Primer paro general contra el gobierno de Bolsonaro

Las centrales sindicales brasileñas realizaron este viernes el primer paro general contra el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, con el rechazo a la reforma del sistema previsional como principal reclamo. La medida de fuerza fue convocada por la Central Única de los Trabajadores y la Fuerza Sindical, las dos organizaciones más importante y tradicionalmente enfrentadas entre sí. Un diputado oficialista criticó a los manifestantes por ser “privilegiados que no quieren trabajar” y dijo que “justamente por eso” convocaron la huelga un viernes, para unirla al fin de semana.

En San Pablo, la ciudad más poblada del país, la huelga paralizó parcialmente el subte, con algunas estaciones cerradas en las primeras horas de la mañana; la actividad escolar, ya que los sindicatos de profesores estaduales y municipales también se adhirieron; y la actividad bancaria.

El sindicato de los Metalúrgicos del gran San Pablo indicó que en el cordón industrial paulista el paro fue apoyado en algunas fábricas, entre ellas en la planta de Mercedes Benz. También respaldaron la medida las otras diez organizaciones gremiales de alcance nacional.

Durante la última sesión de la comisión de la Cámara de Diputados, donde se discutía el proyecto de reforma previsional, la huelga se coló en el debate. El diputado Alexandre Frota, del oficialista Partido Social Liberal, defendió la reforma y sostuvo que el paro es impulsado por grupos «privilegiados que no quieren trabajar» y criticó que la medida haya sido convocada «justamente un viernes» para unirla al fin de semana.

La diputada Gleisi Hoffmann, líder del opositor Partido de los Trabajadores (PT), dijo que la reforma es cuestionada «no solo por la oposición» y se mostró confiada en que la huelga daría una señal contundente contra el avance de la reforma.

Esta mañana hubo bloqueo de rutas y avenidas con barricadas en San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

En Brasilia se registraron alteraciones en el transporte, con un paro total de choferes de colectivos y con los conductores de subte manteniendo una medida de fuerza de huelga parcial que ya lleva 40 días.

En la capital tampoco hubo clases en varias escuelas públicas ni en la Universidad de Brasilia.