Palos en la rueda para Temer

Brasil
Tereza Cruvinel

El vicepresidente Michel Temer parece ser el emblema de la oposición para suceder a Dilma Rousseff, luego de que se efectivice la operación desestabilizadora del juicio político. No obstante, el PSDB de Aécio Neves se niega a acompañar su eventual futuro gobierno. Su impopularidad en las calles crece día a día e incluso genera desconfianza entre sus aliados cercanos.

Tereza Cruvinel- Brasil247 (Brasil)

Las noticias del fin de semana sobre la impopularidad del vicepresidente Michel Temer y respecto de las bombas del Lava Jato que comienzan a caer sobre su cabeza, ampliaron la resistencia del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (de Aécio Neves y Fernando Henrique Cardoso), a embarcar en la canoa de su eventual futuro gobierno.

«Tenemos el deber de apoyarlo y darle sustento político, pero sin cargos y sin ministerios, repito, sin cargos y sin ministerios», dijo ayer a O Globo el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del PSDB. En contraste, su correligionario y senador José Serra se encontró el domingo (24) en la noche con Temer. El senador Aécio Neves -presidente del PSDB- no se posicionó claramente, pero ya dio señales de hacia dónde irá al recomendar como redactor del proceso de impeachment en el Senado a Antonio Anastasia, que fue su vice, sucesor y leal seguidor.

La canoa de Temer aún está atracada en el Palacio Jaburú, residencia oficial de los vicepresidentes brasileños, pero ya inspira desconfianza en los propios aliados. Y la resistencia del PSDB no es precisamente por aversión al fisiologismo: es por prever que el barco se hunde. De fisiologismo entienden tanto como el PT. Fernando Henrique debió parcelar el gobierno con varios partidos para gobernar, en la década de 1990. Lula y Dilma también fueron compelidos a cerrar con el PMDB y otros partidos varios para formar mayoría parlamentaria. Así es el sistema. El PSDB eligió poco más del 20% de la Cámara de Diputados en 1994 y 1997, y el PT nunca eligió más del 18% de los diputados en las cuatro elecciones que ganó.

Con una desenvoltura chocante para quien aún no se sentó en la silla presidencial, Temer pasó el fin de semana conversando sobre la composición del equipo económico: el ex banquero central Henrique Meirelles, el empresario Paulo Skaf y el senador Serra estuvieron en el Jaburú. Ciertamente no entraron en tan selectas conversas las encuestas que hablan de la impopularidad de Temer y la delación del dueño de la constructora Engevix que dice haberle pagado a través de un tercero un soborno de un millón de reales para ingresar en un contrato con Eletronuclear. Sin hablar de la confrontación de manifestantes en la Avenida Paulista, la advertencia de la Unasur, la repercusión negativa del impeachment en la prensa internacional y otros augurios.

» La canoa de Temer aún está atracada en el Palacio Jaburú, residencia oficial de los vicepresidentes brasileños, pero ya inspira desconfianza en los propios aliados. Y la resistencia del PSDB no es precisamente por aversión al fisiologismo: es por prever que el barco se hunde. De fisiologismo entienden tanto como el PT «

La encuesta de IBOPE anticipada por el columnista Lauro Jardim constató que apenas 8% de los entrevistados creen que el gobierno Temer resolverá las crisis política y económica. Para 62%, sería mejor la salida de Temer y Dilma tras una nueva elección presidencial. Y eso que no llegó a poner en práctica las medidas antipopulares que está discutiendo con candidatos a ministros y con empresarios.

Aunque ya Temer apareció al menos cuatro veces en las delaciones del Lava Jato, las revelaciones de José Antunes Sobrinho, uno de los dueños de Engevix, empujan con más fuerza al vice al círculo del juez Sergio Moro. El empresario habría dicho -según publicó la revista Época- que pagó sobornos de un millón de reales a un emisario de Temer, como agradecimiento por la participación en una licitación de 162 millones de reales en la estatal Eletronuclear.

A la revista, Temer admitió el encuentro con el emisario de Engevix, pero negó el cobro ilícito. El spabado tuvo de divulgar un comunicado que puede ser el primero de muchos en los cuales deberá hablar del asunto; allí repudió «con vehemencia» las informaciones publicadas.

Según la versiones periodísticas la propuesta de delación cita además al presidente del Senado, Renan Calheiros, al senador y presidente del PP Ciro Nogueira, el ministro Edinho Silva y la ex-ministra Erenice Guerra. Ciro Nogueira negoció una alianza con el gobierno para garantizar los votos del PP contra el impeachment de Dilma Rousseff en Diputados, pero el partido tomó la opción contraria y ayudó a sellar el destino de la presidenta. Según el delator, el consorcio administrador de aeropuertos Inframérica (del cual participaba Engevix) enfrentaba problemas financieros a causa del atraso en la liberación de un préstamo de la Caixa Económica Federal. El delator dice haber sido buscado por dos lobbistas cercanos a Nogueira y Calheiros, con los cuales arregló un soborno de dos millones de reales, pagos en cuotas de 400 mil. Los lobbistas se quedaban con el 1% y el resto iba a los políticos

Pero sin dudas en este folletín el personaje principal es Temer. Y -también por eso- los «tucanos» del PSDB evitan subirse a su canoa. 

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