unos inútiles, porque hemos permitido que este orden de las cosas se instale”, remata. 

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