¿Quién es Michel Temer? Su camino a la Presidencia de Brasil y las denuncias que lo cercaron

El expresidente Michel Temer alcanzó la Presidencia de Brasil entre 2016 a 2018, tras la cuestionada destitución a Dilma Rousseff en un proceso de impeachment que él apoyó. El miembro del MDB, ex vicepresidente de la representante del PT, fue ahora arrestado por las sospechas de corrupción que lo acompañaron durante buena parte de su mandato. Tiene 10 investigaciones abiertas por supuestos delitos cometidos.

Pocas semanas antes de abandonar el Palacio de Planalto con uno de los peores índices de popularidad de la historia, el hoy exmandatario aseguró no tener la “menor preocupación” por esas denuncias que lo vinculaban con diferentes asuntos de corrupción y afirmó entonces que tenía su conciencia “tranquila”.

Temer, de 78 años, casado con Marcela Temer, 43 años más joven que él y padre de cinco hijos, entregó el poder el pasado 1 de enero al ultraderechista Jair Bolsonaro y con ello decidió poner punto final a su trayectoria política, aunque con una decena de investigaciones en su contra aún.

Licenciado en Derecho, Temer, quien es uno de los dirigentes del influyente partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), ganó en 2010 las elecciones como candidato a vicepresidente de la fórmula encabezada por Rousseff, y repitió victoria en los comicios de 2014, a pesar de que ambos estaban en las antípodas ideológicas.

La relación entre ambos se empezó a torcer desde el inicio de ese segundo mandato y terminó por explotar cuando Temer divulgó una explosiva carta a finales de 2015 en la que dijo sentirse un mero “accesorio” y un vicepresidente “decorativo”.

Con el divorcio formalizado, Temer apoyó entre bastidores el juicio político impulsado por el Congreso contra Rousseff por irregularidades fiscales  que despejó de su cargo a la primera jefa de Estado brasileña, a pesar de que nunca pudieron encontrar evidencia que diera cuenta de algún delito cometido.

Temer asumió interinamente la Presidencia el 12 de mayo de 2016 y, de forma definitiva, el 31 de agosto de ese año. Durante su gestión, impulsó duras reformas de corte liberal que establecieron un techo de gastos públicos por dos décadas, abrieron las puertas al abaratamiento de la mano de obra, e intentó además aprobar una dura reformas de las pensiones, cuyo trámite se paralizó en el Congreso ante los primeros escándalos de corrupción, surgidos a mediados de 2017.

Las revelaciones de directivos del gigante cárnico JBS provocaron que Temer se convirtiera en el primer presidente brasileño en ejercicio en ser denunciado formalmente por la Fiscalía por asuntos de corrupción.

Y no fue una, sino dos veces. La primera por corrupción pasiva y la segunda, por obstrucción a la Justicia y asociación ilícita. La Fiscalía le acusó entonces de ser el “líder de una organización criminal” junto con otros miembros de su partido.

Sin embargo, las dos querellas fueron rechazadas por el Congreso, al que le correspondía autorizar la apertura de juicio contra el presidente, pero la fuerte base oficialista lo impidió.

Temer también es investigado por recibir supuestos sobornos de la constructora Odebrecht, en uno de los alrededor de diez casos que pesan en su contra.

El expresidente ejerció previamente durante seis mandatos como diputado, todos por el MDB, y ocupó por tres veces la presidencia de la Cámara de los Diputados, en los que mostró su gran capacidad de articulación política que le llevaron a la Presidencia de Brasil desde las sombras.