El debate por la marihuana

México

La decisión de la Corte suscitó opiniones a favor y en contra de la despenalización del cannabis para consumo personal. Las discusiones giraron en torno a la tenencia ligada a la actividad ilegal y, por otro lado, se la asoció con la disminución de la producción y el comercio a gran escala de estupefacientes. Una victoria cultural que permite que se discuta de manera más abierta el tema.

Pablo Gómez- Proceso (México)

El debate sobre las drogas no se ha abierto con la resolución de la Suprema Corte sobre el derecho a cultivar y transportar mariguana para consumo propio. El punto ha sido tratado durante muchos años. A partir de la crisis de violencia en México, el asunto se convirtió en algo verdaderamente urgente. Por ello, la culminación de este debate debe hacerse pronto y arrojar soluciones efectivas.

Sería perder el tiempo seguir con la discusión sobre los posibles daños de la mariguana a la salud de los consumidores. Nadie muere por sobredosis de cannabis ni se ha demostrado que fumarla produzca adicción. Si la mariguana no puede ser tratada de igual forma que el alcohol y el tabaco –extendidos problemas de salud– mucho menos debe mantenerse prohibida.

El problema que hay que plantear es el control del Estado sobre la producción, transporte, distribución y comercio de la mariguana. Lo que se debe buscar es que se termine con la actividad ilegal pero no para desregularla. La Corte considera que la gente puede cultivar su propia cannabis, lo cual implica que también se puede asociar para tal fin. Aunque la mariguana puede cultivarse hasta en macetas, sería difícil tratar de resolver el problema con la pura resolución judicial, pues el comercio ilegal se mantendría casi en el mismo nivel que hasta ahora.

De lo que se trata es de sustraer la mariguana del nefasto comercio de drogas que tanto daño ha hecho al mundo, no por las drogas en sí sino por la delincuencia violenta que ha prohijado la prohibición y por el carácter corrupto del Estado que forma parte de este esquema. Cierto es que en el futuro cercano deberá acabarse con la prohibición en general, mas por lo pronto la mariguana es un buen comienzo porque es la más consumida entre las drogas actualmente prohibidas.

La experiencia holandesa debe ser analizada y seguir con atención lo que ocurre en Uruguay y en varios estados de la Unión Americana. Pero lo más urgente es que el tema entre en la esfera de la política, que los partidos definan posiciones y el Congreso aborde el problema sin maniobras distraccionistas o dilatorias que no conducirían más que a dejar las cosas como están. El tema no será resuelto en los tribunales sino en el Poder Legislativo, tal como se desprende del sistema político de la Constitución.

” Ninguna reforma se realiza sin generar problemas nuevos pero éstos se pueden resolver con el mismo ímpetu con el cual fue posible realizar tal reforma. Con ese espíritu habría que acometer esta tarea. Pero hay algo indispensable: que no se cuelgue nadie de las malintencionadas tesis de que este tema no es importante o que primero debe votarse en plebiscito “

Ahora bien, los obstáculos a un cambio efectivo en este tema se derivan del miedo a que se relajen las buenas costumbres y a que el Estado termine promoviendo el consumo de drogas. Este miedo no se va a eliminar con una discusión sensata porque sencillamente no proviene de la sensatez. Los bandos de opinión a este respecto no coinciden exactamente con la derecha y la izquierda, ya que hay gente muy conservadora en materia política y social que combate la prohibición mientras que personas de izquierda tienen miedo y se muestran defensoras de una ley que ha demostrado su naturaleza inicua en el plano social, económico y jurídico. Aunque existe una mayoría de derechistas que defienden el pernicioso sistema actual, no todos lo hacen ni son los únicos en hacerlo.

