La batalla del reabastecimiento

Venezuela 

Ciertos sectores del país están librando una  “guerra económica” contra el gobierno de Nicolás Maduro para generar un descalabro nacional. El esfuerzo del poder ejecutivo se centra en la lucha contra el desabastecimiento y los precios especulativos, pero debe confrontar con las maniobras de la oposición, que desea fervientemente el fracaso del adversario político.

 Nicolás Maduro- Foto: lapatilla.comOliver Reina- Correo del Orinoco (Venezuela) 

A la vista de todas y todos están las opciones. De un lado el Gobierno Nacional realizando los mayores esfuerzos nacional e internacionalmente para que el país afronte este recién llegado año en las condiciones más favorables posibles; del otro, un sector político apostando a la pérdida de estos esfuerzos, tan cegado en sus deseos que creen ver el fracaso del adversario político en lo que en realidad podría ser un descalabro nacional. Uno vela por los intereses colectivos, otro por sus particulares mezquindades.

Ello sucede en momentos en los que como hace un año, las opciones que ambos modelos presentan al país están absolutamente claras: el respeto a la Constitución versus aventuras fuera de la ley. Y por supuesto, cada una lleva consigo un sino: la primera, la paz; la segunda, la reedición del dolor que vivió el país hace un año.

Y es que conociendo el historial de apuestas de la derecha y sumándolos a la consecuente actitud de algunos de sus principales voceros, queda patente su aspiración por intentar revivir oscuras páginas de nuestra historia reciente, buscando para ello cualquier excusa. Que estemos a un año de la amarga aventura de violencia, caos y muerte que eufemísticamente llamaron “la Salida” (23 de enero), de la destrucción de la sede de la Fiscalía General de la República que significó el inicio de las guarimbas (12 de febrero) y de la detención de Leopoldo López (18 de febrero) por su condición de cabecilla de esa aventura golpista que implicó la muerte de 43 personas, de centenares de heridos y de incuantificables pérdidas materiales, les ofrece a los desorbitados las excusas que desean para nuevamente atentar contra el país.

” De un lado el Gobierno Nacional realizando los mayores esfuerzos nacional e internacionalmente para que el país afronte este recién llegado año en las condiciones más favorables posibles; del otro, un sector político apostando a la pérdida de estos esfuerzos, tan cegado en sus deseos que creen ver el fracaso del adversario político en lo que en realidad podría ser un descalabro nacional “

Y es que para algunos los dolores y fracasos recientes parecen no haber significado aprendizaje alguno.

El Pueblo es sabio y no caerá en la trampa que finamente han tejido quienes desean echar por tierra los avances que colectivamente y con mucho esfuerzo hemos construido en Revolución. El mayor de ellos: conducir la transformación integral de la sociedad, el ejercicio de la justicia social y la restitución de la subjetividad y la autoestima del Pueblo venezolano, encaminados siempre en la vía de la paz y la democracia.

De un lado, paz y trabajo; del otro, confrontación y descalabro. Está en manos de cada quien orientar sus acciones. Este Pueblo es maduro y sabe lo qué es mejor para todas y todos.

 

Eleazar Dáz Rangel- Aporrea (Venezuela)

Este es un tema que he tratado en otras ocasiones, pero vuelvo sobre él por su importancia, por su perseverancia, y por los efectos político-electorales que pudiera generar, por ejemplo, la abstención chavista. El ministro Osorio ha garantizado que existen alimentos suficientes para los próximos tres meses, volumen que se irá incrementando gradualmente con producción e importaciones. La medida de control al acceso a los mercales y bicentenarios según el terminal de la cédula, ha mermado algunas colas, pero aún no desaparecen. Las del Bicentenario de Macaracuay son más largas que antes. Se dan duros golpes a los acaparadores y especuladores. Parece realmente una guerra. 

Para la mayoría de los venezolanos, los clasificados en C, D y E, que es el 90% de la población, el más importante problema que tienen desde hace meses y subsiste comenzando el año, es el del desabastecimiento. Y, colateralmente, el de los precios especulativos. Son la más importante expresión de la guerra económica, que, estimulada desde afuera, tiene aquí poderosas y variadas fuerzas internas, porque hasta buhoneros especuladores, ¿inconscientemente?, le hacen el juego.

