Pablo Escobar, el primer criminal mediático

¿Quién mató a Pablo Escobar? es el nuevo documental que estrenó en toda Latinoamérica el canal Infinito. El argentino Pablo Galfre, productor periodístico del telefilm, le otorga un papel protagónico a la banda Los Pepes en el asesinato del narco colombiano. Además, habla sobre la situación del narcotráfico en Rosario y las consecuencias que podrían tener las recetas que proponen candidatos como Sergio Massa para combatir el comercio ilegal de drogas. 

Pablo Escobar, el primer criminal mediático

Por Juan José Pfeifauf – Diagonales (Argentina)

El canal Infinito estrenó en toda Latinoamérica el documental “¿Quién mató a Pablo Escobar?”, el cual focaliza en el papel protagónico que tuvieron Los PEPES en el asesinato del narco colombiano. Diagonales dialogó con Pablo Galfre, productor periodístico del audiovisual, quien, además, se refirió a la situación del narcotráfico en Rosario y a las consecuencias que podrían tener las recetas que proponen candidatos como Sergio Massa para combatir el comercio ilegal de drogas. 

El 2 de diciembre de 1993, los medios masivos de comunicación y las agencias informativas internacionales modificaron abruptamente sus programaciones habituales. Una noticia, que impactó como una de las tantas balas que hostigaron a Colombia durante el cenit de la guerra narco, repercutió en el mundo entero: “En un barrio de Medellín, escondido en un tugurio, fue asesinado de tres balazos Pablo Escobar Gaviria, el Rey de la Cocaína, mientras escapaba por un tejado”, informaron escuetamente los periodistas. 

El Grupo de Búsqueda, conformado por la Policía Nacional, el Ejército, paramilitares y agentes de la CIA y de la DEA de los Estados Unidos, luego de 16 meses de inteligencia logró acorralar y asesinar al hombre que comenzó robando autos y se transformó en el narcotraficante más poderoso del planeta. 

Acusado de matar más de 10 mil personas, entre ellos dos candidatos a presidentes de Colombia, un ministro de Justicia, policías y jueces, el Rey de la Cocaína encontró su muerte alejado de su familia, aislado, perseguido por sus ex socios y retirado de los lujos. 

Dos décadas más tarde, cuando la vida y muerte de Pablo Escobar Gaviria se acentuaba en el ostracismo, un documental estrenado en Infinito pone en tela de juicio la versión oficial sobre el asesinato del narco que desató una guerra civil entre 1980 y 1993. 

Diagonales entrevistó al periodista Pablo Galfre, productor del documental, quien se refirió a la vida del narco colombiano, la hipótesis principal de su muerte y a la situación del narcotráfico en Rosario, entre otros temas. 

-¿Cuándo fue el estreno en el canal Infinito? 

-En Argentina, se reestrenó hace unos pocos días. Se había presentado en el mes de diciembre en toda Latinoamérica, aunque sin demasiada prensa. Es una producción con locaciones en Bogotá, Miami, Washington y Texas. 

-¿Cómo se gestó la hipótesis principal del documental que pone en duda la versión oficial? 

-Yo participé en la producción periodística, pero la idea surgió de Nicolás Entel, quien, también, dirigió el documental “Pecados de mi Padre”, una producción basada en la vida actual de Juan Pablo Escobar, uno de los hijos del narco, en donde éste logró reencontrarse con varias de las víctimas de su padre y les pidió perdón. Nicolás tenía la teoría de que el Grupo Los PEPES (Perseguidos por Pablo Escobar) fueron los que mataron al Rey de la Cocaína y no como afirma la historia oficial que asevera que fue el Grupo de Búsqueda el que lo asesinó. 

-¿Analizaron la otra teoría que indica que él prefería pegarse un tiro antes de pasar sus días en una cárcel de los Estados Unidos? 

-En su momento, la tuvimos en cuenta pero no creímos en ella. Cuando uno ve la necrosis observa que el último disparo que recibió fue en la cabeza. Escobar era una persona de más de 100 kilos y estaba en un techo de tejas, multiforme, por lo que un individuo de ese peso que recibe un disparo y cae al piso no puede seguir conservando entre sus manos la pistola. El tiro en la cabeza no tiene tatuaje de pólvora. No hay sustentación para esta teoría, aunque el único que la aprueba es su hermano. 

El hombre

Pablo Emilio Escobar Gaviria (1949-1993), hijo de un campesino y de una maestra, quien llegó a ser legislador nacional por poco tiempo, logró forjar un imperio del terror y el narcotráfico sustentado en una fortuna calculada en unos 15 mil millones de dólares. 

La delincuencia y el tráfico no eran ajenos a la familia Gaviria, ya que su abuelo materno había sido un importante contrabandista de whiskies, quien logró ingresar al país de manera ilegal miles de botellas escondidas en féretros a principios del siglo XX. 

La inteligencia, también, le permitió a su nieto años más tardes organizar el Cartel de Medellín con una megaestructura que contaba con: amplios laboratorios para industrializar la coca; una red de cerca de 1000 sicarios; una docena de aviones para transportar la droga a los Estados Unidos; y un aceitado mecanismo de apriete a policías, políticos, jueces y periodistas. 

