¿Qué esperar de la cumbre de la ONU?

Latinoamérica y El Mundo
Especial

Las opiniones sobre la 71º Asamblea General se polarizan respecto a los avances que se pueden materializar. Aquí, Ban Ki-moon resalta la importancia de que este año se enfoque en el padecimiento de refugiados y migrantes por primera vez. Por otro lado, las críticas apuntan a que no se enfocarán en crear un marco integral y vinculante para proteger a los desplazados.

Ban Ki-moon*- La República (Uruguay)

Entre los temas de la actualidad mundial no hay, probablemente, una cuestión tan susceptible a las manipulaciones de la retórica de los demagogos como la de los refugiados y los migrantes. La dicotomía entre “nosotros” y “ellos” es un factor de unificación tan antiguo como irresponsable y, a lo largo de la historia hay quienes lo han utilizado para velar nuestra común naturaleza humana en beneficio de sus peligrosos intereses personales. La diferencia es que hoy hay más gente desplazada que nunca y, en esta época en la que los relatos se propagan con la rapidez de un virus, vemos cómo crece la xenofobia y cómo, con demasiada frecuencia, estalla la violencia.

La Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Refugiados y los Migrantes, que se celebrará esta semana, representa un avance significativo en un momento crucial. Frente a las muchas voces estridentes que dominan el debate, los gobiernos de todo el mundo responden en un tono mesurado que puede dar resultados tangibles si se cumplen las promesas.

Durante la Cumbre, los altos mandatarios se reunirán por primera vez para tratar de forma específica el tema de los refugiados y los migrantes. Se adoptará un innovador acuerdo de consenso: la Declaración de Nueva York. Resulta muy apropiado que ese documento rinda honores a una ciudad cuya vibrante diversidad tiene fama mundial, simbolizada por la estatua de la libertad. Es importante recalcar que en la Declaración se aplica un enfoque pragmático y de principios para abordar los problemas de las personas que se desplazan y defender al mismo tiempo nuestros valores más preciados.

Es mucho lo que está en juego. Hay 244 millones de migrantes en el mundo. Más de 65 millones de personas han sido forzosamente desplazadas, la mitad de ellos, niños. Los refugiados huyen para salvar sus vidas, pero es muy frecuente que en el trayecto hacia un lugar seguro se vean expuestos a riesgos muy serios. Cuando llegan, muchos de ellos son discriminados, y algunos detenidos. Ante las dificultades de un mundo cambiante, suelen viajar a destinos más alejados buscando seguridad y estabilidad. Pero las vías legales son escasas, y los traficantes de personas sin escrúpulos se aprovechan de la situación y cobran sumas exorbitantes a cambio de una peligrosa oportunidad de escapar.

” Es mucho lo que está en juego. Hay 244 millones de migrantes en el mundo. Más de 65 millones de personas han sido forzosamente desplazadas, la mitad de ellos, niños. Los refugiados huyen para salvar sus vidas, pero es muy frecuente que en el trayecto hacia un lugar seguro se vean expuestos a riesgos muy serios “

Las guerras duran cada vez más y a los refugiados les resulta más difícil volver a casa; en algunos casos el desplazamiento se prolonga durante varias generaciones. Contrariamente a la impresión general, la inmensa mayoría de los refugiados no está en los países ricos; el 86% está en países en desarrollo. La cantidad de ayuda que reciben los países pobres que acogen a los refugiados es muy insuficiente. El año pasado, con los llamamientos humanitarios de las Naciones Unidas solo se consiguió recaudar algo más de la mitad de los fondos solicitados.

Las alternativas de reasentamiento también están muy lejos de lo que deberían ser. En 2015 se determinó que había cerca de un millón de personas que necesitaban reasentarse, pero solo se logró trasladar a poco más de 100.000.

Los desafíos son enormes, pero no debemos olvidar la parte positiva. Si se utiliza el enfoque correcto, los refugiados y los migrantes pueden ser beneficiosos tanto para sus sociedades adoptivas como para sus países de origen. Esta vertiente positiva y bien documentada no debería perderse de vista durante el debate.

La Declaración de Nueva York debe enmarcarse en el contexto más amplio de los nuevos y ambiciosos esfuerzos internacionales por mejorar las condiciones de vida de la gente, de manera que nadie se vea obligado a marcharse de su país de origen. Uno de los elementos centrales en este sentido es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, nuestro plan mundial para la paz y la prosperidad en un planeta sano. También vamos a hacer lo posible por prevenir y resolver conflictos, y por mantener la paz una vez que se silencien las armas.

La Cumbre incluirá el testimonio de las personas directamente afectadas. En particular, tengo un especial interés en volver a reunirme con una extraordinaria joven que conocí el mes pasado en los Juegos Olímpicos de Rio.

