Prevención ante el impacto climático

Varias zonas de Bolivia padecen inundaciones que los expertos vinculan a los efectos del cambio climático. Más allá de las medidas a corto plazo que se adopten para asistir a los afectados y reparar la infraestructura dañada, las predicciones científican indican que estas situaciones se reiterarán, por lo cual se impone la necesidad de generar políticas de adaptación y prevención. Además, el país analiza y está atento a las investigaciones sobre la posible implicancia de las represas brasileñas en la crecida de los ríos. 

 

 Editorial – La Razón (Bolivia)

La actual situación de inundaciones que están afectando severamente a varias zonas del país, en especial al departamento del Beni y a municipios del norte de La Paz, requiere de una serie de medidas de corto y largo plazo para lidiar con una serie de fenómenos climatológicos que, según opinan los expertos, tiene mucho que ver con la huella ecológica humana.

Si bien las precipitaciones fluviales, que han caído en el país desde octubre del año pasado, en los últimos días han dado un pequeño respiro, cualquier gota que se agregue a la gran cantidad de agua que ya ha inundado zonas urbanas y rurales enteras tiene un potencial de daño incalculable.

Como una de las medidas de más corto plazo, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) anunció que las entidades bancarias deben proporcionar una pausa en el pago de los créditos a los deudores afectados por las inundaciones. Es de esperar que se tomen los recaudos necesarios para que no haya quienes ganen indulgencias con avemarías ajenas y que, efectivamente, se alivie la situación de quienes realmente están en crisis.

“La crecida de los ríos y los desastres que estos fenómenos han causado

no son hechos aislados. Es de esperar que estos efectos sean recurrentes

en el tiempo, por lo cual se requieren acciones estructurales de defensa”  

En el mediano plazo, se requerirá acciones de rehabilitación. Al respecto, el Presidente del Estado anunció, entre otras medidas, la dotación de tierras para los agricultores cuyos terrenos se han visto afectados y la reposición de viviendas. De alguna manera estas acciones podrían remediar la situación de muchas de las familias que han perdido prácticamente el fruto de los esfuerzos de toda una vida. Paralelamente se deberán rehabilitar las carreteras y caminos que han resultado dañados, reforzar los defensivos contra las inundaciones, rehabilitar los colegios que han sido usados como refugios y la infraestructura que ha sido deteriorada por las lluvias y las inundaciones.

Si bien se pueden tomar muchas acciones para mitigar el desastre, rehabilitar la infraestructura y reparar —en alguna medida— los daños que han sufrido las familias y los cultivos, es importante tomar en cuenta que las lluvias, la crecida de los ríos y los desastres que estos fenómenos han causado no son hechos aislados. Es de esperar que estos efectos sean recurrentes en el tiempo, por lo cual se requieren acciones estructurales de defensa.

En ese sentido, hay que estar alertas a los resultados de la anunciada investigación acerca del posible efecto que las represas brasileñas han tenido sobre la crecida de los ríos en Bolivia. En otro orden de cosas, será necesario prever infraestructura de defensa ante los efectos del cambio climático, con base en proyecciones de mediano y largo plazo. Estas acciones se reflejarán en la planificación del ordenamiento territorial, en las proyecciones de caminos, otra infraestructura de transporte e incluso en las proyecciones financieras de atención y mitigación de desastres.

 

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