Perú recuperó el «manuscrito perdido» de los Incas, pieza clave de la historia

La Biblioteca Nacional de Perú recuperó un manuscrito de un descendiente directo de los Incas, que estuvo fuera de Perú durante más de cien años tras la Guerra del Pacífico. El texto es considerado una joya de la historia y de las letras peruanas, que ahora podrá ser investigado en profundidad. Los especialistas creen que será indispensable para reconstruir algunos de los momentos más importantes de la historia del país.

El valor de «Recuerdos de la monarquía peruana o bosquejo de la historia de los incas» es incalculable, ya que fue redactado en 1838 por Justo Apu Sahuaraura Inca, uno de los grandes investigadores que se dedicó en el siglo XIX a rescatar la memoria de sus antepasados.

Pero el documento desapareció de Lima durante la Guerra del Pacífico (1879-1884), que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia, y solo fue recibido de vuelta el pasado 5 de noviembre, tras una «exhaustiva negociación» de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) mediante el consulado peruano en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

Su recuperación es de enorme importancia, porque ayuda a complementar parte de la historia cultural y la histografía peruana” subrayó el jefe institucional de la BNP, Ezio Neyra.

Qué dice el manuscrito

Justo Apu Sahuaraura Inca (1775-1853) fue un religioso, prócer de la Independencia de Perú e integrante de la nobleza indígena cusqueña, que descendía por línea materna de Cristóbal Paullo Inca, el inca Huayna Cápac y la panaca (familia) real del inca Pachacútec.

Solía autodenominarse el «último descendiente del linaje imperial de los incas» y, al igual que el famoso Inca Garcilaso de la Vega, presentó y añoró en su obra un mundo incaico idílico, a pesar de que vivió asimilado a la cultura occidental.

Durante su trabajo consultó algunos documentos que hoy ya no existen para retratar los inicios de la cultura que se desarrolló en Perú hasta la llegada de los españoles.

«Es un documento raro, no hay otro documento del siglo XIX de este tipo», sostuvo por su parte el historiador Gerardo Trillo, director de protección de colecciones de la BNP

Si bien no había sido investigado por estar en manos privadas, en 2001 se publicó una edición facsimilar que permitió a los expertos peruanos opinar sobre su originalidad y confirmar que llevaba los sellos que la Biblioteca Nacional colocaba en el siglo XIX. Desde entonces, lo llamaron «el manuscrito perdido».

«Lo maravilloso de que este documento se encuentre en la Biblioteca Nacional es que ahora sí los investigadores van a poder tener gran apertura para investigarlo» acotó.

El largo camino hacia la recuperación

El proceso para volver a llevar el manuscrito a Perú comenzó, paradójicamente, con una subasta. El texto había sido puesto a la venta por una familia brasileña, lo que dio pie a las gestiones mediante el consulado peruano con los Mindlin, quienes lo poseían desde la década de 1970. Rápidamente cancelaron la venta y se comprometieron a devolverlo.

Neyra recordó que la biblioteca peruana, que en agosto del próximo año cumplirá 200 años de fundación, afrontó sucesos como la guerra con Chile o un gran incendio en 1943 «que significaron grandes problemas en términos de que se mermó el patrimonio bibliográfico y documental» que resguardaba.

«La recuperación de este manuscrito calza dentro de esa estrategia mayor de reconstrucción, por llamarlo de alguna forma también, de la memoria cultural, historiográfica, del país», acotó.