El principito en aymará

Latinoamérica
Sin Embargo

Los 2.2 millones de hablantes en Bolivia, Perú, Chile y Argentina podrán aceeder por primera vez a la obra de Antoine de Saint-Exupéry en su idioma natal. El traductor Roger Gonzalo explica que el mensaje del libro, que ahora llegará a las poblaciones andinas, tiene que ver con la concepción de la vida de una persona y con la búsqueda por los significados del mundo.

Redacción- Sin Embargo (México)

Por primera vez, los hablantes de aymara podrán disfrutar en su idioma natal de “El principito”, obra de Antoine de Saint-Exupéry, que narra el encuentro de un piloto cuyo avión ha tenido una avería en medio del desierto africano y un niño extraño que puede ver corderos a través de las cajas y que hace muchas preguntas pero jamás responde las que le formulan.

Se calcula que el aymara tiene 2.2 millones de hablantes que viven en los Andes centrales, en zonas de Bolivia, Perú, Chile y Argentina. Un idioma más se suma a las más de 240 lenguas a los que la historia del niño y el aviador ha sido traducida desde su publicación original en 1943.

Bajo el título de “Pirinsipi wawa”, la traducción de esta novela universal corrió a cargo del profesor de quechua y aymara de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Roger Gonzalo, quien aseguró a Efe que el trabajo le tomó alrededor de dos años.

” ‘Es una obra universal. El mensaje (que puede llegar a las poblaciones andinas) es la manera cómo una persona puede conceptuar la vida, explicar las cosas de su alrededor y qué significado pueden tener para la vida los personajes de ‘El Principito’. Estéticamente es fantástica’ “

Según refirió Gonzalo, no tuvo dificultades para narrar la historia dentro de la cosmovisión aymara:

“En el mundo [aymara] tenemos muchísimas historias para imaginar, incluso asustarnos. Hay animales y seres que no existen y muchas aventuras”, asegura.

No obstante, había elementos del mundo occidental, como el ferrocarril, que tuvo que refonologizarlos, es decir, adaptarlos a la gramática de la lengua. En otros casos, no fue necesario crear nuevas palabras. Por ejemplo, palabras como ‘avión’ y ‘motor’, solo cambiaron a ‘aviona’ y ‘motora’.

Roger Gonzalo nació en la comunidad de Chatuma, ubicada en el distrito de Pomata, en la provincia puneña de Chucuito, y sobre el libro que acaba de traducir, dice:

“Es una obra universal. El mensaje (que puede llegar a las poblaciones andinas) es la manera cómo una persona puede conceptuar la vida, explicar las cosas de su alrededor y qué significado pueden tener para la vida los personajes de ‘El Principito’. Estéticamente es fantástica”.

El profesor Gonzalo también es hablante de quechua, familia de lenguas que se habla en los Andes centrales y que tiene poco más de 10 millones de hablantes. Además de su labor como traductor de “El Principito”, está a cargo de Quechua Rimarina, programa trasmitido en un canal universitario en YouTube que imparte lecciones de quechua. 

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