No se puede negar el esfuerzo que hace el Gobierno por colmar los anaqueles de la mayoría de los productos de primera necesidad, de ofrecerlos en espacios abiertos en todo el país; millones de kilos se han vendido a precios justos en los últimos meses y, por supuesto, millones de venezolanos se han beneficiado. Pero otros venezolanos, centenares, miles seguramente, han aprovechado estas circunstancias para acaparar, esconder en depósitos clandestinos y vender a precios especulativos miles de toneladas de muchos de esos productos que escasean, incluidos pañales y alimentos para niños. A cada rato se denuncian hallazgos de tales almacenes y se ponen a la vista de todos las cantidades de productos acaparados e incautados y luego vendidos a precios regulados. Lo que se ha llamado “inteligencia social” está jugando un importante papel en esta guerra.

Junto al abastecimiento aparece el desabastecimiento, y se produce una inexplicable contradicción: mientras más se abastecen los mercados, más largas se hacen las colas. De poco han servido los captahuellas y el control cedular, hasta hace poco, cuando los abastos Bicentenario decidieron atender a sus clientes según el terminal de la cédula.

” Para la mayoría de los venezolanos, los clasificados en C, D y E, que es el 90% de la población, el más importante problema que tienen desde hace meses y subsiste comenzando el año, es el del desabastecimiento. Y, colateralmente, el de los precios especulativos. Son la más importante expresión de la guerra económica, que, estimulada desde afuera, tiene aquí poderosas y variadas fuerzas internas “

¿Y cuál ha sido la conducta del consumidor? En las páginas 14, 15 y 16 de esta edición ofrecemos un reportaje que trata de mostrar las explicaciones. Mientras tanto, lean estas opiniones del sicólogo Erick Rodríguez en un análisis de esta situación: 

“El Gobierno puede estar ganando una batalla en el reabastecimiento, pero podríamos perder la batalla en la cola. Las colas son un instrumento de guerra que se ha creado para provocar la neurosis; la hemos categorizado como ristratimia (a la gente no le importa qué se vende en la cola, compra lo que sea, por lo que sea, no le importa), es una situación de histeria, descompone la estructura emocional del ser humano, crea desconfianza”. (No sé si recuerdan que en una nota que escribí desde Barinitas, contaba lo que escuché en casa de Amílcar, sobre señoras que hacían las colas sin saber qué vendían) “Si te crean desconfianza, te crean decepción, o te desilusionas, o te desmovilizas. No buscan que los chavistas se pasen a la oposición, buscan que se abstengan y no vayan a votar”.

Este es el riesgo mayor, en tanto pone en juego el triunfo en las parlamentarias. El Estado Mayor Presidencial que lucha contra el desabastecimiento y los precios especulativos, como todos los funcionarios del más alto nivel, estarán conscientes de este peligro y terminarán derrotando esa expresión de la guerra económica que son las colas y el desabastecimiento. Es lo que uno supone. 

El Congreso de EEUU discute un acuerdo con Canadá para construir un oleoducto desde el país norteño; 500 mil firmas de ciudadanos afectados han presentado al Congreso, donde no las han recibido, protestando por la construcción de ese oleoduc
to por los daños que causará. Varios de los diputados republicanos de de los estados por donde pasará el oleoducto recibieron de esas compañías 240 mil dólares para sus respectivas campañas electorales, y senadores demócratas hubo que recibieron 40 mil. El Partido Republicano ha asegurado que el proyecto será aprobado. Pero, ¿ustedes han leído o escuchado esta noticia? Los servicios informativos internacionales saben callar.

Recordarán como circularon hace una semana por las redes sociales rumores sobre el paro que habría el lunes. Nadie asumió la convocatoria, hubo mucha gente confundida, que creía que habría paro y un cacerolazo, pero no hubo ni uno ni otro. Fue un rotundo fracaso. El pueblo está cada día más consciente. Por Radio del Sur escuché a una señora decir que el único paro que hubo ese día fue el de quienes venían en el Metro, tan atiborrado estaba de pasajeros.

 

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