Promesas de cambio

Panamá

Juan Carlos Varela asumió la presidencia y aseguró que producirá transformaciones profundas, poniendo al pueblo primero en todas las decisiones. Analistas dicen que la clave será la gobernabilidad y otros consideran que este gobierno continuará en la misma línea política que el de Ricardo Martinelli, de quien el flamante mandatario fue vice.

Facebook Juan Carlos Varela

Álvaro Murillo – El País (España)

El país más dinámico de Centroamérica y destino de millonarias inversiones estadounidenses, asiáticas y españolas ha experimentado este martes un fuerte cambio político. El excanciller Juan Carlos Varela ha tomado posesión del Gobierno de Panamá de manos de su exlíder y ahora máximo opositor, Ricardo Martinelli, quien en mayo sufrió un duro varapalo electoral a favor del Partido Panameñista (PPa).

Varela Rodríguez, un empresario licorero de 50 años de abuelo español, graduado en Estados Unidos como ingeniero industrial, ha jurado este martes al mediodía sin representar un vuelco ideológico en la conducción del país por cuyo canal interoceánico pasa el 5% del comercio mundial. Las formas políticas, sin embargo, apuntan a fuertes cambios para atender la presión de una población (3,6 millones de habitantes) con un 26% de pobreza, a pesar de vivir dentro de una economía que creció al 8,5% en 2013 y sigue atrayendo más inversionistas y construyendo más infraestructura.

“Este gobierno pondrá al pueblo primero en todas las decisiones. Devolveremos la fortaleza a la democracia y sus instituciones. Vengo a solucionar los problemas y no a crearlos”

Varela ha jurado este martes al mediodía en una ceremonia en el estadio de futbol Rommel Fernández, después de conocer el cumplimiento de la alianza parlamentaria hecha con el Partido Revolucionario Democrático (PRD) para reforzar una pequeña bancada oficialista de solo 13 escaños. Con esta agrupación ha debido unirse el oficialismo para sobreponerse a Cambio Democrático, dirigido por Martinelli, quien se despidió del Palacio de las Garzas con una promesa: “volveré”. La gobernabilidad es uno de los desafíos, reconocen analistas internacionales.

Ante la mirada del Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy y del gobernante de Taiwán, Ma Ying-jeou, el nuevo presidente de Panamá ha dirigido su discurso con promesas de políticas inclusivas y no solo para los sectores empresarial y financiero del país, potencias en este país al sur del istmo centroamericano.

En la opinión pública, sin embargo, ronda la demanda de atención social (“que sepa abrir un camino inclusivo”, dijo el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa) y las sospechas de corrupción en el gobierno de Martinelli. A ello apuntó Varela en su discurso en medio del bochorno húmedo en Ciudad de Panamá. Recordó que un abuelo suyo fue al trabajo un día después de jubilarse para devolver un lápiz y es parte de su inspiración. “Este gobierno pondrá al pueblo primero en todas las decisiones. Devolveremos la fortaleza a la democracia y sus instituciones. Vengo a solucionar los problemas y no a crearlos”

Sin Embargo (México)

El ingeniero Juan Carlos Varela asumió hoy la Presidencia de Panamá para un período de cinco años con la promesa de luchar de manera frontal contra la corrupción, el crimen organizado y la especulación en los precios de los alimentos.

En un discurso de unos 25 minutos ante miles personas reunidas en un estadio de fútbol de la capital panameña, Varela habló de los supuestos daños que ha sufrido la democracia del país en los últimos años, y del inicio de una “nueva era” que devolverá “la fortaleza y credibilidad” a las instituciones.

“El proceso de reparación de nuestra democracia comienza hoy, y lo haremos realidad al mismo tiempo que trabajaremos para cumplir la agenda de nuestro Gobierno”, dijo Varela, antiguo aliado del ahora expresidente panameño Ricardo Martinelli.

Varela fue hasta este martes vicepresidente panameño, cargo al que llegó de la mano de Martinelli, de quien se distanció de forma definitiva en agosto de 2011 en medio de acusaciones de corrupción. 

“El proceso de reparación de nuestra democracia comienza hoy, y lo haremos realidad al mismo tiempo que trabajaremos para cumplir la agenda de nuestro Gobierno”

La corrupción “no será tolerada” y en los próximos cinco años los recursos del Estado se usarán “solamente para servir al pueblo”, dijo el nuevo gobernante.

El nuevo jefe de Estado y líder del Partido Panameñista (PPa) reafirmó que enfrentará con “mano firme” el crimen y que para ello echará mano de los 15.000 agentes de la fuerza pública, sin dejar de lado la prevención con programas de reinserción social y el fomento de la cultura y el deporte.

Además, convocó a las más de 200 pandillas que operan en el país a una “amnistía” hasta el día 1 de agosto “para que entreguen sus armas, corten sus vínculos con el crimen y pasen a la vida formal”. Varela, un político y empresario licorero, aseveró que es “alérgico a la especulación con la comida del pueblo”, por lo que este mismo martes firmará el decreto de control de precios a 22 productos de la canasta básica, una de sus principales promesas de campaña.

El flamante mandatario exhortó a los productores panameños a que vuelvan al campo a “sembrar” y “producir”, y les prometió “todo el respaldo” para aumentar la producción y garantizar la seguridad alimentaria.

Marcos Gandásegui – Otramérica

Varela tiene una política muy parecida si no idéntica a la de Martinelli. Contrasta, sin embargo, el estilo que hasta ahora ha presentado al país. Pero Varela está sujeto a las políticas que emanan de EEUU en materia económica, social y militar. Incluso, su militancia en el Opus Dei, una orden conservadora de la Iglesia católica, es bien vista por Washington.

Si Varela quiere hacer un gobierno que logre movilizar a la población panameña, tiene que enfocar su atención en el problema clave del país: la falta de empleo decente y productivo disponible para la juventud. Para ello tiene que modificar sustancialmente los programas neoliberales aplicados por los últimos cuatro gobiernos (20 años). Los programas de dádivas son concebidos para emergencias coyunturales. Sin embargo, Varela ve estos programas como los pilares de su gobierno. Tendrá que modificar esa visión y desarrollar una política nueva en que los jóvenes panameños, trabajando, produciendo y estudiando, se conviertan en los pilares de su gestión gubernamental.

“Es improbable que su trayectoria política se altere y le dé otra sorpresa al país impulsando políticas que beneficien al pueblo panameño”

La política represiva de los últimos gobiernos no será alterada por Varela. Sólo queda por ver con qué fuerza pretende suprimir los movimientos sociales que luchan por los de derechos de los trabajadores, campesinos, indígenas, jóvenes y mujeres del país. Los trabajadores exigen mejores condiciones de trabajo y salarios más justos. Varela parece no tener un plan para enfrentar estas demandas.

Varela llegó a la Presidencia tras un triunfo sorpresivo en las urnas. Es improbable que su trayectoria política se altere y le dé otra sorpresa al país impulsando políticas que beneficien al pueblo panameño.

 

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