El pueblo, presente en el MERCOSUR

Argentina y Latinoamérica 

La aprobación de la elección directa para los miembros del Parlasur constituye un avance en el proceso de profundización de la participación de los ciudadanos en el MERCOSUR.  El Parlamento del Sur es una inequívoca señal política hacia el mundo de que el Mercado Común del Sur es una realidad irreversible. El desafío es que su agenda se complemente con la social y ciudadana. 

Conexion13

Emanuel Porcelli- Coordinador de Identidad MERCOSUR

Los procesos de integración regional siempre cuentan con un desafío desde su origen: no sólo deben dar respuesta a las necesidades comerciales, geopolíticas y/o estratégicas de los Estados que la componen, sino también deben dar alternativas y opciones para sus ciudadanos.

La creación del Parlamento del MERCOSUR en diciembre de 2005, en el marco del relanzamiento del bloque con la llegada de los gobiernos de Lula y Kirchner, permite la representación de los pueblos como lo afirma su Protocolo Constitutivo.

Luego de ser ratificado en 2006 por los poderes legislativos de todos los Estados, el ParlaSur estuvo compuesto por diputados y senadores nacionales que además participaban del parlamento regional, con excepción de Paraguay que desde el año 2008 realiza elecciones directas.

El Parlamento del MERCOSUR es la posibilidad de una nueva generación de políticas de integración en clave regional, modificando las presunciones que ubican a la integración regional como un ámbito de exclusividad de las diplomacias nacionales. El desafío de lograr comprender la interrelación entre la agenda política doméstica y la regional son pilares para la necesaria proyección estratégica y, por ende, para la indispensable dosis de realismo y sustentabilidad de cada uno de los proyectos nacionales en nuestra región.

” La creación del Parlamento del MERCOSUR en diciembre de 2005, en el marco del relanzamiento del bloque con la llegada de los gobiernos de Lula y Kirchner, permite la representación de los pueblos como lo afirma su Protocolo Constitutivo “

El Parlamento de MERCOSUR está llamado a ser un actor central en la nueva institucionalidaddel bloque. Una institucionalidad que implique la presencia de estructuras regionales autónomas y permanentes, dotadas de recursos y potestad para poder administrar el proceso de integración.

La decisión del Congreso Argentino de sancionar la reforma del código electoral que permite que durante las elecciones presidenciales de 2015 se realicen la elección directa al ParlaSur es un avance en el creciente proceso de profundización de la participación de los ciudadanos en el MERCOSUR.

La relevancia de este paso dependerá de la densidad que adquiera el Parlamento con una agenda política que necesariamente funcione sincronizada con la agenda social y ciudadana, ya que la disputa por el avance y profundización del MERCOSUR se debe cimentar en el desarrollo de una conciencia, identidad y ciudadanía regional, o, dicho en otras palabras, que el proceso regional signifique un cambio cualitativo en la vida diaria de sus habitantes.

Un Parlamento representativo, de conformación proporcional, electo por sufragio universal de sus ciudadanos, es, sin dudas, una fuerte e inequívoca señal política  hacia el mundo de que el MERCOSUR es una realidad inexorable e irreversible.

Eric Calcagno*- Miradas al Sur 

Debate a debate, la oposición nos tiene acostumbrados a su extraño defecto de óptica: engrandecen lo pequeño y empequeñecen lo grande. Vemos en las argumentaciones escuchadas en el Congreso que no falta la consabida retahíla de lugares comunes, sino que además toda iniciativa del Gobierno es producto de algún complot, cierto arreglo, oscura lógica, sólo conocidos por los opositores. De este modo escamotean el debate, puesto que al tratarse –según ellos– de alguna secreta componenda, denuncian en lugar de discutir. Es más barato, es más cómodo y es más mediático. Pero, ¿Será política? Las urnas dirán. 

Así ocurrió durante el debate sobre el Parlamento del Mercosur en la Cámara de Diputados. Según la oposición, de lo que se trataba es de darle fueros a la Presidenta, producto de un fin de ciclo que nos encuentra –dicen– desesperados y desamparados, con el horizonte nublado de las habituales tormentas, huracanes y apocalipsis varios (más consecuencia de tomar los pronósticos del tiempo como análisis político que la realidad misma). O quizás se reflejaba el temor –justificado para ellos– de encontrarse con Cristina en el cuarto oscuro en octubre del 2015…

Perdieron así otra oportunidad (¡otra vez!) de darle jerarquía a la tarea parlamentaria, a través del significado que tiene la elección directa de los representantes argentinos al Mercosur. Les escapó (¡de nuevo!) la magnitud que otorga el ejercicio del sufragio como expresión de la soberanía popular en la conformación del parlamento regional, como un paso más, y no el menor, en la construcción de la integración regional. ¿Será por simple torpeza o por intencionalidad manifiesta?

