El rostro de un líder religioso revolucionario

Bolivia

El Papa está ofreciendo a la región una mirada de misericordia y unidad. Su mensaje a los movimientos populares en Bolivia incitó a asumir un cambio positivo con la realidad. Además, incorporó una postura frente al cuidado ambiental y los embates del consumismo. Asumiéndose como líder político, se reunió con Evo Morales y promovió el diálogo con Chile por la salida al mar.

Foto: AFP

Editorial- Página Siete (Bolivia) 

Una marea de fe y catolicismo ha inundado a Sudamérica. La primera visita del primer Papa latinoamericano de la historia a la región ha concentrado la atención y el fervor de millones de católicos, no solamente en los países que están siendo visitados por el Sumo Pontífice: Ecuador, Bolivia y Paraguay, sino de naciones vecinas, desde donde miles de personas han salido al encuentro de la gira papal.

Al margen de los preparativos que cada país ha llevado a cabo desde las últimas semanas, la presencia de Francisco ha mostrado ser más fuerte que cualquier otra visita protocolar. Desde que partió de Roma, con un séquito de acompañantes de su entorno y periodistas de todo el mundo, el Papa empezó a mostrar el talante de su visita: sencillez y alejamiento de todo lujo y protocolo. Agendas intensas y poco previsibles, donde se ha privilegiado el encuentro con la gente más sencilla. Homilías intensas, profundas y cargadas de mensajes de aliento y esperanza.

En Guayaquil, en su primera homilía, se refirió a la familia como el núcleo insustituible de la sociedad. “Jesús vino a servir, no a ser servido. El servicio es el criterio del verdadero amor. Esto se aprende esencialmente en la familia, donde nos hacemos servidores por amor los unos a los otros (…).”

 “La familia es el hospital más cercano, la primera escuela de los niños, el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran riqueza social, que otras instituciones no pueden sustituir”, dijo en partes centrales de sus palabras. Y cerró con una hermosa reflexión relacionada con la parábola que la motivó: las bodas de Caná, en las que Jesús, a pedido de su madre, María, convierte el agua en vino: “Y esta es la mejor noticia: el mejor de los vinos está por ser tomado, lo más lindo, profundo y bello para la familia (…). El mejor de los vinos está por venir para cada persona que se arriesga por amor. Y está por venir aunque todas las variables y estadísticas digan lo contrario para aquellos que hoy ven derrumbarse todo. Murmúrenlo hasta creérselo: el mejor vino está por venir”. En Quito, en una ceremonia más solemne, y ante la presencia del presidente Rafael Correa, que atraviesa un momento de crisis social y política, fue aún más incisivo. Comparando las luchas revolucionarias con la evangelización, sostuvo que “el proselitismo es la caricatura de la evangelización” y que “la palabra de Dios nos invita a vivir la unidad para que el mundo crea”.

” Estos pasajes dan la pauta de lo que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica quiere dejar como mensaje a sus fieles en Latinoamérica: una decidida mirada de misericordia y unidad que coincide con el contenido de su encíclica Laudato Si, que además incorpora una postura frente al cuidado ambiental y la protección de la naturaleza ante los embates del consumismo y el desarrollismo extractivista y depredador “

“Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios (…). Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución -porque nuestra fe siempre es revolucionaria-, ése es nuestro más profundo y constante grito (…). Necesitamos luchar por una verdadera inclusión, a todos los niveles, evitando egoísmos, promoviendo la comunicación y el diálogo, incentivando la colaboración (…). Hay que confiar el corazón sin recelo, confiarse al otro es algo artesanal, porque la paz es algo artesanal”.

Estos pasajes dan la pauta de lo que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica quiere dejar como mensaje a sus fieles en Latinoamérica: una decidida mirada de misericordia y unidad que coincide con el contenido de su encíclica Laudato Si, que además incorpora una postura frente al cuidado ambiental y la protección de la naturaleza ante los embates del consumismo y el desarrollismo extractivista y depredador.

Aunque el papa Francisco anunció que no opinará sobre aspectos internos de cada país ni hará referencia a temas políticos, está claro que tampoco se conforma con sermones de cariz estrictamente religioso. Hasta donde le permite lo políticamente correcto, Francisco mantiene su inclinación por el subtexto con mensajes cargados de espiritualidad, pero también de profundo activismo y humanismo. Nada menos podría esperarse de un Pontífice que es parte de una Iglesia extremadamente conservadora, pero que no se resigna a quedarse en la comodidad de “una espiritualidad difusa”, ni rodearse únicamente “de los que se sienten perfectos y puros”

 

Tuffí Aré- El Deber (Bolivia) 

El papa mostró ayer al mundo desde Santa Cruz su rostro de revolucionario pleno. Su brillante mensaje a los movimientos populares es digno de colección, de estudio y de debate. Si su primera encíclica es extraordinaria, el texto de su discurso de ayer es provocativo, altamente relevante e incita a cada uno de los que poblamos el planeta a asumir un cambio positivo de la realidad. Francisco volvió a ser autocrítico con la Iglesia, a tal punto de pedir perdón por sus pecados del pasado y del presente. También criticó valientemente una globalización que no se aguanta, pues dice que gobierna la ambición desenfrenada del dinero. Tres son las tareas fijadas por Bergoglio en su impecable mensaje ideológico, un nuevo y nada violento paradigma. Una ideología que construye inclusión y paz de verdad.

