Quién fue Alan García, el presidente más joven de América que se suicidó bajo sospechas de corrupción

La vida de Alan García llegó a un trágico final tras 35 años como protagonista de la política peruana, en la que fue apodado como “Caballo loco”, el impetuoso líder que asumió el poder como el presidente más joven de América. García falleció en un hospital limeño en medio de una gran conmoción ciudadana, mientras era atendido por el disparo en la cabeza que se dio cuando iba a ser detenido por la policía a pedido del Poder Judicial, acusado por delitos de corrupción.

La situación del exmandatario se precipitó en noviembre de 2018, cuando García, quien residía en España, visitó su país natal para participar en una cita con la Fiscalía para ser interrogado en el marco de una investigación por corrupción que vinculaba a varios de sus colaboradores con el escándalo de Lava Jato.

Allí se encontró con su inclusión en la lista de investigados y con un pedido de impedimento de salida del país, mientras la prensa informaba que la documentación aportada por Odebrecht incluía pagos irregulares al exmandatario que confirmarían su participación en actos de corrupción.

García, sobre el que en ese momento no pesaba ninguna orden de detención, buscó refugio en la residencia del embajador uruguayo en Lima aduciendo “persecución política”. Tras varias semanas, Uruguay rechazó ese pedido.

Lejos quedó la fecha de 1992, cuando empleó con éxito la misma estrategia tras el autogolpe que protagonizó Alberto Fujimori, y después de ser acusado de enriquecimiento ilícito y haber ordenado una matanza de presos por terrorismo en varios penales del país para refugiarse con éxito en la embajada de Colombia en Lima.

Desde allí partió al exilio, primero a Colombia y luego a Francia, donde permaneció hasta que en 2001 la Corte Suprema de Perú declaró prescritos aquellos delitos, por los que nunca fue juzgado.

García hizo su carrera política en el seno del histórico e izquierdista Partido Aprista Peruano (PAP), fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre. Nacido el 23 de mayo de 1949, Alan Gabriel Ludwing García Pérez se licenció en Derecho por la Universidad de San Marcos de Lima, se doctoró en la Complutense de Madrid y amplió estudios en la Sorbona de París.

Regresó a Perú en 1978 e integró la Asamblea Constituyente que redactó la Carta Magna de 1979, después fue diputado por Lima y en 1982 secretario general del PAP, lo que catapultó su candidatura a la Presidencia en 1985.

Como gobernante, vivió dos años de idilio con el pueblo, con medidas como la restricción del pago de la deuda exterior, el rechazo a los organismos multilaterales, la reducción de gastos militares y la limitación de las importaciones. Allí, con 36 años, se ganó el apodo de “Caballo loco”.

El punto de inflexión llegó en 1987 cuando intentó nacionalizar la banca, lo que generó una oleada de protestas lideradas por el escritor y futuro premio Nobel Mario Vargas Llosa.

Bajo su mandato además se produjo también la masacre de más de 200 presos en tres cárceles de Lima, en 1986, como respuesta a un motín de presuntos terroristas.

En 1990, la economía del país estaba colapsada, la inflación superaba el 7.000 por ciento anual y la figura política de García estaba totalmente desprestigiada. Luego vino el exilio y el retorno al país, en donde compitió por la Presidencia en 2001, en una votación que ganó Alejandro Toledo.

Ya en 2006 volvió a presentarse, esta vez reconvertido a la ortodoxia económica y pese al lastre de su pasado, se impuso en la segunda vuelta electoral al nacionalista e izquierdista Ollanta Humala. La nueva gestión (2006-2011) fue exitosa en lo económico, y en ella se multiplicó la inversión en el país.

En 2016, al postular a un tercer mandato, García no superó el 5 por ciento de los votos, lo que le llevó a renunciar a sus cargos en el PAP y mudarse a España, donde residía hasta que quedó impedido para salir de Perú por orden de la justicia.