«Paso histórico»: el Ejército chileno reconoció su responsabilidad en torturas, desapariciones y otras violaciones a los DD.HH

El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, calificó como “un paso histórico para avanzar en la verdad” el reconocimiento que hizo el Ejército chileno de su responsabilidad institucional en las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura que gobernó entre 1973 y 1990, en un documento difundido en los últimos días por la institución castrense. 

«El reconocimiento y condena que ha hecho el Ejército de su responsabilidad institucional en las violaciones a los DDHH durante la dictadura es valioso para Chile. Paso histórico para avanzar en verdad. Seguiremos trabajando por la justicia, la reparación. Para que nunca más«, dijo Boric, quien el 10 de marzo asumirá como presidente.

Maya Fernández Allende, la nieta del expresidente Salvador Allende que desde el próximo jueves será la ministra de Defensa del nuevo Gobierno, señaló que «las heridas de la dictadura no cerrarán sin verdad, justicia y reparación. El reconocimiento de las violaciones a los derechos humanos es un acto necesario para sanar el alma de Chile y poder, por fin, mirar de frente al futuro».

Ambos dirigentes aluden a un documento divulgado por el ahora excomandante en jefe del Ejército Ricardo Martínez, quien renunció esta semana a raíz de una denuncia de corrupción. 

Qué dice el informe

En ese documento la institución castrense repudió hechos como la «Caravana de la Muerte», liderada por el general Sergio Arellano Stark, o el asesinato del excomandante en jefe Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, ocurridos en septiembre de 1974 en Buenos Aires.

Asimismo, en el texto se reprocharon las torturas y ejecuciones contra opositores políticos durante ese período y se tildó de «inaceptable» que «no se hayan entregado los cuerpos a sus familias en todos los casos para que pudieran ser sepultados según sus creencias».

Martínez, quien comunicó ayer su dimisión, luego ser citado a declarar en calidad de culpable en una causa por corrupción bautizada en Chile como «Milicogate», divulgó como última acción al mando un informe de la institución que reflexiona sobre las acciones del Ejército en los últimos 50 años. En el texto, se repudian hechos acaecidos en la dictadura de Augusto Pinochet.

El documento, llamado “Reflexión sobre las actuaciones del Ejército y sus integrantes en los últimos 50 años y sus efectos en el ethos militar”, constituye la primera vez en que la institución castrense condena la acción de militares durante el período comprendido entre 1973 y 1989.

El trabajo de análisis y discusión «fue realizado desde una perspectiva eminentemente institucional o del quehacer militar» e incluyó inicialmente investigación y jornadas de exposición y debate con el Cuerpo de Generales», mientras que posteriormente contó «con el trabajo de un equipo de profesionales militares bajo la supervisión directa» del general Martínez, indica el informe.

La Caravana de la Muerte

En concreto, indica que la «Caravana de la Muerte» -comitiva del Ejército que recorrió el país en dictadura, y que asesinó y desapareció a opositores-, liderada por el general Sergio Arellano Stark fue «uno de los episodios más condenables».

«Hizo un recorrido por diversas guarniciones del norte y sur del país, dejando una huella de ejecuciones que afectó gravemente a la Institución y que significó posteriormente que integrantes del Ejército en su mayoría de baja graduación jerárquica fueran procesados y condenados. Estas personas quedaron desvalidas de apoyo, ya que se asumió que las responsabilidades eran individuales», apunta el texto.

«La comisión de este general se puede describir como una tarea perfectamente planificada desde Santiago, ejecutada mediante un programa idéntico en cada ciudad, con un comportamiento increíblemente indisciplinado de sus integrantes para amedrentar a personal subalterno de las unidades y dar una orientación velada y disfrazada en terreno, de cómo se debía proceder con el ‘adversario'», añade.

En esa línea, el texto señala que las «acciones del general Arellano fueron absolutamente ajenas y reñidas con un correcto ejemplo de amor a la patria y al Ejército».