Patria o colonia

Argentina

La situación que se generó entre la Argentina y los fondos buitre habla de la ausencia de legislación internacional sobre las deudas soberanas y de la la asimetría de responsabilidades entre los Estados y los fondos especuladores, algo en lo que se debería avanzar. En tanto, emerge con claridad que el deseo de declarar el default del país está vinculado al deseo de cobrar los millonarios seguros.

Día a día

Alberto E. Barbieri * – Página 12 (Argentina)

El concepto de Patria no es sólo una apelación épica, también económica.

En la Comunicación que el doctor Julio Olivera hiciera ante la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, sesión privada del 11/07/13, refiriéndose a la globalización aclara: Subsiste sin embargo un grado de libertad para las políticas económicas nacionales, pues la globalización no alcanza a los bienes públicos. La provisión de los bienes públicos continúa siendo responsabilidad de los estados nacionales individualmente considerados. Aun en el plano de la teoría y de los conceptos abstractos, la existencia misma del Estado tiene por fundamento racional la provisión de bienes públicos… que comprende no solamente los bienes públicos materiales, sino los bienes públicos inmateriales o intangibles, como la educación, la salud, la justicia y la seguridad.

En estos momentos de extrema tensión por la resolución de la presión de los fondos buitre sobre la decisión soberana de nuestro país, no corresponde perder el tiempo en tecnicismos, muchas veces malintencionados, que pretenden comparar lo que está ocurriendo como si fuera un litigio judicial entre privados. Lo que importa es establecer si estamos de acuerdo con el concepto de que un Estado tiene una obligación sobre sus ciudadanos que va más allá de hacerse cargo de malos negocios del pasado.

Pareciera que los discursos referidos a la Patria sólo tienen cabida en ocasión de algún acto escolar. Sin embargo, en un mundo globalizado que suele hacer pensar que los estados nación han perdido toda vigencia, existen aún funciones indispensables tales como contribuir al desarrollo y bienestar de su sociedad. En efecto, un Estado que debe hacerse cargo de las crisis y contingencias de desamparo de sus habitantes, la seguridad social en el sentido más amplio y humanitario, no puede ser reemplazado por ninguna agencia mundial.

“No se debería poner en pie de igualdad las responsabilidades de un Estado nacional para su pueblo con una especulación privada sobre un activo devaluado o de valor inexistente. No hay deuda externa que se pueda pagar si la capacidad productiva y de competir en el mundo no genera las divisas necesarias”

Más allá de nuestros propios errores y desaciertos, el funcionamiento de la economía mundial y sobre todo del capitalismo financiero a partir de los años ’70 facilitó el camino que condujo al fracaso de 2001. Si no entendemos esa lógica de funcionamiento del capitalismo financiero, cualquier diagnóstico o propuesta de políticas nacionales será contraproducente. Luego de que Nixon desenganchara en 1971 el dólar del oro y finalizara el funcionamiento previsto en Bretton Woods, y tras la decisión de Greenspan de liberar de toda regulación a las instituciones financieras, en los ’90 se ha creado una gran riqueza en activos financieros que no tiene correspondencia ni con el aumento de la economía real ni con el comercio internacional. En pocas palabras, al igual que la avaricia, es un monstruo que se engendra y nace de sí mismo.

La crisis de Lehman Brothers y los sucesivos golpes a la economía del mundo de esa burbuja financiera en explosión motivaron que la Justicia de Nueva York abandonara la Doctrina Champestry (Ley del Poder Judicial de Nueva York en la Sección 489) que era una sabia institución desde la Edad Media que no sólo prohibía la especulación de comprar deuda defaulteada solamente para judicializarla, sino que incluso podría aplicarse sanciones a ese proceder. Más allá de la vigencia o no de esta doctrina en la actualidad, lo que nos está poniendo en evidencia es que no se debería poner en pie de igualdad las responsabilidades de un Estado nacional para su pueblo con una especulación privada sobre un activo devaluado o de valor inexistente.

No hay deuda externa que se pueda pagar si la capacidad productiva y de competir en el mundo no genera las divisas necesarias. El camino artificial de alimentar el monstruo consigo mismo, el eterno revolving de la deuda, nos retrotraería a la experiencia de 2001 pero con un aterrizaje aún peor, porque sería el momento en que los poseedores de esos activos financieros inflados nos digan que no quieren dólares sino activos físicos de nuestras riquezas nacionales. ¿Podremos los argentinos de buena voluntad defender lo nuestro conjuntamente sin banderías ideológicas ni intereses mezquinos?

Se ha avanzado en acuerdos internacionales sobre el comercio mundial, pero nada se ha logrado sobre las deudas soberanas y la asimetría de responsabilidades entre los Estados y los fondos especuladores. Sería hora de que el mundo académico y científico de las universidades desarrolle nuevas ideas y procedimientos a fin de constituir una institución internacional que cree reglas objetivas para las deudas soberanas, que es lo que ha faltado en Bretton Woods.

* Rector de la Universidad de Buenos Aires

Readacción – Télam (Argentina)

“Es la primera vez que se intenta cobrar seguros por default de un país que no está en esa situación”. Así lo destacó Ernesto Mattos, economista e investigador de la UBA, luego de quese conoció que el Ministerio de Economía pidió a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que investigue si existió una maniobra especulativa de parte de los fondos buitre con la compra de seguros por default.

Mattos agregó que “eso explicaría que el mediador Daniel Pollack haya salido a decir que Argentina decidió estar en cesación de pagos”.

“Esa no es la realidad financiera del país, ni una voluntad política, con lo cual la definición del mediador sólo se explica en la intención de manipular esos, aproximadamente 2.000 seguros, que compraron los fondos buitre”, dijo.

Según Mattos, “estos fondos se convierten así en juez y parte, algo totalmente irregular que está siendo observado por la comunidad económica mundial”.

“En esta ocasión, la declaración de default es totalmente arbitraria, no sigue ninguna lógica, y se sustenta en el interés de cobrar esos mil millones de dólares previstos en los seguros”

También explicó que la Asociación Internacional de Seguros contra Default y Derivados (ISDA), encargada de decidir si paga o no esos beneficios, está integrada por “los mismos 15 bancos y fondos de inversión más poderosos que poseen esos seguros, y a su vez, decretan o no, si un país entró en default. Sólo que, hasta el momento, lo habían hecho en base a las condiciones financieras de las naciones”.

“En cambio, en esta ocasión, la declaración de default es totalmente arbitraria, no sigue ninguna lógica, y se sustenta en el interés de cobrar esos mil millones de dólares previstos en los seguros”, sumó el economista.

Además explicó que “estas acciones se generan porque no hay una regulación al respecto, en el sistema norteamericano”, y recordó que en el año 1999 “el ex presidente Bill Clinton derogó la ley que decía que los bancos tenían que tener como destino no sólo la inversión sino también el ahorro”.

“Desde entonces, se han volcado a la especulación a costa de los países”, sintetizó el profesor de la UBA.

 

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