Piñera cambió la mitad del Gabinete pero las protestas se recrudecen en Santiago

En un intento de paliar la crisis social desatada en Chile, el presidente removió a ocho ministros de su Gabinete. El efecto no fue el esperado: el mismo lunes se reanudaron las protestas con enfrentamientos frente al Palacio de la Moneda. El martes, un grupo de personas se desnudaron en una comisaría para denunciar la represión desplegada en las calles desde que se declaró el estado de emergencia y los toques de queda. Al momento, suman 20 las personas fallecidas durante la ola de protestas.

El presidente confirmó la salida de ocho ministros y ratificó en sus cargos a los otros 16. El ministro del Interior Andrés Chadwick, cuestionado duramente en las últimas semanas y primo de Piñera, fue uno de los funcionarios que quedó en el camino.

“Chile no es el mismo que teníamos hace un par de semanas. Chile cambió y el Gobierno también tiene que cambiar para enfrentar estos nuevos desafíos y tiempos”, argumentó el mandatario.

Piñera introdujo los cambios diez días después de que estallaran las protestas en reclamo por el alza de la tarifa del metro y luego se extendieran a otras peticiones que van desde una nueva Constitución, pasando por una reforma de los sistemas de pensiones y de salud, y el pedido de renuncia al Ejecutivo.

Piñera nombró a Gonzalo Blumel como titular de la cartera de Interior. De 41 años y exsecretario general de la Presidencia, reemplaza a Chadwick, miembro del círculo más cercano al mandatario y quien lo acompañaba desde su primer gobierno (2010-2014).

En Hacienda estará Ignacio Briones, exdecano de la escuela de gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, que a sus 46 años reemplaza a Felipe Larraín. Pero Piñera mantuvo en su cargo al ministro de Defensa, Alberto Espina, cuestionado por la actuación de las fuerzas armadas durante el estado de emergencia que rigió hasta el domingo.

Las protestas no cesan

Al mismo momento que Piñera anunciaba los cambios en su gabinete, un millar de personas comenzaron enfrentamientos con la policía delante del palacio presidencial de La Moneda, en el centro de Santiago.

Las manifestaciones se extendieron hasta este martes, cuando un grupo de chilenos desnudos con el cuerpo pintado de blanco y de heridas de bala sangrantes frente a una comisaría de Santiago para denunciar la represión de las fuerzas.

Los activistas colgaron en la puerta de la comisaría una serie de carteles con los nombres de la veintena de personas muertas, entre ellas tres peruanos, dos colombianos y un ecuatoriano, de los cuales al menos cinco murieron a manos de agentes del Estado, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

La protesta se produjo frente a la comisaría de la comuna (municipio) de San Miguel, cerca a un edificio perteneciente a la Fiscalía Sur. Allí un fiscal tomaba declaración a Josué Maureira, un estudiante universitario de 23 años LGBT que denuncia haber sido apaleado, torturado, vejado, abusado sexualmente y amenazado de muerte por los Carabineros en otra comisaría cercana.

Pese a que la protesta transcurría de forma pacífica, más allá de los improperios de algunos manifestantes hacia los agentes, la puerta de la comisaría se abrió unos centímetros y desde adentro lanzaron a los activistas una bomba lacrimógena.

Desde este lunes se encuentran en Chile sendos grupos de las Naciones Unidas y Amnistía Internacional para revisar las presuntas violaciones de derechos humanos cometidas durante el estado de emergencia que decretó Piñera, lo que hizo salir a las calles a las militares por primera vez desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).