Acallar todas las voces opositoras

México

Alzar la voz conlleva un alto riesgo en el país. El crimen contra el fotoreportero Rubén Espinosa es un caso ejemplificador. Desde que Enrique Peña Nieto está al frente de la Presidencia de la República, cada 26.7 horas, un periodista es víctima de una agresión. El miedo, la impunidad y la violencia ponen otra vez sobre el tapete las fisuras de la débil democracia mexicana.

Foto: Revolución Tres Punto Cero

Editorial- La Jornada (México)

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) instó ayer a las autoridades a realizar todas las pesquisas necesarias a fin de determinar el móvil de los asesinatos del fotorreportero Rubén Espinosa Becerril y de cuatro mujeres (cuyos nombres no han sido dados a conocer de manera oficial, aunque dos han sido identificadas como la activista Nadia Vera y la estudiante Yesenia Quiroz) perpetrados el pasado fin de semana en la colonia Narvarte de esta capital. Por su parte, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) señaló que las líneas de investigación del crimen deben incluir la de un posible ataque a la libertad de expresión y la de agresiones de género, en el caso de las víctimas femeninas. Mientras al menos en ocho ciudades del país se realizaron manifestaciones y actos de protesta por el crimen múltiple, la Procuraduría General de la República (PGR) dio a conocer su negativa a atraer el caso y anunció que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle), que ayer cambió de titular, se limitará por ahora a levantar un acta circunstanciada y a dar seguimiento a los hechos.

Por su parte, el procurador capitalino, Rodolfo Ríos Garza, informó que los cuerpos de las cinco víctimas presentaban tiro de gracia y la dependencia que encabeza ha abierto líneas de investigación por homicidio y robo, pero no aportó información sobre los posibles móviles de los asesinatos.

» Un elemento de contexto indispensable para emprender las pesquisas del crimen es que durante una década Espinosa Becerril, capitalino de nacimiento, desempeñó sus labores en Veracruz; que allí cubrió movimientos sociales, que hace menos de dos meses abandonó esa entidad por el acoso y las amenazas de que fue objeto por funcionarios del gobierno estatal «

Un elemento de contexto indispensable para emprender las pesquisas del crimen es que durante una década Espinosa Becerril, capitalino de nacimiento, desempeñó sus labores en Veracruz; que allí cubrió movimientos sociales, que hace menos de dos meses abandonó esa entidad por el acoso y las amenazas de que fue objeto por funcionarios del gobierno estatal, y que la organización Artículo 19 pidió en su momento a las autoridades federales y estatales salvaguardar los derechos básicos del fotorreportero. Significativamente, la última entrada que el informador subió a su muro de Facebook, unas horas antes de ser asesinado, fue un documental titulado Muerte en Veracruz, en el que se reseñan los peligros que enfrentan en ese estado los periodistas críticos: 14 comunicadores han sido asesinados en lo que va de la actual administración, según cifras de la PGR.

A la luz de estos datos resulta inocultable la omisión de las autoridades en su obligación de garantizar la seguridad del fotógrafo y, sin prejuzgar sobre las causas del crimen múltiple, es de obvia necesidad considerar la hipótesis de que haya estado relacionado con el trabajo periodístico y social de Espinosa Becerril en Veracruz.

Cabe recordar que más de un centenar de periodistas han sido asesinados en el país en los últimos tres lustros y los casos correspondientes han desembocado, en su gran mayoría, en una exasperante e inaceptable impunidad, como ha ocurrido, por lo demás, con las decenas de miles de víctimas mortales de la violencia incontenible que azota a México. 

 

Marcela Turati- Proceso (México)

Acérrimo crítico de la violencia hacia sus colegas, Rubén Espinosa Becerril nació en 1983 en la Ciudad de México. Era fotógrafo y periodista autodidacta que laboraba en la Agencia AVC Noticias, y como corresponsal de la revista Proceso y Cuartoscuro en Veracruz.

Hace ocho años se mudó a Xalapa, Veracruz, donde llegó a trabajar a El Golfo Info y en 2009 fue contratado como fotógrafo de Javier Duarte cuando era candidato a gobernador. Posteriormente trabajó como fotógrafo de quien fuera la alcaldesa de Xalapa, la también priista Elizabeth Morales.

Dejó de laborar en el sector público por sus posturas críticas contra la violencia hacia los periodistas en el estado. Como fotógrafo de agencia le tocaba cubrir la actualidad diaria. Y como corresponsal de Proceso y Cuartoscuro se especializó en movimientos sociales. Estaba totalmente involucrado en el movimiento que denunciaba los crímenes contra periodistas en el estado.

