¿Quién investiga a los medios paraguayos?

Juan Carlos Wasmosy, Aldo Zuccolillo y Antonio Vierci son dueños de los principales medios de comunicación del país. Coincidentemente son propietarios de los grupos empresariales más poderosos de Paraguay. Un artículo del sitio E’a analiza la dificultad de investigar sobre los negocios de los que imponen la agenda informativa.

Ramón Duarte – E”a (Paraguay)
“Un debate generado en la red social Twitter plantea el blindaje informativo del que gozan los propietarios de los medios de comunicación ¿Quién los investiga y los juzga si ellos manejan la agenda informativa país? Es la interrogante”, indica Duarte.
Relata que “tuits de decenas de internautas, entre ellos del periodista Luis Bareiro, publicadas en estos días se enfrascaron en esta discusión. El debate se disparó a partir de la información hecha pública de que en las góndolas de un supermercado de la Cadena Superseis, propiedad de A. J. Vierci, fueron encontrados productos que serían de contrabando”.
“En los últimos 10 años -gracias a las publicaciones de los medios comerciales y alternativos, impresos, radiales, digitales y televisivos- fueron puestos bajo la lupa y expuestos al debate público los pecados de los sojeros, los ganaderos, los dueños de bancos; de los dirigentes de fútbol, de las trasnacionales; de los políticos, de los jueces y fiscales; de los dirigentes de las ongs, de las organizaciones sociales urbanas y campesinas. La vida de moralistas, prostitutos y depravados. De casi todos los sectores de la sociedad. Pero nadie ha osado levantar la mano contra los dueños de los medios. La afirmación de Bareiro sólo viene a confirmar esta impunidad”, explica.
Asevera que “la capacidad de presión informativa y política de sus medios tiene cautivos a políticos, jueces y fiscales, y aun a otros sectores privados críticos. Un amague de alguien desde el sector público o privado contra ellos, y sería acribillado con el poder de fuego de Abc Color o el multimedio de Vierci”.
“¿Quién entonces puede investigarlos y hacer público sus chanchullos, si se los encontrare, para que la ciudadanía los juzgue?”, dice el autor.

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