Otra ronda de paz, pese a los espías de Andrómeda

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de ese país concluyeron una ronda más de diálogos de paz en La Habana y se comprometieron a hallar una solución a la cuestión de los cultivos de uso ilícito. Pero las conversaciones también estuvieron marcadas por las denuncias de presuntas escuchas ilegales, mediante la operación Andrómeda. Surgen así los temores de algunos analistas sobre la oposición a un acuerdo por parte de importantes sectores militares.

 

Laura Bécquer Paseiro – Granma (Cuba)

Las delegaciones del gobierno de Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) manifestaron su compromiso común de encontrar una solución definitiva al problema de los cultivos de uso ilícito, subtema que se discute actualmente en la mesa de conversaciones que desarrollan en La Habana con el objetivo de finalizar el conflicto armado en esa nación.

Al cierre de un nuevo ciclo este jueves, ambas partes anunciaron en un Comunicado Con-junto que poseen los primeros borradores sobre las bases de esa solución, y que iniciaron la construcción de acuerdos sobre el punto general “Solución al problema de las drogas ilícitas”, concretamente en el primer subpunto referido a los programas de sustitución de cultivos ilícitos, los planes integrales de desarrollo con participación de las comunidades en el diseño, ejecución y evaluación de los programas de sustitución, y la recuperación ambiental en las áreas afectadas por dichos cultivos.

Las representaciones concertaron en que la esencia del tema está enmarcada en la Re-forma Rural Integral (punto uno de la agenda), y que la solución definitiva debe surgir de una construcción conjunta que involucre a las comunidades en el seguimiento, control y evaluación de los planes, acorde con el comunicado conjunto emitido en el Palacio de Convenciones de la capital cubana, sede habitual de los diálogos.

A juicio del jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, de lo que se trata es de fortalecer la presencia del Estado en los territorios afectados para que de conjunto con las comunidades se puedan aplicar los programas de sustitución de los cultivos ilícitos.

“El ciclo que finalizó este jueves estuvo marcado por las recientes

denuncias de la revista colombiana Semana sobre una operación

denominada Andrómeda, de supuestas escuchas ilegales  

La guerrilla, por su parte, espera construir una política novedosa que asuma el asunto de las drogas ilícitas como un problema social y el consumo como un asunto de salud pública.

Las FARC-EP rechazaron las aspersiones aéreas argumentando que la solución no está en la erradicación forzada y las fumigaciones, sino en “la sustitución voluntaria, concertada y gradual acompañada de planes alternativos promisorios”.

El ciclo que finalizó este jueves estuvo marcado por las recientes denuncias de la revista colombiana Semana sobre una operación de-no-minada Andrómeda, de supuestas escuchas ilegales (chuzadas) que incluiría a los miembros de las delegaciones que participan en los diálogos de paz.

Sobre ese tema, el exvicepresidente colombiano, Humberto de la Calle, uno de los su-puestos espiados, señaló que “nuestra actitud es confiar en que los mecanismos institucionales en marcha esclarezcan la verdad de lo ocurrido, tal y como lo planteó el presidente Santos”.

Por su parte, Iván Márquez, dijo que el escándalo desatado por el tema de las escuchas ilegales había causado una “gran molestia” en las FARC-EP.

 

María Jimena Duzán – Semana (Colombia)

Desde que Semana.com denuncio que la inteligencia militar interceptó ilegalmente los chats de los negociadores de paz, el gobierno del presidente Santos parece moverse como si estuviera enredado en su propia madeja. Y por la forma como está trastabillando me recuerda lo que le pasó a Betancur cuando la paz voló en mil pedazos por cuenta de que los militares se opusieron al proceso de paz como una mula muerta. Esa percepción se me reafirma aun más luego de escuchar al inspector general del Ejército diciendo que las denuncias de SEMANA no son ciertas.

“Ojalá que esta oposición que se siente en los cuarteles no sea

el caldo de cultivo para un escenario de mayor polarización

en el que escale la violencia y resurjan los magnicidios  

La Belisarización de Santos se dio desde el inicio de este escándalo. Cuando pensábamos que iba a salir en defensa de sus negociadores de paz en La Habana –el primer día habló de fuerzas oscuras y muchos alcanzamos a pensar que para allá iba– , terminó solidarizándose con los militares. Desde entonces no ha hecho sino minimizar la denuncia; no ha rodado ninguna cabeza y la medida de desvincular temporalmente de sus cargos a dos generales mientras la Fiscalía concluye la investigación fue una reacción diseñada para mantener tranquilas a las graderías de la reelección, que exigían alguna clase de sanción política por exigua que fuera. El allanamiento que la Fiscalía hizo en el restaurante de Galerías desde donde presuntamente se habían hecho las interceptaciones ilegales se realizó 15 días antes de que la revista publicara la noticia, y nadie dentro del Ejército había considerado que era menester remover temporalmente a alguien. De la misma forma en que nadie se interesó por investigar cómo fue que llegaron las coordenadas al expresidente Uribe. 

Por lo pronto nos quedan claras varias cosas que no sabíamos: que el descontento en los cuarteles con los diálogos en La Habana es más grande de lo que muchos suponíamos, y que el hecho de que generales como (Enrique) Mora estén representándolos en la Mesa no han servido de a mucho para convencerlos. Quedamos notificados los colombianos también de que hay en los cuarteles más militares de los que nos imaginábamos pensando que es un absurdo firmar un acuerdo con las Farc cuando supuestamente esa guerrilla agoniza por efecto de la estrategia militar.

Ojalá que esta oposición que se siente en los cuarteles no sea el caldo de cultivo para un escenario de mayor polarización en el que escale la violencia y resurjan los magnicidios.

El ambiente de tensión que vive hoy el país ofrece las circunstancias propicias para que se abra esa compuerta y corramos el riesgo de terminar como el presidente Santos: atrapados en la Andrómeda.

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