«Como fotógrafo de agencia le tocaba cubrir la actualidad diaria. Y como corresponsal de Proceso y Cuartoscuro se especializó en movimientos sociales. Estaba totalmente involucrado en el movimiento que denunciaba los crímenes contra periodistas en el estado»

En el aniversario de la Revolución, en noviembre de 2012, mientras cubría las protestas estudiantiles contra el gobernador Javier Duarte por el asesinato de la corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, se le impidió tomar fotos de cómo la policía golpeaba a unos estudiantes. En ese momento una persona de ayudantía del Gobierno del Estado le sujetó y le dijo: “Deja de tomar fotos si no quieres terminar como Regina”.

Desde los primeros asesinatos a compañeros, Rubén participó activamente en las movilizaciones y protestas de periodistas para exigir justicia por sus compañeros y parar las agresiones.

El 14 de septiembre de 2013, mientras documentaba el violento desalojo a un plantón de maestros y alumnos de la Universidad Veracruzana instalado en la Plaza Lerdo de la ciudad de Xalapa, él y otros reporteros fueron agredidos por las fuerzas de seguridad del estado que les decomisaron sus equipos de trabajo y les hicieron borrar sus fotos. Por esos hechos presentó una denuncia contra la fuerza pública y comenzó a ser hostigado.

En octubre, viajó al DF a pedir ayuda para él y para el gremio de organizaciones internacionales y colegas fotógrafos. Tras haber escuchado su testimonio, el colectivo FotorreporterosMx realizó una protesta en la que participaron decenas de fotógrafos con ojos vendados afuera de la casa de la representación de Veracruz en la Ciudad de México exigiendo garantías de trabajo para los fotógrafos locales.

» En junio pasado, en vísperas de las elecciones, documentó la agresión sufrida por ocho estudiantes que fueron fuertemente golpeados por encapuchados que presuntamente trabajaban en la Secretaría de Seguridad Pública. Desde entonces comenzó a notar que personas armadas lo seguían y lo fotografiaban «

Se había convertido en un fotógrafo incómodo para el gobierno. De su autoría fue la foto del gobernador Javier Duarte aparecida en la portada de la edición 1946  (del 15 de febrero de 2014) que molestó al gobernador. En Veracruz se registró una compra masiva de ejemplares por parte del gobierno.

En los últimos tiempos no le dejaban entrar siquiera a los eventos institucionales. Sin embargo, siguió movilizándose contra la impunidad y todavía participó en el cambio simbólico de nombre de Plaza Lerdo a Regina Martínez. Él fue uno de los reporteros que encabezó este año la colocación de la placa con el nombre de la periodista asesinada.

En junio pasado, en vísperas de las elecciones, documentó la agresión sufrida por ocho estudiantes que fueron fuertemente golpeados por encapuchados que presuntamente trabajaban en la Secretaría de Seguridad
Pública. Desde entonces comenzó a notar que personas armadas lo seguían y lo fotografiaban.

El 9 de junio de este año decidió abandonar Veracruz e instalarse en el DF porque ya no aguantaba más la presión. Estaba aterrorizado, presentaba síntomas de estrés postraumático. Comenzó a denunciar cómo la prensa crítica es silenciada y que era víctima de amenazas que provenían de parte del gobierno de Veracruz. 

 

César Octavio Huerta- Polemon (México)

Con Enrique Peña Nieto al frente de la Presidencia de la República, cada 26.7 horas, un periodista es víctima de una agresión en México. Y no sólo eso, los ataques han aumentado 80 por ciento en comparación con el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa cuando un comunicador era agredido cada 48.1 horas.

De acuerdo con el informe “Estado de Censura” realizado por Artículo 19, durante el sexenio anterior se documentaron 1,092 agresiones con un promedio anual de 182 ataques. En los primeros dos años de Peña Nieto, van 656 agresiones –330 en 2013 y 326 en 2014– con un promedio de 328 ataques al año.

El informe de esta organización independiente, defensora de derechos humanos, encargada de vigilar, proteger y promover el derecho a la libertad de expresión en todo el mundo, revela también que en el sexenio de Calderón 54 periodistas fueron asesinados –un promedio de nueve por año–, mientras que en lo que va del gobierno de Peña Nieto, ya son 10 los comunicadores muertos.

Sobre la desaparición de los periodistas, Artículo 19 señala que en el actual gobierno de Peña Nieto se han registrado cuatro casos, mientras que en todo el sexenio de Calderón se documentó la desaparición de 10 trabajadores de los medios de comunicación.