Junto a sus socios en la lucha contra el Gobierno, “Los Extraditables”, como se autodenominaron, desataron una guerra civil para evitar que fuesen juzgados en los Estados Unidos. Ese fue el único temor que persiguió hasta el final de sus días a los patrones del Cartel de Medellín. 

-¿Qué lo hacía creer que era la persona más importante del mundo después del Papa? 

-Pablo Escobar era una persona omnipotente, de un ego muy grande, más allá del poder que tenía. Fue el primer criminal mediático más importante de América Latina que logró un cambio en el Poder Judicial de Colombia. Recordemos que había tantos asesinatos de jueces que surgieron los “Jueces sin Rostro”, que ni siquiera iban a los juicios para preservarse. 

Jaqueó a su país y también a los Estados Unidos de alguna manera. México no era la plaza que es hoy y el narcotráfico estaba monopolizado por él y por el Cartel de Cali, su principal enemigo. 

-¿Cuál es su visión sobre el desmembramiento del Cartel de Medellín? 

-Pablo Escobar decidió entregarse en 1991 y alojarse en la cárcel La Catedral, que él mismo mandó a construir. Él quedó detenido pero su séquito siguió operando a cambio de una cuota que debían pagarle. En algún momento, entendió que la misma era baja y que le estaban robando el dinero. Además, le informaron, también, que (Fernando) Galeano y Gerardo Moncada, socios en el negocio, tenían guardado millones de dólares en una calera y entonces decidió matarlos. A partir de esa decisión, los otros jefes se dieron cuenta de que Escobar iba a ir por todos ellos. Los hermanos Castaño, entre otros, optaron por cambiarse de bando y unirse a los enemigos de Pablo Escobar, y junto a la Policía Nacional y al Ejército formaron el Grupo Los PEPES. 

-¿Las inversiones del Cartel de Medellín sirvieron para recuperar la economía colombiana? 

-El dinero del narcotráfico siempre fue importante. Pablo Escobar construyó canchas de futbol, complejos de viviendas, puentes y ayudó a los hombres de bajos recursos donde el Estado no llegaba. Se generaba mucho empleo en sicarios, guardaespaldas, venta de bienes muebles e inmuebles y en la construcción. Junto a su primo Gonzalo Gaviria, su hermano y su cuñado, Pablo Escobar estructuró una de las organizaciones criminales más importantes del mundo: “Pablo era un negociante y lo fue hasta que murió. Comenzó en una Renault 4 con el cuál iba hasta Ecuador y Perú a compr
ar la coca que luego industrializaba en Colombia”, confesó su hermano tiempo atrás. 

-¿Cuál es su opinión de lo que sucede actualmente en Rosario donde sicarios matan por 5 o 10 mil pesos? 

-Hay que ser cauto respecto a este problema. Lo que sucede es preocupante pero no nuevo. Hay que analizar más la situación para evitar las comparaciones con México o con Colombia donde las recetas que añoran aplicar algunos que desean gobernar el país como (Sergio) Massa, es utilizar las mismas herramientas que aplicó México con un resultado nefasto. Cuando Colombia y Estados Unidos le declararon la guerra a Pablo Escobar, los narcos comenzaron a poner bombas y a matar civiles. Cuando en México, (Felipe) Calderón le declaró la guerra al narcotráfico fue una catástrofe. Desde el 2006 hasta la actualidad hubo cerca de 80 mil asesinatos, 20 mil desaparecidos, miles de exiliados, ciudades desvastadas y controladas por los carteles. 

-¿Cuál es para Ud. la forma de controlar el avance del narcotráfico en Argentina? 

-En nuestro país no hay que declararle la guerra. Como primera medida habría que cortarle el circuito económico a los narcos mediante el control del lavado de dinero. Pero, en ningún lugar del mundo están yendo por esta vía. En Suiza y en otros paraísos fiscales, los bancos se dedican a lavar el dinero del narcotráfico. Y en segundo lugar, me parece que hay que regularizar las drogas. 

-¿Por qué hay que mirar el documental “Quien mató a Pablo Escobar”? 

-Porque esbozamos una teoría que nadie se animó a explicar. Nosotros no decimos que Los PEPES fueron los que mataron a Escobar pero si dejamos abierta la respuesta. Hay muchos indicios sobre el accionar de Los PEPES en el asesinato. Puedo llegar a entender que el Gobierno tuviera que realizar pactos non sanctus con otros delincuentes para aniquilar a Escobar. El Rey de la Cocaína se escapó de la cárcel en 1992 soterrando el pacto que había realizado con el Gobierno meses antes. Consecuentemente, las autoridades colombianas presionadas por Estados Unidos crearon el Grupo de Búsqueda financiado por el Cartel de Cali y conformado por las fuerzas de seguridad y agentes de inteligencia de Norteamérica. Luego de años de traficante y de imponer a los colombianos sus propias reglas, el narco que logró vulnerar los controles fronterizos de los Estados Unidos para ingresar la droga encontró su final luego de violar uno de sus propios imperativos que le había permitido sobrevivir en la clandestinidad. “El teléfono es la muerte”, dijo alguna vez como premonición. Y el destino no le brindó otra oportunidad: fue fusilado luego de que la policía rastreara una llamada telefónica que mantenía con su hijo.

 

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