Padura: desmontar el embargo

Cuba

Celebra como un cambio positivo el reinicio de las relaciones diplomáticas entre su país y los Estados Unidos, sin embargo el escritor cubano Leonardo Padura, espera que a través del diálogo se logre poner fin al embargo. Galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, se encuentra trabajando como guionista en La Habana en una serie de cuatro filmes para televisión y cine.

Leonardo Padura - Foto archivo

Mónica Maristain – Sinembargo (México)

El escritor cubano Leonardo Padura, recientemente galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, celebró en la víspera el reinicio de relaciones diplomáticas entre su país natal y los Estados Unidos, enfrentados por causas ideológicas desde hace más de 50 años.

“Estos momentos son considerados favorables de manera unánime; se trata de un paso importante de dos países que durante 54 años y meses no tuvieron relaciones diplomáticas y al contrario tuvieron malas relaciones políticas y no sólo políticas y que ahora han dado un paso de acercamiento que creo que es ejemplar”, dijo en declaraciones al programa de Radio del Plata en Argentina, Siempre es hoy, conducido por el joven periodista Daniel Tognetti.

Ambas naciones “han logrado saltar por encima de las diferencias y conseguir algo que es importante: dialogar. Creo que el diálogo es el principio de cualquier entendimiento”, afirmó el autor nacido en La Habana en 1955 y que consiguió fama internacional con su novela los El hombre que amaba  los perros, editada por Tusquets.

“Se trata de un paso importante de dos países que durante 54 años y meses no tuvieron relaciones diplomáticas y al contrario tuvieron malas relaciones políticas y no sólo políticas y que ahora han dado un paso de acercamiento que creo que es ejemplar”

En el programa, donde entre otras cosas se destacó la gran cantidad de lectores que Padura tiene en Argentina, una razón –señaló- para otorgar una entrevista en momentos en que está con poco tiempo, metido en cuatro proyectos cinematográficos que se llevan a cabo en Cuba alrededor de sus novelas, el escritor habló de la esperanza que hoy inunda a sus compatriotas a raíz de las renovadas relaciones con los Estados Unidos.

“Estar tan cerca de los Estados Unidos y tener con ellos malas relaciones no es nada agradable, como se podrán imaginar; por lo tanto, poseer ahora mejor entendimiento, que se dé la posibilidad de que empiece a desmontarse la ley del embargo, son cosas que en mucho sentido podrán beneficiar a la población cubana y la gente lo ve como un cambio positivo. Claro que hay gente que tiene más expectativas que las lógicas y otros que tienen menos, pero eso depende mucho del carácter y la experiencia de las personas”, manifestó.

Como sea, “ayer fue un día interesante y la gente habló mucho del momento en que se izaba la bandera cubana en la Embajada de Washington y ahora la gente espera el momento en que se ice la bandera estadounidense aquí en La Habana (7 de agosto), cuando venga el Secretario de Estado John Kerry a Cuba”, agregó el autor, esperanzado en que sigan las conversaciones entre su país y los Estados Unidos, para seguir limando las asperezas históricas.

“Estar tan cerca de los Estados Unidos y tener con ellos malas relaciones no es nada agradable, como se podrán imaginar; por lo tanto, poseer ahora mejor entendimiento, que se dé la posibilidad de que empiece a desmontarse la ley del embargo”

A propósito de que La Habana, una ciudad descascarada y encantadora por lo mismo, con ese perfume de antaño, tan alejada de la polución de carteles publicitarios propios de las aldeas globales que ha diseñado el capitalismo contemporáneo, como bien lo hizo notar el periodista Daniel Tognetti en la entrevista citada, se inunde de letreros de Starbucks y McDonalds, Padura aceptó que “es un peligro” que se corre con esta recomposición de relaciones.

“A diferencia de nosotros, los latinoamericanos, y muchos europeos a quienes nos gusta conocer lo distinto, al turista estadounidense le gusta reconocerse incluso fuera de su país. Después de comer durante tres días arroz y frijoles, seguramente van a querer comer una hamburguesa. Así que es un peligro”, afirmó.

“El propio Raúl Castro lo reconoce como la asignatura pendiente la grave situación económica de Cuba, pero a veces eso trae aparejado daños colaterales y (transformar la imagen de La Habana) puede ser uno de esos daños colaterales”, advirtió.

Un detective con muy buena salud

En otro tramo de la entrevista dijo que su detective Mario Conde, un personaje al que los reveses del destino han vuelto descreído y cínico, “goza de muy buena salud. Envejece muy bien, el gran problema es que yo también envejezco a su ritmo”, admitió divertido, aunque rehuyó la respuesta a la pregunta de si su célebre criatura literaria vivirá una historia en los actuales tiempos de la transición.

El jurado que le concedió el Princesa de Asturias el pasado 10 de junio describió a Leonardo Padura como un “indagador de lo culto y lo popular y un intelectual independiente”, al tiempo de abrigar obsesiones en relación con las ilusiones quebradas de su generación, un tema que reflejó en la novela Regreso a Ítaca y que dio pie a la película homónima del francés Laurent Cantet.

En estos momentos se filma en La Habana una serie de cuatro filmes para televisión, uno de los cuales también llegará a las salas de cine, alrededor de sus historias, en las que Padura y su esposa fungen además como guionistas.

“El jurado que le concedió el Princesa de Asturias el pasado 10 de junio describió a Leonardo Padura como un indagador de lo culto y lo popular y un intelectual independiente”

“Ayer estuve con el montador de la película. También estuvo mi esposa Lucía López, que trabajó conmigo los guiones y vimos varias escenas y lo que vimos nos gustó mucho”, dijo el también autor de Herejes, novela del 2013 que explora las ataduras del individuo y la búsqueda de la libertad existencial.

En Herejes dialogan pasado y presente –una constante en su obra-, en una historia que traza paralelismos entre los problemas del pintor holandés Rembrandt y la inconformidad con las posiciones estéticas oficiales que Padura ve reflejada en las tribus urbanas de “emos” y “punks” que se reúnen en el barrio habanero del Vedado.

Padura recibió en 2012 el Premio Nacional de Literatura, se formó como periodista en el diario Juventud Rebelde y ha recibido entre otros galardones el premio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en 1993; Café Gijón (1995), Dashiell Hammett (1998), de Periodismo Cultural José A. Fernández Castro (2005) y de la Crítica Literaria y Roger Caillois en el 2011.

 

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