“Los desafíos son enormes, pero no debemos olvidar la parte positiva. Si se utiliza el enfoque correcto, los refugiados y los migrantes pueden ser beneficiosos tanto para sus sociedades adoptivas como para sus países de origen. Esta vertiente positiva y bien documentada no debería perderse de vista durante el debate “

Yusra Mardini es siria, pero compitió con el nuevo equipo de refugiados que se creó para los atletas que, con muchos millones de personas en todo el mundo, se han visto obligados a abandonar sus lugares de origen.

Antes de competir en las pruebas de natación, Yusra tuvo que pasar por otras pruebas, y salvar vidas.

El año pasado, salió de Siria en un barco sobrecargado de emigrantes. Cuando el motor se detuvo, se lanzó al mar Egeo y se puso a empujar la barca junto con otros nadadores que había en el grupo. Tres penosas horas más tarde, consiguieron alcanzar la costa. Llegaron exhaustos, pero demostraron cómo el poder de la solidaridad humana nos puede guiar a un lugar seguro.

La humanidad toda va en el mismo barco. Si generamos miedo, culpamos a “los otros” o utilizamos a las minorías como chivos expiatorios no conseguiremos más que aumentar los riesgos para todos.

Los dirigentes juiciosos entienden que lo más acertado es tratar de salvar a todos, optimizar las contribuciones de cada uno y gobernar nuestra nave compartida rumbo a nuestro destino común: un futuro de oportunidades y dignidad para todos.

*  Secretario general de ONU

Phoebe Braithwaite- Inter Press Service 

La reunión de alto nivel de la ONU sobre refugiados y migrantes iba a ayudar a reubicar a una de cada 10 personas en esa situación. En cambio, los estados miembro apenas si asumieron compromisos vagos, como una campaña para terminar con la xenofobia.

Las organizaciones y las personas que trabajan en cuestiones de derechos humanos y humanitarias quedaron decepcionadas con el resultado del documento acordado por los estados antes del encuentro, programado para este lunes 19 en la sede de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en Nueva York, porque no llega a crear un marco integral y vinculante que proteja a los refugiados.

“Si los líderes globales adoptan una resolución con lindas palabras, pero sin compromisos concretos, no lograrán marcar una diferencia en la vida de las personas que huyen de las guerras y los conflictos”, dijo a IPS el director de la oficina de Amnistía Internacional en la ONU, Richard Bennett.

Muchas de las personas consultadas por IPS coincidieron en que los estados miembro más ricos pierden una oportunidad crucial de hacer frente a la xenofobia y al racismo al permitir que los refugiados se reasienten en su países.

“Cuando hablas con los refugiados, te dicen que los hombres con las Kaláshnikovs los empujan, pero que los
de traje, huyen”, apuntó Arvinn Gadgil, director de Asociaciones y Política del Consejo Noruego para los Refugiados, en diálogo con IPS.

“Parecía que los estados miembros estaban deseosos realmente de encontrar un mecanismo para compartir la responsabilidad. Quizá de forma ingenua, pensamos que era cierto, y por supuesto estamos decepcionados. Ese era uno de los resultados de la cumbre que ahora parece que no lograremos”, se lamentó.

Gadgil se refirió a las negociaciones como una “carrera hacia el abismo”, que llevó a una “sistemática aversión por el riesgo” y a una abrumadora preocupación por sus intereses nacionales.

” Las personas que trabajan en cuestiones de derechos humanos y humanitarias quedaron decepcionadas con el resultado del documento acordado por los estados antes del encuentro, programado para este lunes 19 en la sede de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en Nueva York, porque no llega a crear un marco integral “

“Hay muy pocos motivos para ser optimistas”, reconoció, criticando las conversaciones previas que, según dijo, estuvieron dominadas por el “menor denominador común de la vergüenza”.

“Hay una crisis enorme y estos diplomáticos se sientan en Nueva York a discutir términos que pueden o no llegar a implementarse (…) hay una brecha enorme entre su discurso y la realidad”, subrayó Bennett, al relatar el proceso por el cual los países cambian promesas significativas por vagas afirmaciones de responsabilidad compartida.

El número de personas desplazadas se mantiene elevado en todo el mundo y como nunca antes en la historia de la ONU. Unas 65 millones de personas fueron obligadas a abandonar sus hogares; una de cada 113 es refugiada, solicitante de asilo o desplazada interna, 21,3 millones de esas personas es refugiada y 51 por ciento son menores de edad.

Y sin embargo, hasta un artículo del documento relativo a la detención de niños y niñas fue considerado como demasiado controvertido por los miembros del foro mundial.

La asesora especial de la reunión de alto nivel Karen AbuZayd explicó que la implementación del derecho de los niños a nunca ser detenidos fue extremadamente controvertida para algunos estados y se modificó para establecer el principio de “que los niños rara vez, si acaso, sean detenidos”.