Otro problema sobre este tema es que bajo el Estado corrupto la desregulación no supera necesariamente la “mordida”. Como se trata de despenalizar para controlar con certeza y probidad, puede ser una nueva amenaza la generalizada falta de honradez de la autoridad y, por tanto, la violación organizada de las leyes. Hay que admitir que la lucha contra la prohibición es parte de la lucha contra el Estado corrupto pero sólo en un sentido general. Como la persecución legal del negocio de las drogas es parte integrante del sistema de corrupción que impera en México, con la sola regulación de la producción y distribución de la mariguana no se va a reformar el gobierno. Esto quiere decir que se requeriría la más amplia y solidaria participación vigilante de los consumidores para evitar que las autoridades abran un nuevo mercado paralelo ilegal.

Ninguna reforma se realiza sin generar problemas nuevos pero éstos se pueden resolver con el mismo ímpetu con el cual fue posible realizar tal reforma. Con ese espíritu habría que acometer esta tarea. Pero hay algo indispensable: que no se cuelgue nadie de las malintencionadas tesis de que este tema no es importante o que primero debe votarse en plebiscito. Por un lado, no sólo los más grandes problemas deben resolverse. Por el otro, las libertades y derechos humanos no son materia de consultas populares o, al menos, no deberían serlo.

Diego Petersen Farah- Sin Embargo (México)

Cualquier observador externo no dudaría en calificar de esquizofrénica a una sociedad que al mismo tiempo que persigue y castiga como pocas a los consumidores de marihuana, celebra, como si hubiera ganado un campeonato mundial, la decisión de la Suprema Corte de amparar a cuatro personas que exigen su derecho constitucional a consumir y producir su propia mariguana.

Lo primero es de locos. El resultado tangible de la mal llamada guerra contra el narco fue la persecución de los consumidores de mariguana. En las cárceles mexicanas hay once mil personas, la mayoría de ellas jóvenes, acusadas de narcotráfico por llevar consigo dosis de marihuana mayores a las permitidas por la ley. Es decir, el aparato de Estado volcado a la persecución del crimen organizado terminó por masacrar a la parte débil de la cadena: los jóvenes. Estoy seguro que esa no era “la instrucción de la superioridad”, para hablar en términos muy policiacos, pero fue, junto con el aumento de las muertes violentas, el efecto colateral más perverso de esta política.

Lo que ganamos ayer los mexicanos con la decisión de la Corte no es el derecho a fumar mariguana, eso será un decisión de cada quién y deberá para ello ganar un amparo; después de cinco resoluciones en el mismo sentido entonces sí causará estado. Lo que ganamos fue una batalla cultural; meter el pie para abrir un puerta cerrada a cal y canto para discutir de manera más abierta el tema de la drogas.

” Lo que ganamos ayer los mexicanos con la decisión de la Corte no es el derecho a fumar mariguana, eso será un decisión de cada quién y deberá para ello ganar un amparo; después de cinco resoluciones en el mismo sentido entonces sí causará estado. Lo que ganamos fue una batalla cultural; meter el pie para abrir un puerta cerrada a cal y canto para discutir “

Que la Corte declare constitucional el derecho al consumo de la marihuana cambiará la manera en que los jueces y magistrados, y esperemos que también políticos y policías, traten los asuntos de narcotráfico. Esto debe servir para entender que el enemigo no son las drogas y sus consumidores, es el crimen organizado en tanto que amenaza la subsistencia del Estado y las libertades de la sociedad.

El triunfo más importante, el que merece ser celebrado como campeonato de las Chivas (uno de verdad, no el de Copa) es abrir el debate y romper con la hipocresía en torno a este tabú. Pocas cosa le han hecho tanto daño a la soci
edad como la doble moral sobre el  consumo de las drogas: políticos cocainómanos cuyos hijos son consumidores de todo tipos de drogas; soldados y policías mariguanos, jueces empastillados, todos persiguiendo con armas y discursos a ese gran enemigo imaginario del que son parte.

Lo que ganamos los mexicanos con la resolución de la Corte el miércoles no es el derecho a consumir mariguana; ganamos la mayoría de edad, y eso merece ser celebrado.

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