” Su brillante mensaje a los movimientos populares es digno de colección, de estudio y de debate. Si su primera encíclica es extraordinaria, el texto de su discurso de ayer es provocativo, altamente relevante e incita a cada uno de los que poblamos el planeta a asumir un cambio positivo de la realidad “

Existen coincidencias evidentes entre las luchas de los movimientos populares y el pensamiento de Francisco. Hay quienes entienden que el elogio del papa al concepto de “proceso de cambio” es un espaldarazo a Evo. Es muy probable que a Bergoglio le agraden los avances inclusivos de la última década en Bolivia. 

Pero él también alerta de manera general de los graves riesgos de ejecutar los cambios sin una verdadera conversión de las actitudes y del corazón. Como lo dijo ayer, esos otros cambios pueden terminar burocratizándose o corrompiéndose. La reflexión debe ayudar a mirar dentro de casa si caminamos por la ruta del cambio positivo que plantea el pontífice, más que a alimentar una euforia política pasajera o a forzar interesadamente frases descontextualizadas para alabar o para criticar a un político.

 

Tuffi Aré- El Deber* (Bolivia) 

El poder político boliviano también tuvo su primer contacto con Bergoglio. Evo Morales no desperdició la oportunidad del encuentro para recordar que Francisco llega a un país al que le arrebataron su salida al Pacífico. Fue lo más destacable del mensaje del presidente, pero más relevante fue aún la respuesta del pontífice, que dijo que el diálogo por el mar es indispensable.

Como se esperaba, lo mejor de la llegada de Francisco fue la alegría con la que lo recibieron miles de bolivianos en El Alto, La Paz y Santa Cruz. Apenas empieza el júbilo nacional por tener aquí a semejante líder.

 

Miguel Jiménez Cánido- La Época (Bolivia) 

Existe un distanciamiento evidente entre la Conferencia Episcopal Bolivia
na y el Gobierno. Estas rupturas que generan el distanciamiento son de índole programática para el gobierno y dogmáticas para la Iglesia, por lo que no se avizora un acercamiento real en el corto plazo. Por un lado el gobierno e encuentra intentando simbólica y operativamente desmontar estructuras y patrones históricos de poder, de dominación y explotación, donde considera que la Iglesia Católica representa en algo esa herencia colonial y de colonialidad.

Por su parte, la Iglesia en Bolivia, en franca concordancia con su dogmatismo y doctrina pese a la llegada de Francisco, sigue sosteniendo un discurso conservador y hasta a veces retrógrado sobre ciertos temas. En sus máximos representantes locales no ha calado el discurso reformista del pontífice, por el contrario, se advierten alegatos polarizadores y de no reconocimiento a una inminente crisis de la institución.

” Por su parte, la Iglesia en Bolivia, en franca concordancia con su dogmatismo y doctrina pese a la llegada de Francisco, sigue sosteniendo un discurso conservador y hasta a veces retrógrado sobre ciertos temas. En sus máximos representantes locales no ha calado el discurso reformista del pontífice “

En esencia, el mayor desafío teológico que lanza el Estado boliviano a la Iglesia es el posicionamiento de la noción de Madre Tierra que cuestiona y relativiza el modelo patriarcal y androcrático del cristianismo.

Se debe incorporar la lógica de lo contradictorio (Jesús es Dios y Hombre al mismo tiempo) y dejar la lógica aristotélica de no contradicción para la vida de la Iglesia. En este punto se puede ahora desarrollar una teología científica, pues la nueva ciencia basada en la física cuántica, se basa en la lógica de lo contradictorio. Además se debe diseñar una teología intercultural, donde lo patriarcal y lo matriarcal encuentren una complementariedad y reconocer la simbiosis que los pueblos indígenas han realizado con el pensamiento monoteísta, trabajo que la Iglesia debería reconocer.

Finalmente, se puede apreciar que el buen relacionamiento del Presidente Evo Morales y del papa Francisco, en dos encuentros previos, abrió la posibilidad de consolidar su llegada a nuestro país. La visita de Francisco a tres ciudades bolivianas entre el 8 y 10 de julio ha viabilizado la coordinación logística entre el gobierno y la Iglesia, ha impregnado de fe a los católicos y, pese a voces críticas contra el gobierno por esta visita, se debe comprender que el Sumo Pontífice es un actor internacional de relevancia.

Por lo pronto, gobierno e Iglesia deben trabajar de manera esforzada con el propósito de generar sinergias que posibiliten desarrollar estrategias concertadas y complementarias en materia de educación, salud y servicio social en el marco de la misión de la Iglesia Católica en Bolivia y del Estado Plurinacional, para así eliminar las deudas sociales y exclusión y favorecer el desarrollo integral del ser humano, del pueblo boliviano y de cada persona en particular. 

Leer el discurso completo del Papa 

 

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