» Con Enrique Peña Nieto al frente de la Presidencia de la República, cada 26.7 horas, un periodista es víctima de una agresión en México. Y no sólo eso, los ataques han aumentado 80 por ciento en comparación con el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa cuando un comunicador era agredido cada 48.1 horas «

En cuanto a las agresiones a mujeres comunicadoras, el informe explícita que en los seis años de gobierno de Felipe Calderón, 192 mujeres periodistas sufrieron algún tipo de agresión relacionada con su actividad profesional –un promedio de 32 por año– mientras que con sólo dos años de gobierno, Peña Nieto lleva 122 ataques.

Para la organización Artículo 19, la impunidad es el común denominador en las agresiones a los periodistas mexicanos registradas en ambas administraciones, pues hasta ahora ninguna persona ha sido sentenciada penalmente por estos ataques.

“Por acción u omisión, las autoridades vulneran la seguridad de los periodistas al no llevar justicia y reparación del daño a las víctimas y a sus familiares. Los periodistas son agredidos principalmente por servidores públicos” relata el informe.

¿Quiénes han sido los principales responsables de estas agresiones? Para la organización no gubernamental, el culpable ha sido en la mayoría de los casos el Estado, pues una buena parte de los ataques han sido perpetrados por funcionarios públicos, particularmente policías.

“En un doble ataque contra la prensa, el Estado, que tiene por obligación garantizar las condiciones necesarias para el libre flujo de ideas, agrede físicamente, amenaza e intimida en total impunidad, a comunicadores (…) El Estado mexicano cuenta con todas las herramientas legales para garantizar la libertad de expresión, mas no con la voluntad para lograr un cambio significativo que permita a México dejar de ser uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo”, refiere el informe.

Medios digitales, los más vulnerables

Los periodistas que trabajan en medios digitales son, para la organización Artículo 19, uno de los grupos más vulnerables en su seguridad. Utilizar las plataformas digitales como una herramienta para informar libremente es una de las razones por las que son atacados, pues se les “pretende imponer la censura por medio de la violencia”.

“El ámbito digital se ha convertido en un nuevo campo para atacar a quienes han visto en esta herramienta la única alternativa para hacer periodismo; de ahí que internet se haya convertido en un espacio donde se depositen ataques difamatorios e incitadores de violencia, no protegidos por la libertad de expresión”, indica el informe.

“Alzar la voz para denunciar, disentir, criticar, conlleva un alto riesgo” para los periodistas en México, afirma Darío Ramírez, director de Artículo 19 para México y Centroamérica. Para él, aunque en un inicio en el gobierno de Peña Nieto se dejó de lado la violencia del sexenio de Felipe Calderón para dar paso a un clima de concertación y reformas estructurales, “las ejecuciones en Tlatlaya, las desapariciones de Ayotzinapa y el conflicto de interés de la Casa Blanca, hicieron estallar el discurso oficial”.

» Y no sólo eso, ahora el miedo ha logrado inhibir y desalentar a los periodistas, conduciéndolos a la autocensura a sabiendas de que si ejercen el derecho colectivo a la información podrían ser reprimidos «

Esto, en opinión de Darío Ramírez, generó que el gobierno de Peña Nieto entrara en una profunda crisis de legitimidad y de credibilidad. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la censura en la prensa? Para él, es este ambiente hostil para ejercer el periodismo en México lo que ha llevado a la prensa a autocensurarse.

Y no sólo eso, ahora el miedo ha logrado inhibir y desalentar a los periodistas, conduciéndolos a la autocensura a sabiendas de que si ejercen el derecho colectivo a la información podrían ser reprimidos. Para prueba, el director de Artículo 19 expone un dato: 82 periodistas han sido asesinados durante las últimas dos décadas. De ellos, 10 fueron asesinados en los primeros dos años de Peña Nieto.

¿A quiénes beneficia esta situación? Para Darío Ramírez, “los gobiernos totalitarios son los que se sostienen gracias al miedo y a un control férreo de la información. O están aquellos otros gobiernos que protegen a su prensa aliada mientras atacan con ferocidad a la que disiente de los dichos oficiales. La prensa independiente resulta demasiado incómoda para el poder político”.

De ahí, según Darío Ramírez, viene el nombre del diagnóstico del ejercicio de la libertad de expresión presentado por Artículo 19, pues en México nos encontramos en un “Estado de Censura” en el que “el miedo, la impunidad, la violencia” han demostrado que vivimos en “una democracia mexicana que agoniza de la mano del periodismo libre” y en la que “el silencio o dirigir la mirada hacia otro lado no son opciones”.

 

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