Porque de las muchas dimensiones a considerar en los proyectos de integración existen las realidades económicas, sociales y políticas. 

Las primeras son aquellas que indican que las uniones son eficaces y duraderas cuando se trata de economías con similares niveles de productividad, vea usted sino lo sucedido cuando se pone a Alemania con Grecia, o se mezcla a México con Estados Unidos. 

 Las condiciones sociales de la integración marcan también que las aspiraciones de las colectividades nacionales deben confluir en determinados objetivos, como el desarrollo de las regiones más postergadas, la integración efectiva de los sectores más pobres, la comunión de ideas en cuanto al rol de lo público y lo privado, al significado de desarrollo, al ejercicio efectivo de la justicia social. 

Por último, la dimensión más importante es la política. Si la integración regional no es un proyecto político se parece más a una UTE (como unión transitoria de estados), donde se privilegia sólo a determinados sectores empresarios para facilitar sus propios negocios (lo que no tiene nada de malo, por cierto, pero que no puede considerarse por sí sólo una estrategia integradora). 

” Perdieron así otra oportunidad (¡otra vez!) de darle jerarquía a la tarea parlamentaria, a través del significado que tiene la elección directa de los representantes argentinos al Mercosur. Les escapó (¡de nuevo!) la magnitud que otorga el ejercicio del sufragio como expresión de la soberanía popular en la conformación del parlamento regional “

Al arco opositor, siempre afín a tomar sin más lo que venga de afuera, le encantan las visiones de la construcción europea o del Nafta. Aunque un vistazo a la teoría óptica permitirá ver que los problemas de Europa devienen de un excesivo alejamiento de las necesidades de sus pueblos por parte de superestructuras tecnocráticas demasiado celosas de ajustes, equilibrios y parámetros, sin efectiva rendición de cuentas en las urnas, y sin resultados efectivos en la salida de la crisis. En cuanto al norte de nuestro continente, habrá que ver si ese libre mercado regional le ha hecho bien o mal al pueblo mexicano. 

En ambos casos la dimensión política queda relegada a un segundo plano, ya sea en caso por la omnipotencia del Banco Central europeo (“independiente”, como les gusta decir), o en las manos invisibles (y algo intencionadas) del mercado sin Estado en el otro. Allí, las integraciones han liquidado las soberanías. La supranacionalidad que aceptaron esos países sólo parece haber servido para asegurar la rentabilidad de las mayores empresas y el comportamiento de sus sectores dominantes. 

También se había per
dido soberanía en nuestra región y en nuestro país, en aquello que empezó con la dictadura y culminó en los noventa (perdón por el “efecto relato”, pero la historia importa). Sobre aquella tierra arrasada que dejó el liberalismo, de deuda, pobreza y exclusión, volvió la política. Y es en ese contexto que corresponde considerar el proyecto continental: podemos generar a nivel regional la soberanía perdida a nivel nacional. La agenda es inmensa: las cuestiones de la deuda externa, del mercado interno, del sistema fiscal y del perfil industrial serán diferentes. Como también están la expansión del mercado regional, la alta tecnología, la industria pesada y sustitutiva de importaciones. No hablamos sólo de comercio, sino también de infraestructura, comunicaciones, tecnología, cultura, educación. Y, por supuesto, la coordinación de la defensa sudamericana. 

De allí que en la elección directa para diputados del Mercosur se trate de afianzar la libertad recuperada, libertad entendida no como la posibilidad que nadie me diga lo que tengo que hacer, visión interesante pero estrecha que deja el liberalismo, sino como la dinámica de construir las instituciones que solucionen los problemas que tenemos y nos proyecte al futuro. Desde el peronismo sabemos que “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”, y que del mismo modo no habrá Nación soberana en un continente sometido a las más novedosas y variadas formas que ofrece el colonialismo en esta época. 

Quizás escape al miniaturismo opositor esta noción de libertad. Lean pues a Rousseau, que decía que la libertad es el respeto a la ley que uno mismo se fija: es lo que hacemos en el Congreso, como expresión legislativa del Proyecto Nacional. Por encima de las pequeñeces que sólo revelan mezquindades, es la hora política de votar, firmar y ejercer esta parte electiva del “Contrato Social” sudamericano.

*Diputado Nacional FPV-PJ

 

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