Qué está pasando con la Convención Constituyente en Chile: el posible naufragio de un proceso histórico

A casi un año de haber comenzado a sesionar, la Convención Constituyente chilena volvió a estar en boca de todos en las últimas semanas en medio de luchas internas y campañas de desprestigio. Sin embargo, el proceso sigue en pie y faltan otros dos meses apenas para que los chilenos definan con qué texto se reemplazará la Constitución pinochetista, si no es que prefieren seguir con la heredada de la dictadura.

La propuesta que surgió como respuesta a décadas de desigualdad en medio del estallido social no está reuniendo el apoyo esperado. El mismo presidente, Gabriel Boric, se vio obligado a pedir en las últimas semanas “acuerdos más amplios” ante las dudas que demostró cierto sector de la población que votó en 2020 a favor de iniciar el plebiscito pero que hoy no está muy seguro de su decisión.

En el medio, hay un calendario que le está pisando los talones a los constituyentes porque ellos tienen tiempo hasta el 4 de julio para entregar el proyecto de la nueva Carta Magna. Para eso faltan apenas 59 días. Después, los chilenos podrán analizar el borrador durante dos meses y el 4 de septiembre se realizará un plebiscito con voto obligatorio.

Por otro lado, de acuerdo a los últimos sondeos, el nivel de desconfianza de la Convención está rondando actualmente el 57 por ciento, mientras que el apoyo cae al 41%. Para peor, un 46% de los encuestados por Plaza Pública Cadem anticipó que rechazará la nueva Constitución en el plebiscito, frente al 37% que dice ‘sí’. En caso de que esos números se trasladen a las urnas naufragaría el proceso que buscó canalizar buena parte de la esperanza política-democrática de los chilenos en los últimos tres años.

Claro que no ayudó a la imagen de la Convención ciertos escándalos que erosionaron la confianza de algunos chilenos hacia el proceso que se anticipaba como clave para sortear la crisis política y social desatada tras las protestas de 2019.

Recordarán en ese sentido a Rodrigo Rojas Vade, uno de los 155 miembros de la Convención elegidos para escribir la Carta Magna que se convirtió en noticia el año pasado por haber fingido ser un paciente con cáncer terminal con tal de ganar más votos.

Si bien Vade había presentado la renuncia a su cargo en septiembre de 2021, recién en marzo de este año se hizo efectiva su salida porque hasta ese momento no existía ningún instrumento legal que permitiera dimitir a los Constituyentes. En ese interín siguió cobrando su sueldo. Cuando esa información a la luz y acrecentó el escándalo, el Congreso tuvo que aprobar sobre la marcha una ley que autorizó la dimisión pero sin remplazo. Desde entonces, la convención cuenta con 154 miembros.

Entre ellos las diferencias se están haciendo cada vez más notorias. Sin ir más lejos, la constituyente Teresa Marinovic tuvo que ser multada y amonestada la semana pasada por haber insultado al organismo que integra y a sus compañeros cuando creía que su micrófono estaba apagado.

El artículo que entierra al núcleo duro del pinochetismo

El borrador incluye hasta el momento alrededor de 300 artículos, que están enfocados la mayoría en la ampliación de derechos.

El más importante, sin embargo, es el que define al país como un “Estado social y democrático de derecho”, en reemplazo del “Estado subsidiario” instaurado en la dictadura de Augusto Pinochet, aún vigente, que transfiere la provisión de servicios y derechos fundamentales al sector privado.

“Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico”, señala el texto aprobado. Además, añade que el país “se constituye como una República solidaria, su democracia es paritaria y reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza”.

Se trata de un cambio clave con la constitución pinochetista, en tanto modifica el espíritu de la Carta Magna impuesta durante la dictadura (1973-1990), que fue considerada para muchos como un traje a medida para que los sectores conservadores pudieran mantener su poder incluso más allá del fin del régimen militar. De hecho, este punto en particular fue señalado durante el estallido como el origen de las inequidades y la distancia de la clase política con la sociedad.

Los otros proyectos que se aprobaron hasta el momento:

→ Derecho al aborto

La Convención ya aprobó también un artículo que garantiza el derecho sobre el propio cuerpo y abre la posibilidad a legislar sobre el aborto libre, teniendo en cuenta que actualmente la interrupción del embarazo solo está permitido cuando existe riesgo de vida para la madre, inviabilidad fetal y en caso de violación. Esta iniciativa establece que el Estado debe brindar a las personas gestantes “las condiciones para un embarazo, una interrupción voluntaria del embarazo, parto y maternidad voluntarios y protegidos”.

Derecho a la vivienda

También se aprobó la iniciativa que reconoce “el derecho a una vivienda digna y adecuada”. Sin embargo, se rechazaron y deberán ser revisados nuevamente artículos que establecían que “el Estado participará directamente” en el diseño, construcción, rehabilitación y conservación de las viviendas y que las políticas de viviendas “deberán realizarse con criterios de integración”.

La nueva Cámara de las Regiones

Otro curioso proyecto avalado propone eliminar el Senado para que se cree en su lugar una cámara regional “paritaria y plurinacional”. Esta nueva Cámara de las Regiones fue definida en el borrador como un “órgano deliberativo, paritario y plurinacional de representación regional encargado de concurrir a la formación de las leyes de acuerdo regional y de ejercer las demás facultades encomendadas por esta Constitución”.

Este fue uno de los más cuestionados por los convencionales de derecha y las bancadas conservadoras en la Cámara Alta y aún está en debate un artículo en particular que volverá a ser tratado en el que se especifican las facultades que tendrá ese nuevo órgano.

Por último, les dejo otras notas para que puedan recordar todo lo que tuvieron que luchar los chilenos para iniciar este proceso constituyente.

Gracias por llegar hasta acá.

Hasta la próxima!