¿Por el camino correcto?

Brasil 

Para la analista, el paquete fiscal que propuso el gobierno de Dilma Roussef es un paso en el camino correcto porque demuestra que todavía tiene iniciativa y respira sin auxilio artificial, aunque le pese a la oposición. A diferencia de la presentación del presupuesto deficitario, estas medidas son cruciales en estos momentos de críticas, reacciones y advertencias.

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff - Foto: Lula Marques/Agência PT

Teresa Cruvinel- Brasil247 (Brasil) 

«Hacer alguna cosa es mejor que no hacer nada», dijo el presidente del Senado, Renan Calheiros. Dilma y el gobierno, esta vez, no sólo salieron de la inacción sino que hicieron algo en la dirección correcta, al contrario de la semana pasada, cuando la presentación del presupuesto deficitario fue un certero disparo en el propio pie.

El paquete fiscal no saca al gobierno de la zona de riesgo, pero demuestra que todavía tiene iniciativa y respira sin auxilio artificial. Eso es crucial en este momento de cerco. Críticas, reacciones y advertencias, empezando por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del vicepresidente Michel Temer, están siendo mejores que las de diez días atrás, tras la desastrosa filtración para recrear el llamado impuesto al cheque.

La propuesta fue torpedeada, el gobierno presentó un presupuesto deficitario y S&P recortó la nota de la deuda soberana.

Coincidencia o no, con el paquete aún en proceso de estudio, la base parlamentaria también emitió señales de vitalidad, con el lanzamiento y la entrega a Dilma de un manifiesto contra el impeachment.

Fue el primer contrapunto a la ofensiva opositora que comenzó a hacer rodar el engranaje del trámite de un proceso de impeachment.

Sintomáticamente, el manifiesto fue firmado no sólo por aliados de izquierda, sino también por miembros del PMDB como Valdir Raupp y el jefe del Partido Social Democrático (PSD), Gilberto Kassab.

» El paquete fiscal no saca al gobierno de la zona de riesgo, pero demuestra que todavía tiene iniciativa y respira sin auxilio artificial. Eso es crucial en este momento de cerco. Críticas, reacciones y advertencias, empezando por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del vicepresidente Michel Temer, están siendo mejores que las de diez días atrás «

El jefe del bloque del PMDB, Leonardo Picciani, hizo declaraciones inequívocas de apoyo a Dilma, en sintonía con el gobernador de Rio de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, uno de los que con mayor desenvoltura, en la cena del lunes en el Palacio de la Alvorada de los gobernadores con la presidenta, compró la propuesta de aprobar el impuesto a los débitos bancarios CPMF con la elevación de la alícuota del proyectado 0,2 por ciento a 0,38 por ciento, de modo que los estados se queden con un 0,18 por ciento.

La grande mayoría de las medidas anunciadas depende del Congreso. Eso establece una distancia enorme entre su lanzamiento y los efectos económico y político deseados, pero, esta vez, muchas cosas se hicieron de modo diferente.

La más importante fue que el gobierno entendió la importancia de intentar cortar en la propia carne, reduciendo los gastos no obligatorios e 26.000 millones de reales, pese a que el número final pueda ser un poco menor.

Un economista crítico del gobierno como Raúl Velloso admitió que el corte superó sus expectativas.

Los críticos en el Congreso se concentrarán más en la reinstauración del impuesto CPMF, dejando de lado el canturreo de que el gobierno no tiene compromiso con la austeridad.

Hasta el final de semana vendrá la reducción del número de ministerios, pese a que ello tendrá un efecto más simbólico que fiscal.

» La más importante fue que el gobierno entendió la importancia de intentar cortar en la propia carne, reduciendo los gastos no obligatorios e 26.000 millones de reales, pese a que el número final pueda ser un poco menor «

Hubo errores, pero no desastrosos. No se le avisó a Lula previamente, como podría haberse hecho. Dilma prometió a Temer que no propondría un impuesto nuevo antes de presentar los cortes pero hizo todo junto. Temió una nueva filtración que echara todo a perder.

Los empresarios se quejan, y no podría ser de otra manera, pero los bancos aprobaron las medidas.

La mejor recepción al paquete tal vez se apoyó en el shock por la pérdida del grado de inversión decidido por S&P.

La oposición está muy absorbida con los preparativos del lanzamiento del proceso de impeachment de la presidenta.

La respuesta fiscal fue dada, y ahora cabe al equipo económico frenar conflictos, corregir defectos y enfrentar el debate.

Falta saber quien responderá en nombre del gobierno en las negociaciones con el Congreso. No será Michel Temer, naturalmente. No puede ser Dilma ni el ministro jefe de la Casa Civil, Aloizio Mercadante.

El gobierno sigue necesitando un coordinador político-parlamentario, principalmente ahora, cuando comienza en serio la batalla de Dilma para salvar su amenazado mandato.

 

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