“Querida Amazonia”, el Papa denunció a las empresas que dañan la selva y prohibió el sacerdocio de los casados

El papa Francisco cerró la posibilidad de contar con curas casados en el Amazonas como se lo habían pedido los obispos de esta región ante la escasez de sacerdotes. Para evitar pronunciarse sobre el tema, en el Sínodo de la Amazonia, publicado este miércoles, el titular de la Iglesia Católica cargó contra «los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonia y no respetan el derecho de los pueblos originarios», situación que calificó de «injusticia y crimen».

De esta manera, Francisco frenó así la expectativa formada en torno a la posibilidad, que había generado un fuerte debate entre los sectores más conservadores de la Iglesia.

Los obispos de las regiones amazónicas que participaron en el Sínodo del año pasado habían aprobado la propuesta de poder ordenar sacerdotes a hombres casados y reconocidos por su comunidad para poder celebrar la eucaristía en los puntos más remotos de la región.

Sin embargo, en su «Exhortación apostólica», el pontífice no mencionó la polémica propuesta de ordenar a hombres casados. Su silencio sobre la propuesta se interpretó como un desacuerdo, ya que además propuso otras soluciones para la escasez de curas en zonas alejadas.

En el documento, Francisco denunció el «crimen» del daño a la Amazonia y a los pueblos originarios, condenó el extractivismo mineral y forestal como «instrumentos que matan» y, en una nueva exhortación dedicada al pulmón verde sudamericano, reclamó que «el interés de unas pocas empresas poderosas» no esté sobre «el bien de la humanidad entera».

«Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida», planteó el excardenal Jorge Bergoglio en su nueva exhortación titulada «Querida Amazonia», su cuarta como Papa.