En sus esfuerzos por atender cuestiones más amplias de movilidad humana, la reunión de alto nivel se concentrará tanto en los refugiados como en los migrantes, pese a que los debates sobre ambos temas han sido controvertidos porque la cuestión de las migraciones es un área menos atendida por el derecho internacional.

La situación de los desplazadas internos no se tratará en el encuentro, a pesar de que hay 45 millones de personas en esa situación dentro de las fronteras nacionales.

Alrededor de 86 por ciento de los refugiados residen en países de bajos y medianos ingresos como Líbano, Jordania, Chad, Turquía y Nauru. E incluso, Australia los mantiene en centros de detención en islas, aun a los menores de edad.

Al criticar a los países “que erigen fronteras y muros”, Bennett señaló: “no hay un mecanismo disparador”; no hay criterios concretos ni objetivos para decidir cómo un estado cumple con su parte correspondiente. Es como un enfoque especial, basado en la generosidad de si un país ofrece o no lugares de reasentamiento o dinero.

” La reunión de alto nivel de la ONU sobre refugiados y migrantes iba a ayudar a reubicar a una de cada 10 personas en esa situación. En cambio, los estados miembro apenas si asumieron compromisos vagos, como una campaña para terminar con la xenofobia. Las organizaciones (…) están decepcionadas “

El documento negociado señala: “en muchas partes del mundo, somos testigos, con gran preocupación, de respuestas cada vez más xenófobas y racistas contra los refugiados y migrantes”, así como una mayor aceptación de esas actitudes. Pero los propios estados las perpetúan al negarse a aceptar a personas de diferentes países e incluso a las que huyen de la violencia y la persecución.

El lunes 12, Amnistía criticó la declaración del Grupo de los 20 países ricos y emergentes que llama a “compartir la carga”, refiriéndose a los refugiados, lo que consideró una “cruel hipocresía”, pues muchos de los países del G-20 han impedido los esfuerzos de reasentamiento. Además, obviamente, del término utilizado, que tiene connotaciones negativas hacia las personas que están en esa situación.

Los países son “renuentes a fijar objetivos para aceptar y ayudar a los refugiados porque hay un discurso tóxico en materia de migraciones y refugiados que afecta a la política nacional”, arguyó Bennett.

Otro asunto preocupante del documento final es que “avanza por un camino que considera al desplazamiento de personas como un problema de seguridad, y no tiene en cuenta que los refugiados contribuirán a construir sociedades más diversas y, de hecho, más fuertes”, apuntó.

El partido de la canciller (jefa de gobierno) de Alemania, Angela Merkel, la Unión Demócrata Alemana, que sistemática actúa como una fuerza moral para reasentar refugiados y se niega a caer en las estrategias electorales xenófobas que se propagan por muchos países europeos, perdió en la segunda semana de este mes una elección local frente al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania.

Sin querer sacar demasiadas conclusiones de una única elección local, Gadgil opinó: “podría llegar a ser un momento decisivo en la política europea, donde terminamos con el definitivo crecimiento de partidos principalmente motivados por visiones xenófobas del mundo y por una representación artificial de los inmigrantes como básicamente y nada más que malos”

Conversaciones “abstractas, un ejercicio académico”

El 2 de este mes se cumplió un año de la muerte de Aylan Kurdi, de tres años y cuya fotografía que lo muestra yaciendo en una playa despertó la simpatía de muchas personas en distintas partes del mundo y contribuyó a individualizar el sufrimiento que se da a gran escala.

La escritora y dramaturga nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie declaró hace poco, “nadie es únicamente un refugiado”, subrayando la centralidad de las migraciones humanas en la historia de la humanidad, en el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria.

” Las esperanzas ahora están puestas en la Cumbre de Líderes sobre Refugiados, convocada para el día siguiente por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la que invitó a jefes de Estado y de gobierno para que asuman compromisos nacionales, más que colectivos, para el reasentamiento de refugiados “

Sin embargo, Bennett observó que en las conversaciones preliminares a la reunión de Nueva York, no escuchó “a ningún país dar ejemplos de historias reales de refugiados o migrantes; para los estados parece algo abstracto, un ejercicio académico”.

Por su parte, el director ejecutivo de Médicos sin Fronteras, Jason Cone, dio su opinión sobre la reunión de alto nivel el martes 13 de noche y consideró que “en definitiva, son los líderes políticos quienes tienen que dar un paso al frente y tomar las decisiones. Son problemas que se pueden básicamente resolver cuando se le destinan los recursos correctos”.

Las esperanzas ahora están puestas en la Cumbre de Líderes sobre Refugiados, convocada para el día siguiente por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la que invitó a jefes de Estado y de gobierno para que asuman compromisos nacionales, más que colectivos, para el reasentamiento de refugiados

Leer el artículo de La República aquí

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