“Quédate en México”: las políticas de inmigración de EEUU que agravaron la crisis y llegaron a la Corte Suprema

Organizaciones sociales se manifestaron en los últimos días en la puerta del Tribunal Supremo de Estados Unidos para reclamar que se levante el programa “Quédate en México”, una política que consideran “racista” en tanto “pone punto y final a los derechos humanos” en la frontera. En los próximos días el máximo tribunal debe decidir si se mantiene en pie o no el polémico programa que había sido instalado por Donald Trump.

El actual presidente Joe Biden se comprometió en su campaña electoral a eliminar este programa y así lo hizo en junio de 2021, pero un juez de Texas ordenó restituirlo. El Supremo debe decidir ahora si da la razón al juez o permite a la Administración Biden poner fin a esta política.

En concreto, el programa creado por Trump obliga a los solicitantes de asilo que esperen en la frontera de México para las audiencias en un tribunal de inmigración de Estados Unidos. La iniciativa fue blanco de críticas por su discrecionalidad a la hora de separar familias y por condenar a las personas a situaciones de hacinamiento.

Unas 70.000 personas se inscribieron en el programa luego que Trump lo implementó en 2019 y lo convirtió en la pieza central de su iniciativa para inhibir la entrada de solicitantes de asilo.

En la frontera con México hay migrantes que esperaron más de un año sus audiencias y a partir de marzo de 2020, por la pandemia de covid-19, el proceso se retardó aún más.

El programa fue restablecido en diciembre, pero apenas 3.000 personas se habían inscrito para fines de marzo, período en el que las autoridades detuvieron a unos 700.000 migrantes en la frontera.

La postura de Texas y Missouri

Texas y Missouri, que presentaron una demanda para mantener el programa, sostienen que ayudó a reducir la cantidad de migrantes que cruzan la frontera sur.

“Muchos migrantes presentan argumentos sin mérito, incluso pedidos infundados de asilo, con la esperanza de que se les dejará en libertad en territorio estadounidense”, argumentaron los dos estados en un petitorio ante el máximo tribunal.

Los testimonios contra el programa

Las historias alrededor del programa, que en muchos casos dejó a los migrantes varados en México a la espera de su solicitud, son muy duros, como la de Lisbet, que fue violada repetidamente por un policía mexicano, o Yeri, que durmió junto a un cadáver durante tres días en un centro de detención en Ciudad Juárez.

“Hay numerosos casos documentados de mujeres que han experimentado trauma, abusos sexuales, y más”, explicó la directora del Programa de Derechos y Justicia para Migrantes de la Comisión para las Mujeres Refugiadas (WRC), Katharina Obser.

A Linda Corchado, directora ejecutiva interina de la organización Las Americas, no le sorprende que México no pueda ofrecer una acogida segura a los refugiados.

“Tenemos clientes que han sido torturados, violados, secuestrados, en una sociedad que en muchos sentidos ya ha fallado. Representamos a solicitantes de asilo, así que entendemos los fallos que plagan a México”, dijo.

Corchado cree que este tipo de políticas duras con la migración no evitan escenas como las vividas hace unos meses cuando miles de migrantes haitianos se hacinaban bajo un puente de Texas mientras se procesaban sus solicitudes de asilo.