Por las críticas a Carabineros, Chile buscará reformar su policía militarizada

Tras el escandaloso caso de violencia policial, en el que un carabinero empujó a un joven de 16 años desde un puente, el gobierno chileno busca apurar la reforma de la policía militarizada. El ministro del Interior, Víctor Pérez, anunció que convocará a la Comisión para la Reforma a Carabineros, creada tras el estallido social del año pasado, con el fin de designar a expertos de la sociedad civil cuya misión será “acelerar todas las iniciativas legales o administrativas que son necesarias para reformar y modernizar a Carabineros de Chile”.

Esta instancia tendrá la facultad de proponer otras medidas “que son fundamentales para tener una policía al servicio de la eficacia y el combate del delito”, agregó Pérez.

En noviembre del año pasado, en el contexto de la crisis social, se organizó una Comisión de expertos que redactó en dos meses una reforma a Carabineros -actualmente en el Congreso-, que propone una mayor subordinación al poder civil, enfocarse en la ciudadanía; reorientar la formación de los policías y una mayor conciencia del respeto a los derechos humanos.

Las críticas sobre la Policía se avivaron luego de que el agente antimotines, Sebastián Zamora, empujara el viernes a un adolescente de 16 años, que cayó desde una altura de más de siete metros al lecho del río Mapocho tras participar de una protesta en la plaza Italia de Santiago.

El agente policial fue detenido bajo cargos de “homicidio frustrado”, al considerar la Fiscalía que su acción no fue accidental sino que tuvo la intención de arrojar al menor desde el puente.

Desde Carabineros dijeron que se trató de un accidente pero en un comunicado la institución anunció que Zamora fue dado de baja por no informar que portaba una cámara personal durante la manifestación del viernes en vez de la institucional.

Además de este caso, otros tres policías fueron detenidos acusados por la Fiscalía de haber provocado torturas contra un grupo de manifestantes el 20 de octubre del año pasado, dos días después de que estalló la revuelta social en Chile.

El presidente Sebastián Piñera condenó la acción policial cuatro días después de la caída del joven manifestante, pero reiteró su apoyo a la institución policial y a su director, Mario Rozas, cuya renuncia es demandada por la oposición.