Petro propuso un “cese al fuego bilateral” para avanzar en las negociaciones de paz con el ELN

El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, propuso al ELN un alto al fuego bilateral para reiniciar los diálogos de paz con esa guerrilla, la última reconocida en el país tras el desarme de las FARC.

“El mensaje que yo he lanzado, no solo al ELN sino a todas las agrupaciones armadas vigentes, es que llegó el momento de la paz. Lo que yo solicito es un cese al fuego que será bilateral”, dijo el exalcalde, que asumirá el poder en Colombia el 7 agosto.

Estas declaraciones llegan un día después de que el ELN ratificara su disposición al diálogo con la futura administración de Petro. “Hemos realizado conversaciones durante cinco gobiernos, menos con el de (Iván) Duque, que se negó a cumplir lo pactado con el anterior gobierno, y aquí seguimos en la ruta por hacer de Colombia un país más justo, más equitativo y democrático”, expresó ayer el ELN en un documento.

El camino del diálogo

El Gobierno de Juan Manuel Santos había iniciado conversaciones con el ELN, en Quito, en febrero de 2017, pero la salida del Gobierno del más tarde Premio Nobel de la Paz empeoró las conversaciones porque la administración de Duque puso nuevas condiciones que la guerrilla no aceptó.

El ataque del ELN a la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, en Bogotá, con un saldo de 23 muertos y 100 heridos, en enero de 2019, terminó por romper el acercamiento.

Desde entonces, Duque exigió a esta guerrilla -surgida en 1964 tras la Revolución cubana- que cesara totalmente sus ataques para retomar conversaciones que se sostenían en La Habana.

Tras la elección de Petro, el 19 de junio, desde la guerrilla manifestaron su “plena disposición” para negociar con el primer Gobierno de corte progresista en la historia de Colombia. “Hay que reconocer los protocolos en primer lugar. Es lo que permite que los países que estaban ayudando en esa negociación lo vuelvan a hacer y se pueda instalar de nuevo la mesa de diálogo”, comentó Petro.

Acuerdo de paz y rebrote de violencia

Aunque el pacto de paz que desmovilizó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 alivió la violencia política, Colombia vive un agudo rebrote de violencia por cuenta de grupos armados que lucran con el narcotráfico y la minería ilegal. 

Petro dijo que su oferta al ELN y otras organizaciones en armas contempla “negociaciones judiciales y negociaciones políticas (…) para lograr que se acabe la guerra en Colombia”.

El ELN está en expansión y hoy cuenta con 2.500 miembros, según cifras oficiales. 

Al momento de las negociaciones su pie de fuerza era de unos 1.800 rebeldes que ejercen fuerte influencia en la región del Pacífico y en la frontera con Venezuela.